Oblicuidad
La casa más cara de Formentor en venta, Nido de Águilas, cuesta 24 millones
Construida a finales de los sesenta y volcada a pico sobre el acantilado, cubre 900 metros cuadrados en tres cuarteradas de terreno

Un auténtico Nido de Águilas en la costa norte mallorquina. / DM
La primera vez que el periodista enfilaba el camino del hotel Formentor, para entrevistar a Art Garfunkel, Octavio Paz o Eddie Constantine, el fotógrafo bregado que guiaba la expedición cumplía el ritual. Le indicaba al debutante al comienzo de la urbanización que «este es el muro exterior de la mansión que se llama Nido de Águilas».
A continuación, el fotógrafo encadenaba leyendas sobre la propiedad de nombre significativo. Los acontecimientos novelescos justificarían una secuela de la novela que Javier Cercas ambientó en Formentor, El castillo de Barbazul. La mansión había sido levantada en 1969 y era invisible desde el asfalto en curva. Sus casi novecientos metros construidos sobre un solar de tres cuarteradas adquieren su significado integral desde el mar.
Caída sobre el acantilado, se envuelve en un lujo absorbente que contrasta con la austeridad de otras casas de la zona. Estaría más cerca de las construcciones canónicas en Son Vida o Port d’Andratx, la verticalidad del Nido de Águilas parece un milagro. El precio está a la altura. La emblemática propiedad es ahora mismo la más cara de Formentor en venta. El precio de salida se sitúa en 24 millones de euros. Antes de quedarse sin aliento, conviene recordar que la cifra que multiplica por mil el salario medio anual de un trabajador supone una rebaja sustancial, porque llegó a hablarse de cuarenta millones. Los expertos inmobiliarios hablan de cotizaciones «aspiracionales», la diferencia entre la valoración sesgada del propietario y la lógica del mercado.
Enumerando Nido de Águilas por orden, consta de nueve cuartos de baño, siete habitaciones y dos piscinas. El «chalet», denominación oficial aunque desvirtuada por el gigantismo ambiente, se titula con el nombre oficial que lo convierte en leyenda. La sociedad que lo administra, Veronica SL, está radicada en la propiedad y tiene como administradora única a la mujer suiza que dirige las operaciones. Las transacciones de este volumen tienen carácter societario, Nido de Águilas se anuncia abiertamente pero sin especificar precio en Balearic Properties, y discretamente en el portfolio del más prestigioso y veterano intermediario mallorquín.
Nido de Águilas supera en once millones el precio pagado por Can March, la casa en Formentor que vendió la mujer más rica del mundo, Françoise Bettencourt. Los precios de vértigo obligan a recordar que no existe una sola propiedad en la península privilegiada que no se exprese en ocho cifras, por encima de los diez millones.
Hay otras ubicaciones en España con el apelativo de Nido de Águilas que titula una película de Rock Hudson, pero su construcción en los sesenta emparentaba con un atractivo turístico de Baviera, el Nido del Águila que Martin Bormann le regaló a Hitler cuando cumplió medio siglo. Da mala suerte cambiarle el nombre a un yate, véase el hundido ‘Bayesian’, o a una mansión. Un águila imperial saluda al visitante desde la propia entrada, y es posible que el periodista camino del Hotel Formentor no haya descubierto hasta hoy mismo que Nido de Águilas es una denominación oficial.
Los linajes de Formentor, ya sean Fluxás, Arangos, Herreras, Huartes, Cortinas o Picassos, son conscientes de que 24 millones no es el techo. Algunos barajan hasta 35 millones por una casa.
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