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Mallorca, un destino obligado

George Lucas y sus vacaciones secretas en Mallorca entre yates y cocina local

George Lucas en el Mesón Can Pedro de Génova.

George Lucas en el Mesón Can Pedro de Génova. / LORENZO

Matías Vallés

Matías Vallés

La visita a Mallorca de dos adelantados a su tiempo cinematográfico, como fueron Charles Chaplin y Orson Welles, debía complementarse por fuerza con la presencia en la isla de George Lucas, el pionero del Hollywood del tercer milenio. Coincide en la parquedad de su labor tras la cámara con el autor de Ciudadano Kane, pero ambos revolucionaron su disciplina muy por encima de su obra estricta.

El niño prodigio del Hollywood de los años setenta llegó a Palma en agosto de 1999, sólo cinco días después de que la Sala Augusta acogiera el preestreno estatal de Star Wars: Episodio 1. La amenaza fantasma, y en las mismas fechas en que su última producción se estrenaba en toda Europa.

Llegada discreta a Deià

Divorciado traumáticamente de Marcia Clark, viajaba con su nueva compañera y con sus tres hijos, todos ellos adoptados. Nada más llegar a Son Sant Joan al frente de una expedición de diez personas, el único director de Hollywood que ha logrado independizarse por completo del sistema se dirigió al hotel La Residencia de Deià, el establecimiento de Richard Branson.

Se alojaba de este modo en la localidad por donde paseó un día el actor que eligió para interpretar a su Obi wan Kenobi, Alec Guinness. Los Lucas utilizaron nombres falsos para no delatar su llegada a Mallorca. Su vestimenta informal y su timidez contribuyeron a que pasara desapercibido.

Magnate entre el público

George Lucas podría figurar perfectamente en la lista de grandes magnates que han visitado Mallorca. El mismo año en que la recorrió, había vendido 150 mil millones de pesetas en juguetes relacionados con sus guerras galácticas. Sin embargo, no quiso aislarse en una burbuja durante su visita y efectuó reservas en restaurantes populares.

En su segunda jornada en la isla se desplazó a Palma para cenar en el concurrido Mesón Can Pedro de Génova. Allí declaró que "quiero probar la comida mallorquina". Iba acompañado por quien fuera su guía en la isla, el empresario alemán Thomas Haffa. Este era el propietario de un imperio televisivo infantil que en aquellos meses se contagiaba de la euforia bursátil, pero que se hallaba en vísperas de experimentar serios reveses financieros. El director de American Graffiti posó junto al personal del establecimiento y calificó sus vacaciones como un paréntesis. "Serán cortas, y en cuanto regrese ya tendré tiempo para desarrollar nuevas ideas".

Navegando por el Mediterráneo balear

A la mañana siguiente de su llegada, los Lucas se embarcaron en el yate de bandera inglesa Aspasia Alpha, un velero de dos mástiles y línea clásica amarrado en el Club de Mar. "He pasado un bonito día navegando. Es la primera vez que vengo a Mallorca y la experiencia está resultando muy agradable".

La estancia del avanzado de la digitalización cinematográfica se prolongó durante una semana, a lo largo de la cual destacó la campechanía del introductor de la era de la eterna adolescencia. Incluso en pleno furor galáctico, el barbudo -como Scorsese o Coppola-que se disponía a enterrar el celuloide como materia prima conseguía pasar desapercibido.

La recomendación del viaje a la isla pudo venir de su amigo Steven Spielberg, para quien había producido las entregas de Indiana Jones y que se le había adelantado a la hora de navegar por el Mediterráneo balear.

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