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La librería Embat Llibres celebra medio siglo en Palma

El establecimiento regentado por Francesc Sanchís y Glòria Forteza-Rey ha superado diversas etapas y ha acogido escritores tan ilustres como Mario Benedetti y Manuel Vázquez Montalbán

VÍDEO | Embat Llibres: 50 años de trayectoria

B. Ramon

Raquel Galán

Raquel Galán

Palma

Los escritores se descolgaron ayer de las portadas y las solapas de sus libros, los que están alineados en las abarrotadas estanterías dobles de Embat Llibres, y descendieron a pie de calle frente a la librería de Els Geranis para brindar por su 50 aniversario.

Así lo hizo la poeta Antonina Canyelles con el bastón en una mano y el vermut en la otra, para quien el local que nació en marzo de 1975 es casi su segunda casa. «Solo me falta traer la cama. Vengo cada día y soy muy amiga de Xesc y Glòria», dice del tándem Sanchís y Forteza-Rey, al frente del segundo comercio librero más antiguo de Palma (el decano es Llibres Colom).

Como la autora del recién publicado Xampú xampany, numerosos escritores, clientes y amigos se acercaron a la fiesta de las letras, que llenó de animación el pasaje Joan XXIII con la música de Roger Pistola, cortesía de la Fundació Mallorca Literària.

La celebración comenzó con una versión de Qualsevol nit pot sortir el sol, de Jaume Sisa, porque en la música y la literatura todo es posible.

Mientras en la popular canción acudían a la fiesta desde Blancanieves hasta Popeye, en el 50 aniversario de Embat Llibres estuvieron autores mallorquines como la citada Canyelles, Gabriel Janer Manila, Climent Picornell, Antoni Vidal Ferrando y Eduard Moyà, que además es el impulsor en Palma del Bloomsday, que se celebra en todo el mundo en honor al Ulises de James Joyce.

Mario Benedetti

En este medio siglo de vida, por la librería han pasado nombres de las letras tan ilustres como Mario Benedetti. El escritor uruguayo vivió tres años en Mallorca y él y su mujer, Luz López Alegre, mantuvieron una relación con el matrimonio formado por Glòria y Francesc.

«Luz y Xesc se intercambiaban novela negra y cuando se fueron de la isla nos regalaron un montón. Años después viajamos a Uruguay y fuimos a visitarles», recuerda la propietaria de Embat Llibres.

Apenas hubo intervenciones públicas del escritor en Mallorca, aunque poco antes de marcharse, Forteza-Rey le propuso realizar dos recitales. El primero fue de cuentos inéditos y tuvo lugar el 24 de marzo de 1983 en la Facultad de Filosofía y Letras, en Son Malferit, y al día siguiente ofreció otro de poemas suyos en el Estudi General Lul·lià.

«La sala estaba abarrotada, con más de 300 personas, y como había mucha gente fumando y las ventanas estaban cerradas, Mario Benedetti tuvo que parar el recital porque le costaba respirar, ya que era asmático. Pidió abrirlas y de inmediato lo hicieron y todo el mundo apagó sus cigarrillos», tal como rememora.

Manuel Vázquez Montalbán

Poco más de un año después, en junio de 1984, el escritor catalán Manuel Vázquez Montalbán presentó en Embat su novela La rosa de Alejandría, la séptima de la serie del conocido detective Pepe Carvalho.

Cuenta Sanchís que esta visita, junto a su afición por los autores norteamericanos de novela negra y su contacto profesional con Paco Camarasa, el impulsor del festival BCNegra, fueron el germen del club de lectura del género, titulado Mosqueiro en honor al personaje del escritor isleño Antoni Serra.

Solo un año después, organizaron el festival Febrer Negre, que acaba de llegar a su 15 edición y ha traído autores tan conocidos entre los aficionados como Domingo Villar, Jens Lapidus, Sandrone Dazieri, Mikel Santiago, Ibón Martín y Santiago Díaz, entre otros.

Nueva época

En los inicios de Embat, Sanchís y Forteza-Rey no estaban al frente de la librería, ya que él entró para encargarse de la administración y ella como dependienta. Pero los primeros propietarios quisieron cerrar tres años después de abrir y la pareja se lanzó a la aventura.

«Teníamos 20 años y carecíamos de sentido común», afirma Glòria medio en broma medio en serio. «Era una época muy interesante, de cambio y de libertades, por lo que parecía que el negocio podía tener futuro», completa Francesc.

El viento más característico de la isla, el embat, sopló a su favor y en todo este tiempo les ha ayudado a superar las diversas etapas y crisis por las que ha pasado el sector del libro. Su entusiasmo e iniciativas hicieron el resto.

«Introdujimos en la librería la literatura en catalán y cualquier tema relacionado con las islas, que siempre están presentes, bien sea historia, gastronomía, excursionismo, etc.», enumera el copropietario. Y ella añade que también tienen en un destacado lugar las novelas ambientadas en Mallorca, como la última de Dora Muñoz, Sol d’hivern.

En Embat Llibres se presentó la primera de la hoy reputada autora Carme Riera, Una primavera per a Domenico Guarini, publicada en 1980, un acto que recuerdan con cariño, como la presentación del libro Rèptils i amfibis de les Balears. «Lo escribió el biólogo Joan Mayol, pero lo que fue sorprendente es que la introducción corrió a cargo del poeta Blai Bonet, nada más y nada menos», remarca Glòria Forteza-Rey.

Entre los «recuerdos entrañables» tampoco se olvidan de la Setmana del Llibre Infantil i Juvenil, que impulsaron a partir de 1985 en la semana de Sant Jordi por diferentes pueblos de la isla. «Se realizó en Artà, Sant Llorenç, Capdepera, Vilafranca, Sant Joan y Deià. Duró cuatro o cinco años y fue una forma de acercar los libros a los niños», en coordinación con los ayuntamientos y maestros, con quienes organizaron exposiciones de libros y concursos de relatos y de dibujos, destaca.

El día a día

Sobre el día a día del comercio en la década de los 80, cuando era inimaginable hacer consultas por internet, los libreros recurrían a «tres mamotretos de más de mil páginas cada uno donde tenías que buscar los libros que te pedían. En un tomo estaban los autores, en otro, los títulos y en el tercero, las temáticas. Lo editaba cada año el ministerio de Cultura y duraron un par de décadas», rememoran.

Y como las llamadas telefónicas a la península eran muy caras, hacían muchos pedidos por correo postal. «Había numerosas solicitudes de materias universitarias. El primer día de clase los alumnos venían con bibliografía complementaria para poder profundizar en lo que les interesaba, pero eso ya se ha perdido completamente. No saben ni lo que es», lamenta Sanchís.

«Cuando llegó el fax fue un alivio», añade. Antes de la implantación de internet, los libreros también eran a menudo consejeros literarios. «Nos pasábamos el fin de semana leyendo suplementos culturales de los periódicos para recomendar novedades a los clientes. Los días punteros de venta eran los viernes y sábados, sobre todo para lecturas de ocio, y muchos se quedaban un rato charlando. En cambio, ahora la clientela está muy informada y vienen a tiro fijo», en palabras del propietario de Embat.

Una de las labores más arduas actualmente es seleccionar entre las miles de publicaciones que se editan cada año, «una barbaridad, algo inasumible»; y lo peor tras medio siglo superando todo tipo de crisis es «la competencia voraz de las plataformas digitales y los grandes establecimientos». Sin embargo, clientes y amigos como la poeta Antonina Canyelles ven «impensable que pase un día sin venir» a Embat, donde todas las semanas compra un libro en el que es su segundo hogar.

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