Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Joan Miquel Oliver: “No le pido nada a este disco, ni siquiera que sea escuchado”

Su nuevo trabajo en solitario lleva por título 'Música Tecnològica' y consta de trece temas creados desde el azar

"Los Antònia Font sabemos que después del Mallorca Live habrá un largo silencio que se puede prolongar un par de años, un parell mallorquí", afirma

Joan Miquel Oliver, escoba en mano en Can Alcover

Joan Miquel Oliver, escoba en mano en Can Alcover / B. Ramon

Palma

¿Qué relación ha mantenido Joan Miquel Oliver con las tecnologías, nuevas y viejas, a lo largo de su carrera?

Lo que te permite la tecnología es ejecutar muy rápidamente. Una cosa es la música que te imaginas y otra, escucharla por los bafles, y eso te lo da la maquineta. Esa inmediatez que te da la tecnología la encuentro muy práctica.

¿“Prohibido repetirse” podría ser una de las normas que ha decidido seguir en los últimos tiempos?

En los últimos tiempos no, desde el principio. Todos los discos de Antònia Font siempre han sido una ruptura respecto al anterior. Después de Alegria, con el que encontramos la fórmula, ¡patapam!, sacamos Taxi, un disco muy experimental. Es verdad que los tres discos que hice con Albert Pinya, Pegasus (2015), Atlantis (2017) y Elektra (2018), sí que son muy iguales pero yo los considero un solo cuerpo. Esto de buscar siempre cosas nuevas es, por un lado, necesario, porque creo que la música significa salir de la rutina, salir de la vida real hacia un mundo imaginario; y segundo, a mí no me parece tan complicado. Yo pienso que la música es infinita: puedes hacer un disco como este o hacer uno como Coser i cantar de Antònia Font, de grandes éxitos con una orquesta. No tienen nada que ver y en ambos casos es música. A veces nos comemos mucho la cabeza a la hora de hacer la misma cosa de maneras diferentes, y es tan sencillo como hacer otra cosa. Cuando has hecho una cosa de 50 maneras diferentes, pues igual se trata de hacer otra cosa.

¿Qué buscaba exactamente en un trabajo como ‘Música Tecnològica’?

Una música basada en la aleatoriedad, en la atonalidad, melodías arrítmicas, incluso atemáticas. En este disco no hay un tema musical, el que sea, no lo reconoces.

Una música que no suene a nada y que no se haya escuchado nunca: qué vértigo.

Este vértigo lo absorbes regalando el disco. Es un disco que he regalado a la discográfica y también al público. No hay formato físico, nadie se gastará un duro con él, se publica en digital, no hay ningún gasto de fabricación, es un disco con presupuesto cero. La portada la he hecho yo con el Word. No tengo que responder ante nadie, así que: ¿qué vértigo me tiene que provocar? He hecho lo que me ha dado la gana. Y no pido nada, ni siquiera que sea escuchado. Desde que empecé a hacer este disco era consciente de que no tendría ningún recorrido profesional. Sabía desde el principio que “no me menjaria un torrat”.

¿Cómo se crearon los diferentes temas?

Creé un sistema para escribir las melodías. Cogí una semicorchea como ritmo base, y las notas podían durar una semicorchea, dos, tres, cinco, ocho, trece o veintiuna semicorcheas. Ese era el ritmo, y se escogía aleatoriamente. Para elegir las notas lo hacía con un dado. Luego escribí 30 frases musicales de tres pentagramas, también escogidas de modo aleatorio, y seis bajos. Aleatoriamente, para cada pieza escogí cinco frases, y les asigné una octava diferente a cada una y también un bajo.

El músico Joan Miquel Oliver

El músico Joan Miquel Oliver / B. Ramon

¿Qué tiene de personal un disco como ‘Música Tecnològica?

La decisión de hacerlo. Yo creé un sistema lo más elaborado posible para que en el momento de empezar a tirar dados no tuviera que corregir. De lo contrario ya hubiera puesto mi musicalidad. Tuve que hacer mucha previsión de lo que podía suceder para no entrar en disonancias. ¿Qué tiene de personal? La actitud, la idea de hacer un disco de música aleatoria. Y lo primero que tuve que decidir era si lo hacía o no. Tiré una moneda y salió que “no”. Eso me lo tuve que saltar (risas).

Puedo colocar su disco junto al de Kraftwerk, un grupo que siempre ensalzó los robots, los números y las computadoras.

Sí, no me molestaría, en absoluto. Kraftwerk está conectado con la primera electrónica, y esta, antes que nada, con la música clásica contemporánea. La primera música electrónica que se hizo fue la de Bruno Maderna y Stockhausen.

Le advierto que The Shags ya inventó la música sin compases, ritmo ni melodía, con unas voces que mejor no hubieran sonado.

También me gustan mucho The Shags. Conozco su historia, un grupo que gustó mucho a Kurt Cobain.

¿La primera música electrónica le resultó más influyente que los Beatles?

Infinitamente. A mí los Beatles me han podido influir por lo que han influido ellos en otras músicas que me han llegado pero lo que a mí realmente me gusta, la música que me estira las orejas es esa música contemporánea, electrónica.

¿A quién va dirigido un disco tan raro como este?

No se sabe, porque no se hacen discos así. Un disco de música aleatoria, atonal y con sintetizadores retro no lo encontrarás en Spotify. Una de las dificultades que ha tenido la discográfica es encontrar listas de reproducción donde meterlo.

¿Ha pensado en patentar este juego: ‘Crea tu propia música’?

He pensado en que cualquiera puede hacerlo pero no lo pienso patentar. Que hagan lo que quiera. Ojalá los músicos y no músicos entendieran que la música puede ser cualquier cosa, cualquier sonido organizado y con un mínimo de intencionalidad puede ser música. Lo más importante es escuchar cosas nuevas, y eso lo puede hacer cualquiera. Cuando lo escuchó Albert Pinya me dijo: tenemos que hacer una caja tipo Monopoly, ‘haz tu propia música’, con dados, fichas, con el sistema que he inventado.

¿Podremos escuchar ‘Música tecnològica’ en un directo?

No lo hice con Aventures de la nota La, porque realmente era muy complicado y necesitaba la colaboración de dos o tres músicos como mínimo. En un festival de música contemporánea y electrónica sí podría tener sentido presentar este disco.

Algunos cortes del disco invitan al baile.

Sí, de hecho la primera reacción ha sido de gente que pincha, como Jordi Vilches. “Esto lo podría poner”, me ha comentado.

En junio llegará el último de Antònia Font. ¿Qué han preparado para el Mallorca Live?

Haremos el set de festival. Iremos con todo: escenografía, pantallas, imágenes en directo… Hay ganas y mucha emoción. Teníamos que hacer 10 conciertos y nos han salido 68. Sabemos que después de este concierto habrá un largo silencio que se puede prolongar un par de años, un parell mallorquí.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • Música
  • discos
  • novedades
  • Joan Miquel Oliver
  • conciertos en mallorca
Tracking Pixel Contents