Pere Andreo, de Sóller a 'L'espassio' pasando por Cúber: "Si tuviera que partir con los alienígenas me llevaría un disco de Ruibal y mi libreta”
El músico 'solleric' rememora en 'Menfis es...' un episodio relacionado con los ovnis que revolucionó la Mallorca de finales de los años 70
Este single es el adelanto de un disco que vera la luz el próximo mes de enero, y en el que ha participado Joan Miquel Oliver al frente de la mezcla y la masterización

Manu Mielniezuk
Músico y arquitecto, ¿también amante de la ufología?
No tan amante de la ufología como de lo que generó en su momento la ufología en Sóller: un ambiente alucinante con un montón de gente interesada en los ovnis.
Usted nació en 1986, por lo que no vivió aquel episodio del 22 de junio de 1978, el de un pla de Cúber con miles de personas llegadas de Sóller esperando ver alguna señal en el cielo.
Aquello fue un auténtico fenómeno, forma parte de la memoria colectiva de Sóller. Ahora que se ha reactivado un poco el tema en el pueblo con esta canción, Menfis es…, mucha gente me dice: “me acuerdo cuando mi padre fue hasta Cúber”. Fruto de todo el interés que se mostró a nivel mundial con la ufología en los años 60, y luego con el estreno de películas como Encuentros en la tercera fase o E.T, ya en los 80, se generó un gran atención por el tema, que además coincidió con muchos testimonios que decían haber visto luces, unas luces, casi siempre naranjas, localizadas en distintos lugares de la Serra de Tramuntana: Cúber, Gorg Blau, el Puig Major… Así nació una idea colectiva de que todo aquello existía. Dicen los titulares de los diarios que una convocatoria de un encuentro ufológico interestelar en Cúber, en el año 1978, llegó a atraer a 5.000 personas. Subieron en sus coches, a ver si veían algo, pero no se vio nada. Cuentan incluso que una de estas personas preparó una maleta para irse con los alienígenas si era necesario.
Con referencias ultralocales, Pere Andreo apunta al Universo.
Yo estaba empezando a escribir las canciones del disco, sin saber que sería un disco. Necesitaba escribir canciones, llevaba 10 años sin escribir nada. Y en una de ellas quise reflejar un ambiente muy misterioso, el de Cúber y la base militar. Cuando era niño recuerdo ir a Lluc y pasar siempre por esta zona misteriosa, con lugares a los que no podías acceder, con sus barreras. Aquella atmósfera me marcó. “¡Cuidado, esta zona es militar!”. También me pasaba en el Barranc: “¡Aquí hay bueyes!” Y nunca aparecía ningún buey, ni ningún militar, ni ningún ovni. Esa atmósfera inquietante es lo que intento reproducir en Menfis es… Hecha esa canción quise relacionarla con las que vendrían después y en realidad me di cuenta de que todo lo demás, que es muy local, muy de Sóller, en algún momento siempre tiene que ver con el Universo.

Pere Andreo, en Sóller / MANU MIELNIEZUK
¿Qué fue el Menfis...?
Menfis… era el nombre de un bar de Sóller, en la plaza, regentado por Joan Coll donde se reunía la gente a la que le interesaba la ufología. El 11 de noviembre de 1979 se había producido el famoso incidente de Manises: los pilotos del avión que había despegado de Son Sant Joan, donde había hecho escala procedente de Salzburgo, vieron dos luces muy potentes de color rojo y la torre de control de Barcelona descartó que se tratara de otros vuelos comerciales. Tuvo que aterrizar en Valencia y un caza del Ejército salió a ver qué pasaba, llegando a sufrir interferencias en sus aparatos electrónicos. Esa misma noche el fotógrafo aficionado Pep Climent fotografió un supuesto ovni sobre l’Ofre, que luego se publicaría en revistas nacionales como Más allá. Los negativos de esa foto se los dejó a su amigo Joan Coll. Al día siguiente los militares entraron en el Menfis y requisaron los negativos de esa fotografía. Aquello generó todo un revuelo y alimentó la idea de que podía ser verdad lo de la vida extraterrestre.
En los créditos de su viaje a L’espassio, grabado de forma artesanal en Sóller, figura Joan Miquel Oliver, el astronauta rimador, un genio interestelar.
Joan Miquel y yo somos amigos. Yo no lo involucro en el proyecto, se involucra él. Supongo que vio algo que le interesó (risas). Para mí, su lenguaje es muy interesante, lo que es capaz de transmitir con muy pocas palabras, dejando intuir cosas muy grandes, con cosas muy sencillas. Todo el pop de Mallorca ha bebido, de alguna manera, de Antònia Font, y así lo reconoce parte de una generación. Antònia Font cambió el panorama, veníamos del rock català y toda esta escuela. Hay una cosa que dice Joan Miquel y que me interesa mucho: “Antònia Font bebe mucho menos de Estados Unidos y mucho más del Mediterráneo”.
El single viene acompañado de un divertido y original videoclip grabado en los alrededores del Puig Major, donde “l’espassio és més a prop”.
Lo grabó el director Josep Alorda. Desde Instagram vi un vídeo suyo que hizo de una toma dentro de un autobús de la EMT, un plano fijo, de unos diez segundos. Me dejó alucinado. “¿De dónde ha salido este tío?”, me pregunté. Como Joan Miquel, algo tan cotidiano pero tan potente… Compartí por redes ese vídeo suyo, le dije que me encantaba lo que hacía y le mostré lo que yo estaba haciendo. Decidimos que encajaba.
¿Cómo fue el rodaje?
Le propuse irnos a cenar al pla de Cúber, con un trempó y una tortilla de patatas, junto a unos amigos, entre ellos Tarek Serraj. Nos llevamos las cámaras y nos lo pasamos muy bien, tan bien que las tomas de aquel día no sirven para nada (risas). Ahí fue cuando Josep Alorda cogió las riendas y dijo: yo dirijo el videoclip. En cuatro o cinco sesiones lo tuvimos.
En el videoclip hay un guiño a Maria del Mar Bonet y su disco Alenar.
Maria del Mar Bonet puede presumir de haber hecho un trabajo increíble a lo largo de su carrera. Nunca había entrado en contacto con su obra y voluntariamente quise saber qué ha hecho Maria del Mar. Cuando revisé su obra, flipé. Ha hecho de todo, y además con una prestancia y un peso, y en un mundo de hombres, como una ‘motomami’ increíble.
¿Qué se llevaría Pere Andreo en su maleta si tuviera que partir con los alienígenas?
Un disco de Javier Ruibal y la libreta en la que apunto todo lo que voy haciendo. Necesito ser creativo.
No sabemos si hay vida inteligente en el espacio exterior, ¿y en el rock’n’roll?
Como me decía un músico cubano, muy mayor: lo único que sé y puedo asegurar es que hay dos tipos de música, la buena y la mala. Espero que mi disco esté en la categoría de buena música.
¿Por qué ha estado diez años lejos de la música?
Como cantautor escribí canciones desde 2002 hasta 2012 cuando, acabada la carrera de Arquitectura, me fui a Vietnam a trabajar, un año. Aquello me lo desmontó todo. Me pasaban tantas cosas que ya no me apetecía escribir. En ese paréntesis de diez años fue cuando monté esos grupos de versiones, La Rumba Nostra, y Sur, con Jeroni Rullán; Nepal Studio era una banda, con otros músicos, y con canciones propias. En 2022, uno de los poetas con lo que he hecho canciones, Tito Muñoz, publicista que hizo cosas muy interesantes en los años 90, y poeta ahora, amigo de Serrat, de Javier Ruibal y de muchos más, me propuso entrar en un grupo de creación poética colectiva llamado La Guasa Decimal. Se trata de un grupo de WhatsApp donde se crea cada día. Lo crearon Fernando Lobo, músico y escritor de Cádiz, junto a Alexis Díaz Pimienta, el mejor repentista cubano, y reclutan a gente para crear décimas a diario. De la noche a la mañana me vi escribiendo décimas con Drexler, Ruibal, Pedro Guerra, Toni Zenet, Rozalén… Ahí me puse las botas, me agarré fuerte y empecé a escribir otra vez. Las tuercas se pusieron en marcha y así nacieron las primeras canciones del disco, que llevará por título ‘L’espassio’.
¿Escribir poesía y canciones son ejercicios paralelos?
Son paralelos pero no iguales. ¿Qué es ante la música, o la letra? En realidad lo importante son las ideas. Y una idea puede venir en forma de verso, de una música que te interesa, o en forma de una música con letra. A mí me puede llegar de cualquier manera. La idea llega y luego le das vueltas. Yo tampoco le doy muchas, y cuando le doy muchas no suele llegar a buen resultado. Prefiero ir rápido con la idea que me interesa, la desarrollo y después pulo algunas cosas, pero el mueble está hecho. Es como hacer una cajonera, primero la haces y luego ya cambiarás los pomos o la bisagra, y darás un acabado.

El músico y arquitecto 'solleric' Pere Andreo / MANU MIELNIEZUK
Esta entrevista se ha hecho en un bar llamado Turismo, en Sóller.
El Turismo es la representación de todo lo contrario de la masificación, un bar donde hay una bonita convivencia entre locales y turistas, aquí cabe todo el mundo. Para mí, el turismo en Sóller no es un problema, sino un medio. Demasiado turismo sí que puede llegar a ser un problema para nuestro bienestar. Del turismo hemos sacado jugo durante muchos años, y sabemos cómo hacerlo, lo hacemos bien y somos un ejemplo en Europa, pero cuando solo te enfocas en el crecimiento llega un momento en que el vaso se derrama. La gente no está contra el turismo sino contra la incomodidad que puede provocar el exceso de turistas.
¿Cuándo podremos escuchar en directo sus nuevas canciones?
En Sóller tenemos mucho más contenido que continente. Tenemos mucha gente que hace cosas interesantes y no tenemos espacios donde representarlas. Es una carencia histórica, endémica de Sóller. Ahora parece que se está empezando a querer regenerar esta situación. El disco saldrá el 17 de enero, en formato online y también en digital, y el 24 de ese mes lo presentaremos en el Teatre Victòria de Sóller.
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