Oblicuidad
Los bíceps delatores de Jessica Chastain y Anne Hathaway
La excelente preparación física de los actores contemporáneos dificulta su credibilidad en papeles de época

Jessica Chastain condecora a Anne Hathaway en ‘Vidas perfectas’. / DM
Vidas perfectas es un thriller incomprendido de notable factura, cine de estirpe hitchcockiana aunque replique la versión original francesa. Jessica Chastain (47) y Anne Hathaway (41) se muestran espléndidas en papeles que podrían interpretar actrices diez años más jóvenes, en cuanto madres de dos niños de corta edad.
Chastain está impecable por definición, aunque nunca como en Molly’s Game, con otro guion magistral de Aaron Sorkin. Ninguna actriz igualará a Hathaway en la prostituta Fantine de Los Miserables, aunque la excelencia de la coprotagonista de Vidas perfectas no la eximió de ser una de las actrices más odiadas de Hollywood, con los Hatha-haters preludiando la campaña actual contra la inmensa Blake Lively.
Antes de rodar la película, Chastain y Hathaway llevaron la producción al teatro. Sus papeles respectivos son tan gemelos que se los intercambiaban según la función. Ahora mismo, no puedo recordar cuál de ellas pierde el hijo que desencadena la colisión entre ambas, pero no se trata aquí de pasar a Vidas perfectas por la guillotina.
La acción de la película transcurre en 1960. Las dos protagonistas van peinadas de premio, en la coiffure de Jacqueline Kennedy. El vestuario es deslumbrante sin sobrecarga, el espectador queda inmerso en la época descrita. Hasta que de repente se siente incómodo, como si tuviera un molesto garbanzo en la butaca.
Cada vez que Chastain/Hathaway extienden los brazos para tocarse en esta película táctil, o los despliegan como treta dramática, la perfección de las extremidades delineadas deriva hacia lo muscular. Está claro que la delatora anatomía esculpida de ambas obedece a una férrea disciplina gimnástica. Sus bíceps sobresalientes cuadran con una de las imágenes adoptadas por la mujer contemporánea, pero desde luego que suenan más chocantes en los sesenta que los vikingos con dentadura fluorescente también abundantes en Hollywood. Una vez más, la excelente preparación física de los actores contemporáneos dificulta su credibilidad en papeles de época.
El sobreesfuerzo de ética laboral de Chastain/Hathaway se vuelve en su contra. El músculo en los brazos desnudos de la pantalla no solo define su anatomía, también se transmite a la esencia de su personalidad. Tal vez inconscientemente, dos profesionales superlativas se sienten obligadas a mostrar el resultado de su esfuerzo físico para justificarlo, como todos los incondicionales del gimnasio.
Vidas perfectas se resiente, claro, de esta incontinencia muscular. La admiración de los bíceps me despistó de las secuelas de la muerte violenta de un niño, del mismo modo en que me admiro de que Chris Hemsworth haya cultivado en los brazos de Thor una masa muscular que supera en grosor a su martillo. Con más espacio, la tesis debería extenderse a los maquilladores incontrolados que amenazan la credibilidad de la pantalla. Hasta en los humanos más autoconscientes, causar buena impresión es preferible a ajustarse a la realidad. Este axioma bebe en las fuentes de la política. No importa si no tienes nada que decir, con tal de que lo digas.
Suscríbete para seguir leyendo
- Las solicitudes de ingreso en las Fuerzas Armadas se duplican en dos años
- Por algo dijo Julio Iglesias en Mallorca que «estoy más allá del bien y del mal»
- Alud de críticas por la rotura del Pi de Pollença: 'Ha sido un fracaso
- Joan Rabassa corona un accidentado Pi de Sant Antoni de Pollença
- La autovía Llucmajor-Campos “ha acelerado la destrucción” del suelo rústico de los municipios del Migjorn y del Llevant, advierte Terraferida
- El alcalde de Pollença responde a las críticas: 'El Pi se rompió por exceso de aforo en la plaza Vella
- Nofre Galmés del bar El Porrón de Manacor: “Hace días que obligo a los clientes. Si quieren hierbas tienen que cantar Sant Antoni”
- El Constitucional rechaza el recurso del Govern contra la ley de Vivienda de Sánchez
