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Pablo Mielgo, director de orquesta: “Gente de todo el mundo quiere ser parte de la Simfònica”

La OSIB iniciará a finales de mes el ciclo Festival de Bellver y espera contar con su sede en la Caja de Música en esta legislatura

Pablo Mielgo, director de la Orquestra Simfònica de Balears.

Pablo Mielgo, director de la Orquestra Simfònica de Balears. / Anna Adriana

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Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

Pablo Mielgo (Madrid, 1976) es el director de la Orquestra Simfònica de Balears (OSIB), que vuelve a protagonizar el Festival de Bellver, para el que se han programado cuatro conciertos. El primero, el 26 de junio, contará con Denis Kozhukhin, uno de los pianistas más reconocidos internacionalmente y con El Emperador, de Beethoven. Las siguientes citas estarán protagonizadas por la Petita Simfònica, con unos 40 niños y el tenor Celso Albelo, el director Leopold Hager, que con noventa años "sigue viajando por todo el mundo y con una energía estupenda", y el gran homenaje que la Orquesta hará al que fue su primer clarinete, Eduardo Bernabéu, con la presencia del clarinetista más importante de España, Enric Lluna.

¿En qué medida influye un entorno como el Castell de Bellver en la elección de las obras que se van a interpretar en los conciertos?

Bueno, influye por dos cosas. Una, logística, por espacio. Necesitamos hacer obras que logísticamente estén adecuadas al espacio. Y luego, es verdad que el castillo tiene una acústica estupenda y que se presta a cualquier cosa. Hemos hecho desde coro hasta barroco, es decir, con cosas sinfónicas grandes. Pero sí que siempre intentamos buscar obras de una plantilla media, alrededor de unos 55 músicos, que hace que las frecuencias sonoras se expandan, pero no saturen.

Son 11 años al frente de la Simfònica. ¿En qué nivel está esta orquesta?

No soy persona de poner baremos, pero sí que los hechos hablan, en el sentido que tenemos una programación muy consolidada con artistas internacionales de primera talla, que no solo quieren venir, sino que quieren repetir, lo cual es un gran termómetro de que la orquesta está en un buen momento. Es una programación muy heterogénea para todos los públicos. Intentamos implicar cada vez más en la parte social las salidas internacionales. Es decir, creo que estamos en un buen momento y es el gran tesoro que tienen las islas. Y bueno, seguir trabajando. Creo que, más allá de ser un buen momento, creo que tiene un reconocimiento social que yo siento en primera persona, y que todos los músicos sienten. Y también por la renovación que está viviendo la orquesta, una renovación generacional, que hace que gente de todo el mundo quiera venir también a ser parte de la Simfònica.

¿Están inmersos en ese proceso?

Sí, sí, sí. Realmente el proceso empezó hace tres años. Es una orquesta que, por la historia que tiene, son 36 años, pues claro, muchos de los fundadores están ahora en el momento de la jubilación. Y es un proceso muy entusiasmante porque es una oportunidad que pasa una vez cada tres o cuatro generaciones. Van a ser seis u ocho años muy importantes porque van a ser los elementos del futuro de la orquesta para los próximos años.

¿Y qué se busca en un músico para que entre a formar parte de la Simfònica?

Excelencia artística, nada más. Es un proceso de selección muy cuidado y muy difícil. Es decir, tenemos prácticamente por cada plaza un centenar de personas ya escogidas de todo el mundo que vienen a hacer una audición, que además es una audición ciega. Es decir, el jurado, que lo forman 17 personas, está detrás de una cortina, por lo cual solamente se juzga lo que suena, el talento del que suena. Son tres rondas y después hay un proceso, lo que se llama trial, de un año donde la persona escogida tiene que pasar esa votación final. Con lo cual, es un proceso de selección bastante severo y, por tanto, asegura que tanto la parte artística, que es lo primero que se ve, y luego la parte humana queda completamente cubierta.

Al margen del Festival de Bellver, ¿qué otras fechas son importantes en estos próximos meses?

En verano tenemos nuestro tradicional concierto de las viñas en Macià Batle, que es una fiesta estupenda que ha ido creciendo y en la que juntamos casi a 1.200 personas. Es un concierto muy bonito. Y después, el Festival Internacional de Cap Rocat, que en este caso tenemos dos apuestas líricas extraordinarias con una gala con Pretty Yende, el maestro Riccardo Frizza, y luego el Nabucco con un cast internacional único a nivel mundial, con Anna Netrebko, Christian Van Horn, Gabriele Viviani, liderados por la mejor soprano del mundo en este momento.

Ha sido nombrado director musical de la Florida Grand Opera. ¿Cómo lo compagina con la Simfònica?

La prioridad es la Simfònica en cuanto a tiempos y, además, mantengo mi residencia en Mallorca. Además, creo que esto es bueno también para el proyecto principal, en este caso la Simfònica, tener a una persona al frente que también tiene un discurso internacional.

¿Tiene fecha para finalizar la Caja de Música?

Bueno, fechas, si hemos aprendido algo es que hay que ser muy prudentes, pero vamos, yo creo que en esta legislatura se terminará la Caja, ahora está ya la licitación en marcha de nuevo, y bueno, es verdad que nos pasó algo que es una de las peores cosas que te puede pasar, que la empresa que estaba dio suspensión, y tuvimos que saltar ese escalón, pero bueno, se ha ido saltando y estoy convencido que será dentro de esta legislatura que tendremos la inauguración de un espacio tan esperado para los músicos y para la sociedad balear, ya que creo que va a ser el gran cambio de la Simfònica.

¿Qué supondrá contar con este espacio?

Bueno, primero tener una casa, que creo que es muy importante, para poder desarrollar muchísimas actividades que en este momento no podemos desarrollar, sobre todo en el trabajo social, de implicación de la Simfònica en la sociedad, los proyectos infantiles, los proyectos escolares. Estamos de manera temporal en un lugar y esperamos que esto suponga un cambio artístico. Ensayar en un mismo lugar, nos va a permitir un crecimiento muchísimo mayor y, además, coincidente con las nuevas generaciones, hacer actividades camerísticas de muchos tipos. También para que los propios integrantes de la orquesta tengan un espacio no sólo para ensayar como conjunto, sino para el estudio personal, para poder desarrollar proyectos propios, es decir, es un lugar que está diseñado precisamente para eso, para que la orquesta amplifique su vida en sociedad.

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