Cristina Terentiev: “Las guerras nos duelen a todos, y los artistas no somos una excepción”
La primera bailarina del International Ballet Company repasa su trayectoria y adelanta algunos detalles del espectáculo que ofrecerá en el Auditorium de Palma el próximo 12 de abril

Cristina Terentiev, bailarina y coreógrafa
En ocasiones detrás de una gran artista hay unos padres gigantes.
Doy las gracias a mis padres, ya que ellos me descubrieron el hermoso mundo del ballet. Mi madre fue bailarina, pero el destino le hizo tomar otro rumbo. Por ello, hizo todo lo posible para que yo recibiera una educación profesional de ballet. Mi padre, a su vez, apoyó esta decisión y siempre se alegró de mis éxitos.
Usted fue entrenada para ser trapecista. ¿Qué le hizo cambiar de opinión?
Mis padres me brindaron la oportunidad de explorar diversas disciplinas, como los bailes folclóricos, la gimnasia artística y el circo en el escenario. Sin embargo, finalmente elegí el ballet, cautivada por la belleza que los bailarines transmiten al público, la bondad y la posibilidad de transformarme en distintos personajes. Además, me sedujo la idea de vivir una larga trayectoria sobre el escenario y construir una carrera a nivel internacional.
Una carrera que siempre ha ido ligada a la disciplina.
Sin duda, la disciplina es uno de los componentes principales del éxito. He conocido a muchos artistas con mucho talento que se han visto frenados por el triunfo, el fracaso o la pereza. El ballet exige una dedicación absoluta, es un compromiso de 24 horas en el que constantemente piensas en cómo perfeccionar tus habilidades. Es casi como una religión: entregas hasta la última gota de esfuerzo y, a cambio, recibes recompensas extraordinarias. Debes vivir y respirar esta profesión, si realmente lo sientes en lo más profundo. De lo contrario, quizá sea mejor buscar otro camino. Para mí, no hay nada más maravilloso que la magia que creamos en el escenario después de un intenso y extenuante proceso de ensayo. Y cuando, al final de la función, el público se va feliz, esa sensación de satisfacción no tiene comparación.

La bailarina Cristina Terentiev / .
¿Cuál fue su primer papel protagonista y qué recuerdos guarda de él?
El de Masha en El Cascanueces, en la versión de Yuri Grigorovich para el Teatro Bolshói. Tenía 17 años entonces. Todos los ballets de este maestro son increíblemente complejos, y haber debutado con esta obra fue una gran alegría para mí, ya que representó una excelente escuela de aprendizaje. La técnica requerida era muy exigente, incluyendo un complicado apoyo a caballo con mi compañero de baile. Tuve la suerte de compartir escenario con mi futuro esposo, Alexei Terentyev, en quien confié plenamente. En el ballet, la conexión con el compañero es fundamental, y para una debutante, sentir ese respaldo es invaluable. Esta actuación ocupa un lugar especial en mi corazón. La música de Piotr Ilich Chaikovski es tan hermosa que llega hasta lo más profundo del alma. Interpretar un rol principal entre 17 bailarines y mantener la intensidad durante toda la obra no es tarea fácil. El arte exige sacrificio, pero gracias a mis maestros y a mi esfuerzo, todo salió a un nivel excepcional. Hoy en día, esta producción sigue formando parte de mi repertorio en el teatro. Crecí con Alexei, mi marido, bailando otras coreografías, busco nuevos papeles, nuevos colores hasta el día de hoy. Con el Pas de Deux escrito por Vasili Vainonen, obtuve la medalla de oro en el Concurso Internacional de Artistas de Ballet en Varna, es uno de los cinco concursos más prestigiosos y antiguos. Por él han pasado muchas estrellas del ballet. Se puede rastrear su historia. Para mí fue una etapa muy importante en mi carrera.
¿Qué busca Cristina Terentiev en la danza?
Para mí, la danza es una forma de autoexpresión. Se ha convertido en una parte esencial de mi ser, en algo tan vital como la sangre que corre por mis venas. No sé si la danza está conmigo o si yo estoy con ella, pero somos inseparables. A través de mi arte, siento que puedo transmitir felicidad, inspirar bondad y abrir las puertas a un mundo lleno de belleza. La vida no siempre es fácil, pero creo que es nuestro deber aportar sentimientos positivos al mundo. Estoy profundamente agradecida con el destino por haber encontrado mi camino en la danza, pues significa muchísimo para mí.
Siempre se relaciona el mundo del ballet con un mundo cruel, duro, difícil. ¿Esa imagen corresponde a la realidad o es algo que siempre queda bien en las películas?
El mundo del ballet no es fácil. Para alcanzar el éxito es necesario que confluyan muchos factores. En primer lugar, es fundamental contar con las condiciones físicas adecuadas y recibir la formación de un buen maestro. Encontrar un espacio donde un maestro de ballet te observe, crea en tu talento y te guíe en tu desarrollo es clave. También es cuestión de suerte cruzarse con las personas correctas en el camino artístico. La salud es otro factor crucial, ya que el ballet exige un esfuerzo físico extremo. Además, el entorno en el que se desenvuelve un bailarín no es sencillo. El teatro, como cualquier gran colectivo, funciona como una enorme maquinaria en la que no todos logran destacar. Y sí, el mundo del ballet puede ser implacable. La carrera de un bailarín es breve, aproximadamente 20 años, y en ese tiempo hay mucho por hacer. Por mi parte, sé con certeza que logré el éxito en mi trayectoria artística. Fueron años de esfuerzo, sudor y sacrificio, con interminables horas de ensayo. Y por todo ello, me siento profundamente agradecida con la vida y con Dios por mi destino.
¿Qué define a la actual compañía en la que está: la International Ballet Company?
La International Ballet Company se distingue, ante todo, por su profesionalidad. Mi esposo, Alexei, y yo, siempre hemos procurado mantener vivas las tradiciones del ballet clásico y transmitir su técnica y esencia a través de los artistas de nuestra compañía. El ballet no es un deporte, que normalmente se encuentra en nuestra actualidad. Somos claramente conscientes de la forma en que queremos transmitir la historia al espectador, la técnica es fundamental, pero debe integrarse de manera natural para que la interpretación se sienta fluida y auténtica. El papel del artista es crucial, pues no solo ejecuta movimientos, sino que da vida a un personaje. En una palabra, el ballet es actuación. Es un arte que se nutre de las tradiciones heredadas de generaciones anteriores, y es nuestro deber preservarlas y seguir transmitiéndolas.
¿Qué puede adelantar del espectáculo que ofrecerá en Palma el próximo 12 de abril?
El 12 de abril realizaremos una magnífica Gala Concierto compuesta por las más grandes piezas del ballet clásico. Presentaremos Adagio de El Lago de los Cisnes, Pas de deux de Don Quijote, Pas de deux de El Corsario, Talismán, Bayadera, Pas de esclavo, Chopiniana, y la gran final con la participación de todos los solistas. Estas piezas tan interesantes serán una excelente opción para pasar una noche rodeada de música y ballet clásico. Esperamos a los espectadores en nuestra presentación. No es la primera vez que venimos a Palma y siempre el espectador nos recibe con gran gratitud. Nosotros, a su vez, estamos muy comprometidos y tratamos de sorprender con el programa y nuestra más sincera y mejor interpretación.
¿Qué placeres le brinda un ballet como El lago de los cisnes?
El Lago de los Cisnes es uno de los ballets más emblemáticos del repertorio clásico. Todo en esta obra encaja a la perfección: la música de Piotr Ilich Tchaikovsky, la coreografía de Marius Petipa y Lev Ivanov, y la historia misma. Interpretar este ballet es una gran responsabilidad para mí, pero también una verdadera felicidad, ya que me permite conectar con el arte puro. Grandes bailarinas han interpretado este papel, y mi objetivo es encontrar mi propia interpretación en cada función. Como el cisne blanco, mi danza debe transmitir pureza, vulnerabilidad y ternura. A través de movimientos delicados y poses expresivas, busco transmitir la triste historia de este personaje. Por otro lado, en contraste con el cisne blanco, Odile, el cisne negro, es todo lo opuesto: brillante, audaz, autosuficiente y casi demoníaca. Su danza refleja una gran fuerza interior, pasión y confianza, destacándose por su belleza imponente. Además de la interpretación emocional, El Lago de los Cisnes requiere una gran habilidad técnica. El adagio con el compañero, la variación y la coda con 32 fouettés son desafíos técnicos que exigen precisión y destreza. Estas dos facetas, la actuación y la técnica, me permiten explorar diferentes aspectos del personaje, ya que la verdadera magia del ballet radica en la capacidad de transformarse y transmitir emociones a través del movimiento.
¿Qué consejos le daría a los futuros bailarines, a los más jóvenes?
Mi consejo para los jóvenes bailarines es que busquen, que se encuentren como artistas y no se conformen con menos. Deben entregarse por completo a la causa elegida, sin escatimar esfuerzos. El trabajo arduo es esencial. Al trabajar con estudiantes, trato de transmitir mi amor por este arte tan exigente, compartiendo mis experiencias para ayudarles a entender la dedicación que requiere. Enseñarles a pensar correctamente en su profesión también es fundamental. Hoy, en el otoño de mi carrera, me siento orgullosa de ver los logros de mis estudiantes, y espero poder seguir desempeñando este papel durante mucho tiempo, transmitiendo mis conocimientos a las futuras generaciones. Es un legado importante. A los jóvenes bailarines les deseo mucha suerte y éxito, pero, sobre todo, les animo a trabajar incansablemente para alcanzar sus metas.
¿Como ha afectado la guerra Rusia-Ucrania en la danza?
Las guerras no pueden sino afectar profundamente a los corazones de todos. Nos duelen a todos, y nosotros, los artistas, no somos una excepción. Tenemos amigos en ambos lados y tratamos de mantener esas relaciones con mucho cuidado y respeto. A través del ballet, buscamos transmitir un mensaje de amor y bondad, demostrando que las personas deben ser más amables entre sí. El ballet, como arte, nos une, llevando belleza y amor a los escenarios. Trabajamos juntos, sin importar nuestras diferencias culturales, en compañías internacionales que reflejan la armonía entre personas de diversos países. Esperamos con todo nuestro ser que este horror termine pronto y que llegue la paz mundial.
Suscríbete para seguir leyendo
- Los constructores se niegan a hacer obras públicas de Baleares por valor de 54 millones de euros al no ser rentables
- Sa Rua de Palma 2026: recorrido, horario, cortes de tráfico y desvíos de la EMT
- Un menor de 17 años, muy grave tras ser atropellado entre Inca y Lloseta
- Temporal en Mallorca: viento fuerte, olas de hasta 12 metros y actos de Carnaval suspendidos
- Polémica entre los amarristas alemanes de Club de Mar a escasas semanas de su reapertura
- Vecinos denuncian que ya han vuelto las fiestas a una de las casas turísticas ilegales de Paco Garrido en Mallorca
- Abdullah Boulad, fundador y CEO de The Balance: «Estresado, sufrí un infarto y vi la falta de coordinación, así creé The Balance»
- Los lazos con Irán expulsan a un hotel mallorquín de Booking y le anulan reservas