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Mercè Pons, compositora: «Toda obra nueva te ayuda a crecer y a madurar artísticamente, y ésta en concreto, en un grado superior al de otras»

La Orquestra Simfònica estrena este jueves la partitura “Fantasia sobre l’Atlàntida” para orquesta, recitador y coro, escrita por la compositora mallorquina. La italiana de origen turco Nil Venditti dirigirá el estreno

La compositora Mercè Pons fotografiada en su estudio.

La compositora Mercè Pons fotografiada en su estudio. / PEM

Palma

¿Cómo nació la idea de componer sobre el poema de Verdaguer?

Primero porque es un texto universal, que había leído en casa, pues disponemos de una edición histórica, ya que mi marido está relacionado familiarmente con Jacint Verdaguer. Por otra parte, esta partitura es el resultado de un compromiso con el Institut d’Estudis Baleàrics del que he recibido una ayuda a la creación artística.

‘L’Atlàntida’ es, sin duda una obra poética grande, con enorme contenido.

Cierto, diría que es realmente inmensa, de ahí que el título que le he dado a la composición no sea el mismo que el de la obra, sino que le he puesto el calificativo de Fantasía, pues en una partitura de poco más de media hora es imposible abarcar todo el contenido de la obra poética. De hecho, me he basado sobre todo en la Introducción, en la que el autor ya alterna prosa y verso. Me ha ido muy bien combinar esas dos maneras de describir que ofrece Verdaguer al inicio, así que en dos de las seis partes en las que he dividido la Fantasía he tomado la parte en prosa y en las otras cuatro me he basado en el verso. A cada una de las partes les he puesto unos títulos propios.

Orquesta, coro, recitador, ¿cómo ha combinado esos tres elementos?

La orquesta está formada por el orgánico habitual de la nuestra, con la cuerda, los vientos y la percusión que tiene su plantilla. El recitador en solitario aparece en las dos primeras y en las demás se introduce el coro, que en ningún caso canta texto, sino que vocaliza, mayoritariamente sobre la palabra Mar, un mar que todo lo envuelve, que va y viene y cuyo movimiento de las olas he intentado describir a través de la música.

¿Cómo es la estructura de la obra?

Introducir una parte de recitador se me ocurrió como una buena manera para que el público aprecie en su totalidad el exquisito texto de Verdaguer. Esta era una prioridad, que el texto se entienda bien, que se valore toda su enorme carga poética. Por su parte, he querido que el coro, en las partes en las que interviene, suene como un instrumento más, que potencie lo que está tocando la orquesta, imprimiendo un carácter épico y humano, pues la voz es el instrumento humano por excelencia, el que todos llevamos dentro de nosotros mismos.

Aparte las intervenciones del narrador, podemos decir que estamos ante un poema sinfónico.

En cierta manera sí, estructurado en movimientos. Sí es, sin duda, una obra programática, en la que se describen ideas y se evocan escenas, sin texto, solamente con la música, pues el narrador en muchas de las ocasiones recita sin acompañamiento, justo antes de que suenen la orquesta o bien encima de ella, muy al comienzo de la escena.

¿Cómo ha sido el proceso compositivo?

Presenté el proyecto al Institut d’Estudis Baleàrics sin saber ni cuándo ni cómo se estrenaría. En aquel momento estaba metida en un tema de música para acompañar imágenes y videojuegos y tenía poco tiempo para componer una obra nueva y extensa como ésta. Así que, cuando me di cuenta que debía entregarla, me puse a tope, durante un mes, de manera intensa, robándole horas al sueño y a otros menesteres. Pero he de decir que, a la hora de componerla, la música iba fluyendo, de tal manera que me sorprendía a mí misma cómo me iban saliendo las ideas musicales. Todo fue como demasiado fácil incluso. Pero claro, con un texto tan bello y tan lleno de ideas, ¿cómo no iba a ser así?

Volviendo a sus trabajos sobre música para cine o juegos, ¿podemos decir que en esta obra se ha basado en imágenes?

Bueno, no exactamente, o mejor, al contrario, después de compuesta he imaginado imágenes que podrían acompañarla, pero no antes.

Pasemos al aspecto estético, formal: ¿cómo es la partitura de esa Fantasía?

Formalmente he utilizado un lenguaje diatónico, sin apenas cromatismos, modal, cosa que le imprime un cierto carácter antiguo, pues buscaba un sonido ancestral para enmarcar ese lugar mítico como es la Atlántida. Entre todo esto aparecen pequeñas células rítmicas que imitan el oleaje. Por otra parte, en algunos momentos, cuando se habla de las tormentas o de los naufragios, la música es intensa, alternando con el lirismo que describe al náufrago dando las gracias a la Virgen por haberle salvado.

¿Qué hay en ésta obra de otras partituras suyas anteriores?

Tenía muy claro el tratamiento que quería darle a la obra y una vez acabada la veo como más madura respecto a otras obras mías anteriores. Toda obra nueva te ayuda a crecer y a madurar artísticamente, y ésta en concreto, en un grado superior al de otras. La considero una obra plena, redonda, algo diferente a las que había escrito antes.

Y ¿qué tiene de las otras Atlántidas que han musicado otros compositores como Manuel de Falla, por ejemplo?

Poco, por no decir nada, pues no he querido tenerlas presentes durante el proceso compositivo; quería partir de cero, sin influencias de ningún tipo.

¿Qué recorrido le ve a esta partitura una vez estrenada?

Demasiadas veces, las obras contemporáneas se estrenan y desaparecen de las programaciones. Muy triste. Me gustaría que esta partitura sonara más allá del día del estreno. Me gustaría que nuestra Orquesta, que me consta que la ha trabajado con interés, volviera a ella, pero también que otras formaciones quisieran programarla. De hecho, he realizado traducciones del texto al español y al inglés.

En Palma la dirigirá Nil Venditti, una mujer dirigiendo una partitura de otra mujer.

En efecto y a la vez triste que tengamos que señalarlo, pues que eso sea todavía hoy noticia, no dice mucho a favor de la igualdad.

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