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'Las Asesinas de la Soledad' revive el proceso contra seis mujeres acusadas de cuatro envenenamientos

Enric Pujadas y Tomeu Riera son los autores de esta novela gráfica editada por Dolmen

Los hechos ocurrieron entre 1939 y 1940 y las encausadas fueron juzgadas tres años después

VÍDEO | La novela gráfica 'Las Asesinas de la Soledad' revive el proceso contra seis mujeres acusadas de envenenamientos

Guillem Bosch

Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

En 1943, seis mujeres fueron juzgadas acusadas de ser las asesinas de cuatro personas por envenenamiento. Para el sistema, todas fueron culpables, sin ningún tipo de justificación. La novela gráfica Las Asesinas de la Soledad (Dolmen), barrio en el que ocurrió todo, ofrece otra visión de esos hechos. “No sabemos exactamente qué pasó, pero la historia que me parecía lógica era mostrar cómo la situación política de la época las empujó a tomar una medida drástica porque no tenían otra salida”, comenta Enric Pujadas, guionista de este cómic, que cuenta con las ilustraciones de Tomeu Riera.

Dos de las viñetas de 'Las Asesinas de la Soledad'.

Dos de las viñetas de 'Las Asesinas de la Soledad'. / Dolmen Editorial

Según se sentenció y así se publicó en periódicos locales de aquella época, Magdalena Castell, que se ganaba la vida como curandera y echaba las cartas, era quien facilitó el veneno, un raticida, mezcla de arsénico y boro, a varias mujeres que llegaban a ella por mediación de Antonia Font. Para Pujadas, se trataba de mujeres atrapadas en sus matrimonios, sometidas a sus maridos, una de ellas despreciada por su suegra, en un ambiente de miseria, recién finalizada la Guerra Civil, sin posibilidad de divorciarse y sin otra alternativa que no fuera acabando con la vida de ellos. “Se las culpaba mucho a ellas porque la visión que se dio era muy machista. Una de ellas, de hecho, se prostituía y la versión que dio el régimen es que asesinó a su marido para poderse prostituir, porque él no la dejaba. Lo que ella declaró en el juicio fue totalmente diferente: el marido la obligaba a prostituirse para mantenerlo…”, expone el autor.

Las Asesinas de la Soledad surge como un encargo de Dolmen a Pujadas, Premio Ciutat de Palma con Las Olimpiadas del Sufrimiento. La idea era continuar con la serie negra de esta editorial y el guionista y novelista llegó por casualidad a este caso.  Para ilustrarlo, ha trabajado por primera vez con Tomeu Riera, premio ArtJove 2019. 

“Ya que la historia es muy turbia, muy dura, yo he intentado hacerla lo más agradable posible. Tenía la intención de que visualmente interesase mucho al lector, que fuera muy agradable pese a la crudeza de la historia que se cuenta”, explica el dibujante. 

La novela gráfica recrea unos sucesos reales ocurridos en La Soledat.

La novela gráfica recrea unos sucesos reales ocurridos en La Soledat. / Dolmen Editorial

Encontrar información sobre el caso y sus protagonistas no fue fácil, de hecho no había casi nada publicado. Los autores del cómic solo conocían los nombres de las mujeres procesadas y sus edades, y a partir de esos pocos datos han intentando cuadrar sus respectivas historias. 

Pujadas recalca que en el juicio los médicos declararon que no habían encontrado restos de arsénico en los cadáveres, “pero el juez consideró que había la intención de asesinarlos, que habían acabado muertos, y que con esto bastaba, sin ninguna prueba, bastaba para acusarlas de haberlos envenenado”. 

Tal como destaca Vicente García, director de Dolmen, Las Asesinas de la Soledad no es solo una historia de true crime local, es también un reflejo de una época muy concreta y de una sociedad machista. 

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