'Cómo mandar a la mierda de forma educada'
Alba Cardalda comparte en Palma su secreto para mandar a la mierda de forma educada
La autora ha impartido una charla esta tarde en el Club Diario de Mallorca en la que ha tratado temas como el miedo y la culpa a la hora de poner límites

Alba Cardalda comparte en Palma su secreto para mandar a la mierda de forma educada / Luana C.L.

Más de medio centenar de asistentes se ha congregado esta tarde en el Club Diario de Mallorca para escuchar a Alba Cardalda, psicóloga clínica y experta en comunicación asertiva, hablar sobre un tema que toca la vida diaria de todos: la gestión de límites y las señales de alerta en las relaciones interpersonales. La autora del libro Cómo mandar a la mierda de forma educada, se ha adentrado en las dinámicas de cómo expresar lo que sentimos y necesitamos, en cómo poner límites de manera efectiva sin sentir culpa, y en cómo reconocer las señales de advertencia que aparecen en nuestra vida social y emocional. A lo largo de la charla, los asistentes han compartido sus vivencias y reflexiones, mientras Cardalda ha guiado la conversación con ejemplos prácticos, aportaciones científicas y herramientas útiles para mejorar la comunicación interpersonal.
El desafío de poner límites
La charla ha comenzado con una anécdota personal que rápidamente ha atrapado la atención de la audiencia. Cardalda ha relatado un episodio reciente en el aeropuerto de Palma, donde vivió ayer una situación de negligencia por parte de una aerolínea. Algunas personas reaccionaron, reclamaron y expresaron su malestar, mientras que otras se quedaron en silencio. "Esto pasa en la vida", ha dicho Cardalda, subrayando cómo las personas reaccionan de maneras diferentes ante situaciones de conflicto. Mientras unos son capaces de poner límites y expresar sus emociones, otros se sienten incapaces de hacerlo, ya sea por vergüenza, miedo o falta de confianza.
"El problema surge cuando esta incapacidad de poner límites se convierte en un patrón en nuestra vida diaria", ha explicado la psicóloga. Ha abordado cómo, si no actuamos a tiempo, nuestras emociones se van acumulando hasta estallar en un enfado desmedido que difícilmente puede controlarse. Cardalda ha recordado que la amígdala, la parte del cerebro encargada de gestionar las emociones, se sobrecarga cuando no comunicamos nuestras necesidades desde un principio.
La asertividad como herramienta fundamental
La mediática autora ha enfatizado la importancia de aprender a poner límites sin sentir culpa, un desafío para muchas personas que temen ser percibidas como egoístas o insensibles. Sin embargo, la psicóloga ha subrayado que la asertividad no tiene nada que ver con ser agresivo o despectivo. "Tenemos el derecho a decir que ‘no’", ha explicado, insistiendo en que la clave radica en hacerlo con educación y respeto, sin invalidar los sentimientos del otro.
"La clave está en encontrar la manera de comunicarnos sin que la otra persona lo perciba como un ataque o una falta de respeto", ha señalado. Para ello, es fundamental conocer nuestras propias creencias y cuestionarlas. Muchas veces, las personas no se atreven a poner límites por la creencia errónea de que querer a alguien significa hacerlo de manera incondicional, sin poner en primer lugar las propias necesidades.
La necesidad de redefinir los límites
Un punto clave de la charla ha sido la necesidad de resignificar los límites. Cardalda ha argumentado que, en muchas culturas, los límites son vistos como una barrera que separa a las personas. Sin embargo, esta perspectiva debe cambiar. "Tenemos que empezar a ver los límites no como algo que nos separa, sino como un puente a través de la comunicación, que facilita una relación más sana y equilibrada", ha afirmado. Según la experta, los límites son esenciales para que los vínculos sean saludables, ya que permiten que ambas partes se sientan escuchadas y respetadas.
Este concepto de límites también se extiende a las relaciones en las que estos nos son impuestos. Cardalda ha hecho hincapié en cómo, cuando alguien se distancia de nosotros sin explicar los motivos, esa falta de comunicación puede generar confusión y frustración. “Es mucho mejor que esa persona sea clara y ponga sus límites de manera explícita. Así, evitamos malentendidos y podemos gestionar mejor la relación”, ha sugerido. En este contexto, también es importante que, como individuos, seamos capaces de agradecer a la otra persona por ser honesta y expresar sus necesidades, aunque ello implique tener que enfrentar una conversación incómoda.
El miedo y la culpa como barreras
Durante la charla, Cardalda también ha dedicado tiempo a hablar sobre las emociones que dificultan la puesta en práctica de límites, especialmente el miedo y la culpa. El miedo a ser rechazados o mal vistos por los demás es una de las principales razones por las que muchas personas evitan establecer límites claros. Sin embargo, la autora insistió en que las personas que respetan nuestros límites son aquellas que valoran verdaderamente nuestra relación. "A veces, cuando una persona se va de tu vida porque has establecido límites, no es que sea mala persona, simplemente significa que no podemos jugar con las mismas reglas", ha dicho. En este sentido, las pérdidas que genera poner límites a menudo son más que compensadas por el bienestar emocional que ganamos al protegernos de relaciones tóxicas.
“Hay gente que no está acostumbrada a que le pongan límites, y cuando empiezas a hacerlo, algunos se sorprenden o incluso se enfadan”, ha afirmado. La psicóloga ha explicado cómo, muchas veces, las personas intentan hacernos sentir culpables por poner límites, haciéndonos creer que ser firmes es egoísta. Este tipo de dinámicas son particularmente destructivas, ya que perpetúan la creencia de que no tenemos derecho a cuidar de nuestra salud emocional.
La felicidad y la calidad de los vínculos
Al final de la charla, Cardalda ha compartido un estudio realizado a lo largo de 80 años, que ha mostrado que la clave para una vida feliz y satisfactoria es la calidad de nuestras relaciones interpersonales. "Cuidar nuestros vínculos sociales, darles cariño, tiempo y atención, es fundamental", ha concluído. La psicóloga ha recordado a los asistentes que, en última instancia, los buenos amigos y las relaciones saludables son aquellas en las que se puede hablar abiertamente, sin miedo a que nuestras emociones sean juzgadas.
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