Carlos Penas: “Si te caen tres mil canicas en tu casa es un desastre, pero si te caen en una galería de arte es una instalación”
El artista gallego afincado en Palma inaugura la exposición 'Moléculas' el próximo día 8 en Studio Gallery Mallorca
"Hay artistas a los que les importa un carajo eso de ser libre y prefieren 50 euros o una fotografía en el momento adecuado", afirma

Carlos Penas, artista
¿Qué podremos contemplar en una exposición como ‘Moléculas’?
Es un conjunto de veintiséis átomos: veinte pinturas, cuatro esculturas y dos obras de arte plástico. Necesitaba arrinconar los detalles para poder abrir la perspectiva a lo grande, más allá del significado evidente de las imágenes.
A más de uno les resultarán interesantes sus esculturas de óleo sobre lienzo. ¿Qué le llevó a este formato?
Un día, cansado de entelar bastidores, sentí la necesidad de darles volumen porque siempre se habían integrado para crear un espacio plano sobre el que pintar. Me aburre la sobrecarga de epoxis, fibras, composites, resinas, conchas, zapatos y ladrillos. Piensa que vivimos en un mundo en el que la cantidad y el tamaño han dejado de ser cualidades para convertirse en materiales propiamente dichos. Bueno, ya sabes, si te caen tres mil canicas en tu casa es un desastre, pero si te caen en una galería es una instalación. Además, es muy elegante y transgresor decir “esculturas de óleo sobre lienzo”.

IA POLLO SAPIENS ONE / .
Solo somos “átomos organizados”. ¿Cuánto de organización y cuánto de improvisación hay en su obra?
Me encanta que me digas eso de que solo somos átomos organizados. Bueno, todo empieza con un monólogo mío y llega un momento en que todo se convierte en un diálogo con la obra, pero nos llevamos bien y estamos bien organizados.
¿Cómo debe enfrentarse el público a su obra?
Son obras que tienen que ser leídas porque no se trata sólo de generar un acompañamiento visual. Sí, de eso se trata, de establecer un diálogo entre ellos, entre el espectador y la obra. Y eso lleva su tiempo.
¿Qué le reprocha Carlos Penas al arte contemporáneo?
En realidad, nada. El problema es que el arte contemporáneo no debe de ser teledirigido como los coches de juguete. Es una víctima más.

LOS ENAMORAMIENTOS DEL TRES DE MAYO / .
Palma es una ciudad que cuenta con un sinfín de galerías. ¿Qué le brinda a usted un espacio como el de Studio Gallery Mallorca?
Sí, pero no están todas las que son y no son todas las que están. Studio Gallery Mallorca, además de su espacio expositivo, me brinda y regala naturalidad y respeto. Está dirigida por la galerista Carmen Rueda y es quien apostó por mí, dándome la mayor libertad del mundo mundial. Estoy agradecido por ello.
¿Hay público suficiente en Palma para tanta galería?
Sí. Y si hubiera más, también. Pero para ello deberían de estar todas las que son y que no estuvieran las que no son. Pero sí, hay público de sobra.
¿La elegancia y la transgresión siempre han estado detrás de sus obras?
Creo que sí. Lo que sucede es que son dos palabras que siempre han estado demasiado condicionadas por multitud de factores e intereses. Y me refiero a ellas con independencia una de la otra. Ahora imagínate combinar las dos.
¿Un artista debe conocer sus límites?
Por supuesto. El artista no está por encima de los límites éticos y no tiene responsabilidad únicamente con su obra. Transgredir también tiene límites.

Cartel de la muestra de Carlos Penas / .
¿Qué precio debe pagar hoy en día un artista por su libertad?
Una oreja, como mínimo. El ostracismo, a lo mejor. Todo depende de lo que un artista entienda por libertad, porque los hay que les importa un carajo eso de ser libre y prefieren 50 euros o una fotografía en el momento adecuado.
¿Qué ha aprendido Carlos Penas con una exposición como ‘Moléculas’?
A vaciarme. A ausentarme sin aislarme. A observar a las personas como Félix observaba a los lobos. A descomponerme en átomos y a entender la importancia que tienen las cosas pequeñas. Esas de las que todo el mundo habla, pero nadie hace nada por ellas. Es como si esperasen a estar cerca de su muerte para arrepentirse de no haberlo hecho. Yo no quiero esperar.
¿Tiene Carlos Penas algo de maldito, como su admirado Ian Curtis?
No, créeme. Me fascinan sus canciones y su voz, y su comportamiento en escena es increíblemente poética. Pero yo no tuve enfermedades difíciles, ni fui un ser atormentado, ni tuve una personalidad depresiva y no conseguí suicidarme, siquiera. Además, si Ian Curtis resucitase, no entendería esa fama de maldito y creo que la odiaría. De hecho, no la tenía mientras vivió.
“Tengo que encontrar mi destino, antes de que sea demasiado tarde”, declaró el líder de Joy Division. ¿Cuándo supo usted que su camino era el del arte?
Lo jodido es que sin la vida no sería posible hacer canciones tan magistrales como las de Joy Division. En cuanto a mí, mi camino lo encontré cuando tenía quince años y, a diferencia de Ian Curtis, aunque muchas veces el destino se reveló, yo nunca lo vi desvanecerse.

Carlos Penas, artista / .
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