Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Andreu Villalonga, director de la Cátedra Seu de Mallorca: "Hay materiales inéditos sobre Gaudí"

La conmemoración del Año Gaudí en 2026 conllevará la celebración de un foro científico internacional en Palma y un ciclo de conferencias, dirigidas al público en general, sobre la intervención del arquitecto catalán en la Catedral

VÍDEO | La Cátedra universitaria Seu de Mallorca se suma a la celebración del Año Gaudí en 2026

B. Ramon

Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

¿Cuáles son los proyectos en los que trabaja la Cátedra universitaria Seu de Mallorca?

El objetivo más cercano es la celebración del Año Gaudí y tenemos dos líneas de actuación: una de investigación y la otra de divulgación. En el Grup de Conservació del Patrimoni Artístic-Religiós, que es el que trabaja y que da base a la Cátedra universitaria Seu de Mallorca, venimos trabajando sobre Antoni Gaudí desde hace mucho tiempo, aproximadamente el año 2007, cuando empezamos con temas de investigación histórico-artístico y de asesoramiento de toda la campaña de restaurar su obra, que puso en marcha en la Seu, para celebrar en 2015 el centenario de la muerte del obispo Campins. Hay mucho trabajo hecho, pero claro, han pasado 10 años. Y no ha habido resultados más allá de los que obtuvimos en 2015, pero sí hemos ido removiendo papeles y hemos ido viendo que hay materiales nuevos, materiales inéditos, fondos documentales que se han incorporado o reincorporado al Archivo Capitular, como por ejemplo los fondos de Baltasar Coll, y otras series documentales en archivos locales y foráneos, incluso en Madrid, que nos permiten prever que habrá novedades en este sentido.

¿Son cartas, son planos?

Hay de todo, desde materiales gráficos a documentación contable y fuentes escritas básicamente de diferente índole. Es una investigación que estamos planificando en este momento, porque no es solo Gaudí. A lo mejor es un error pensar solo en Gaudí. Era un arquitecto genial, eso nadie lo duda, y que pasara por la Seu y la restauración litúrgica o la reforma que llevó a cabo es una de las páginas más brillantes de la historia de la Seu, eso es innegable. Pero la Seu es un ente mucho más grande que el propio Gaudí. Entonces, no es solo trabajar sobre Gaudí, sino trabajar los antecedentes también.

¿Estos documentos inéditos abren un nuevo camino?

El objetivo es mirar qué fondos documentales tenemos en realidad, porque estamos en una fase muy inicial, no hemos comenzado la investigación todavía. Estamos construyendo y planeando actividades de divulgación en base a los conocimientos que ya tenemos adquiridos. Preparamos un simposio internacional, un foro de debate científico, que se centrará no solo en Gaudí, sino en intervenciones contemporáneas dentro de catedrales. Si todo va bien, será a finales de 2026, por lo que habremos tenido tiempo de saber en qué momento estamos del conocimiento sobre Gaudí en la Seu, si hay novedades importantes o no, porque esto también es una incerteza, en estos momentos iniciales de la investigación, pero como mínimo, sí que será una oportunidad clave para poder situarlo dentro de un mapa internacional. Y que nos permita comparar lo que se hizo aquí con lo que se hizo en otros lugares, qué criterios se siguen, sobre todo en las intervenciones contemporáneas, que son problemáticas. El Capítol de la Seu fue muy valiente a principios del siglo XXI cuando decidió restaurar lo de Gaudí. No era solo un proyecto, sino casi un eslogan. Y a partir de ese momento se ponía en valor algo que ya estaba en la idea que tenía el obispo Campins y que Gaudí desarrolla: que la Seu es un documento histórico también. Ha pasado por muchas fases y todas esas fases son importantes y son un reflejo de la mentalidad, de la sensibilidad de cada generación de mallorquines y de mallorquinas que han hecho la Seu a lo largo del tiempo.

Andreu Villalonga, en el exterior de la Catedral.

Andreu Villalonga, en el exterior de la Catedral. / B. Ramon

Podríamos decir lo mismo sobre la capella de Miquel Barceló.

Exactamente lo mismo. Es una circunstancia muy problemática, muy extraña en ese momento, excepcional. Posiblemente hoy no sería posible que se hiciera. La ley de Patrimonio balear estaba en pañales y fue una convergencia de intereses que permitieron que la Seu lo hiciera, críticas al margen sobre el tratamiento que se dio a determinados elementos patrimoniales que había en aquel momento en la capilla de Sant Pere, lo que ahora es la capilla del Santíssim, pero que, en cualquier caso, son unos escalones de esta historia evolutiva. Tenemos una fase gótica maravillosa, una fase moderna extraordinaria, una fase contemporánea también, desde el XIX, con Peyronnet, desde el XX con Gaudí y del XXI con Miquel Barceló. La Seu es un organismo vivo, un monumento vivo, que ha cambiado mucho a lo largo del tiempo, pero que mantiene todavía hoy, en el año 2025, la misma función y el mismo objetivo que tenía en época medieval cuando fue creado. A la Iglesia, en general, le ha costado mucho abrirse al arte contemporáneo, que el arte de vanguardia pueda hablar también a los fieles y que puedan tener esta experiencia nueva, renovada de la liturgia y de Dios. Y a Miquel Barceló le pesaba mucho este antecedente de Gaudí, sobre todo la intervención de [el arquitecto Josep Maria] Jujol.

¿Por qué?

Porque a veces se puede tener la sensación de que la intervención de Gaudí en la Seu de Mallorca, dentro del catálogo de Gaudí, es una intervención menor, un campo de experimentación de la Sagrada Familia... Pero yo creo que eso es un error de planteamiento, porque la intervención de Gaudí en Mallorca es única, porque interviene directamente sobre una obra monumental de primer orden y la propuesta arriesgadísima de Jujol, de intervenir pictóricamente con aquella fuerza expresiva sobre una sillería coral de principios del siglo XVI, es otro caso absolutamente único. Hoy en día, eso sí que sería imposible que se pudiera hacer. A mis alumnos siempre les digo que de las cosas que estoy más contento es de no haber sido un técnico de Patrimonio cuando Jujol estaba por aquí.

Esa relación entre Barceló y Gaudí cobra importancia porque el mallorquín es uno de los artistas que intervendrá en la Sagrada Familia.

La Seu volvió a abrir camino una vez más, como nos ha pasado tantas veces. Ha abierto camino ya en época medieval con un proyecto arquitectónico muy, muy ambicioso de una catedral estructuralmente aparentemente muy sencilla, pero muy ambiciosa en temas de dimensiones. Hemos abierto camino después, ya en la época contemporánea, en el caso de Peyronnet, la primera restauración monumental de una catedral que se hace en España en el siglo XIX a partir de las nuevas leyes de patrimonio y se saca pecho presentando el conjunto de 10 planos, que ahora tenemos reproducidos y expuestos en el claustro, en la exposición universal de París de 1855, como ejemplo de que España es un país que se está subiendo en el tren de la modernidad y de la salvaguarda del patrimonio. En este caso también la Seu abre camino abriendo la puerta al arte contemporáneo, primero con Gaudí y luego con Miquel Barceló y, efectivamente, surgieron consecuencias directas de esto, como pueden ser las que comentaba.

Volviendo a la conmemoración del año Gaudí, además del simposio internacional científico, ¿qué habrá para el público general?

Tenemos previsto dedicar un ciclo a Gaudí, ya sea a través de conferencias, a través de visitas guiadas, pero sí con una fuerte vocación de divulgación que llegue a todo el mundo. Y, a partir de aquí, lo que estamos haciendo es trabajar desde distintas áreas técnicas de la Seu para ofrecer asesoramiento científico y financiación a otras actividades que se vayan haciendo.

¿La Seu nos esconde todavía muchas cosas?

La Seu no nos la acabaremos nunca. La Seu es una caja de sorpresas y es un mundo absolutamente inabarcable, porque incluso lo que creemos conocer, a menudo, se debe actualizar, se debe releer, reinterpretar, siempre van saliendo novedades, nuevas tecnologías, nuevas reinterpretaciones históricas, cambios litúrgicos, no nos olvidemos que no solo estamos hablando de un monumento que está embalsamado y parado en el tiempo, sino que está vivo, por lo tanto, mientras la Iglesia siga avanzando, siga desarrollando su liturgia, sus actividades pastorales, la Seu se debe reinventar cada vez.

Dice que es un monumento vivo, pero también que hoy no sería posible una intervención como la de Barceló.

Creo que una intervención monumental como la de la capilla del Santíssim hoy, si no imposible, sería muy muy difícil que se llevara a cabo. Creo que hoy, todos los agentes implicados nos tendríamos que sentarpara ver la oportunidad de hacer una cosa así, pero no significa que no se puedan hacer otros tipos de intervenciones que no sean tan invasivas, de hecho se ha hecho, se ha dado permiso para hacer exposiciones temporales dentro de la Seu, por ejemplo, y ahora se están haciendo exposiciones en el claustro, sin ir más lejos… Plantear hacer un retablo nuevo o una capilla, a lo mejor, tampoco hace falta a día de hoy, pero eso no quiere decir que se tenga que quedar cerrada. Yo me niego a aceptar una catedral que no viva su tiempo, lo que pasa es que nuestros tiempos tampoco son los de principios del siglo. En este sentido todos tenemos el compromiso de asumir esta realidad y de trabajar para que la Seu pueda mejorar y pueda mantenerse en la vanguardia del tiempo sin la necesidad de intervenciones agresivas.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents