Entrevista
Pau Munar, arquitecto: «Somos creadores de paisaje, el paisaje se define a partir del material»
El estudio de arquitectura Munarq inaugura este jueves su último proyecto, Ca na Pau, en Binissalem, edificada con técnicas de construcción tradicionales como los muros de balastro, recursos locales y según los parámetros de eficiencia energética, durabilidad y armonía

El arquitecto Pau Munar, uno de los pilares de Munarq. / ESTUDIO DE ARQUITECTURA MUNARQ
Pau Munar presentará en una jornada de puertas abiertas para arquitectos, diseñadores y artistas de la isla Ca na Pau, un hábitat diseñado a partir de los recursos disponibles.
Munarq es un estudio de arquitectura con sede en Mallorca fundado por Rafel Munar y Pau Munar, orientado en la integración de la arquitectura en el paisaje mediterráneo. Siempre tratando de aportar nuevas ideas a la tradición constructiva de la isla. Profundamente enfocados en respetar esta tierra y es por eso que siempre piensan en una construcción que dé continuidad al paisaje, utilizando materiales naturales y mutaciones favorables para el entorno. Recientemente, Munarq ha sido seleccionado en la convocatoria de los Premios FAD, Premis d’arquitectura de Mallorca y los Premios de arquitectura CSCAE. «No diseñamos arquitectura, diseñamos paisajes», señala el arquitecto
Esta filosofía les lleva a una profunda consideración del concepto de genius loci, el espíritu del lugar. Es una interacción dinámica entre el entorno y la acción humana. Se trata de comprender y respetar el carácter y la esencia únicos de un lugar y garantizar que sus intervenciones mejoren, en vez de disminuir, este espíritu.
Piedra, cal y tierra dan forma a Ca na Pau, ¿qué importancia tienen los materiales naturales en esta construcción?
En este caso, un tipo específico de tierra que presenta una excelente cohesión, utilizada para construir todos los muros de la casa. Queríamos recuperar una técnica que se utilizaba en el pasado y que prácticamente ha desaparecido. El balasto es una técnica que se utilizaba en las zonas de la isla donde era difícil obtener piedra o marés, es por ello que utilizaban el balasto (gravas y tierra) mezclado con cal y agua. En los años 50 se mejoró la mezcla utilizando cemento mallorquín . En el centro de nuestro proceso de diseño se encuentra la convicción de que la arquitectura no debe imponerse sobre su entorno, sino que debe emerger de él. Nos inspiramos en la naturaleza, permitiendo que el entorno guíe nuestras elecciones de materiales y técnicas. La idea de crear un oasis surge de la necesidad de protección frente a la inmensidad del campo, el viento y el sol, así como de la intención de continuar con la tradición del patio en la arquitectura mediterránea.
¿Es algo que demanda el cliente, siente que hay más conciencia en este sentido?
En nuestra investigación, llevamos años explorando el camino hacia el desarrollo sostenible de proyectos. Nos encontramos en un entorno de gran valor pero también sometido a una importante presión urbana y turística que está agotando los ecosistemas y alterando el paisaje, nuestra condición insular enmarca y restringe las reglas del juego en cuanto al uso de materiales y técnicas de construcción. Sin detenernos en la nostalgia, miramos hacia el futuro y los problemas globales con un enfoque crítico del conocimiento local. La presión urbanística de la isla, junto a la construcción globalizada, hace que nuestro paisaje pierda identidad. Nos centramos en la experimentación material para liberarnos de las normas establecidas de la industria de la construcción, que busca estandarizar y eliminar las técnicas tradicionales debido a la globalización de la arquitectura. Los clientes están cada vez más sensibilizados con los materiales aunque existe aún mucho desconocimiento y prejuicio hacia ellos. Sin quererlo, somos creadores de paisaje, el paisaje se define a partir del material.
¿Cuál ha sido el mayor desafío de este proyecto?
Para el aislamiento de la cubierta, hemos utilizado balas de paja, un material de kilómetro cero que, aunque no es muy común en la construcción, ofrece un rendimiento excepcional. Además, la paja la teníamos disponible en la parcela, lo que la convierte en una opción aún más sostenible. Este material proporciona un excelente aislamiento térmico a un precio muy asequible. Sin embargo, el sector de la construcción con paja en Mallorca es bastante limitado y a precios elevados.
La eficiencia energética se está convirtiendo en el punto de partida de muchos proyectos arquitectónicos. ¿Cómo afronta usted este compromiso?
La eficiencia energética no solo se basa en la tecnología utilizada, sino que también está profundamente influenciada por el comportamiento y las decisiones de los usuarios. En este contexto, nos enfocamos en los sistemas pasivos, que son aquellos que aprovechan los recursos naturales y los principios de la arquitectura tradicional para optimizar el consumo de energía. Un ejemplo claro de esto es el uso del patio como un recurso recurrente ya que proporciona luz natural y ventilación, y actúa como espacio de encuentro y recreación, mejorando la calidad de vida de los habitantes. Además, la inercia térmica de los muros juega un papel crucial en la regulación de la temperatura interior, ya que estos muros pueden absorber y liberar calor, contribuyendo a mantener un ambiente confortable sin necesidad de sistemas de calefacción o refrigeración artificiales. No solo se promueve un uso más eficiente de la energía, sino que también se respeta y se potencia la herencia cultural de la arquitectura local. De esta manera, se logra un equilibrio entre confort, sostenibilidad y tradición.
Su estudio, que comparte con Rafel Munar, ha afrontado la transformación de la antigua fábrica Sa Refinadora, en Marratxí. ¿Cómo fue la experiencia de dar una segunda vida a 5.000 metros cuadrados que son ahora un centro cultural?
Sa Refinadora es un espacio increíble que ya poseía un gran potencial antes de nuestra intervención. Este proyecto de rehabilitación ha sido una iniciativa que el ayuntamiento de Marratxí había contemplado durante años, y finalmente se ha materializado con la apertura al público de la primera fase de reformas. En esta etapa inicial, se ha habilitado el espacio central y dos naves destinadas a exposiciones. De cara al futuro, está previsto continuar con la rehabilitación de todas las naves del complejo, lo que permitirá ampliar las posibilidades culturales y artísticas del lugar.
¿Cuáles son los retos de la arquitectura sostenible en este momentos?
No creemos que la arquitectura pueda ser sostenible en ningún caso, y tampoco nos sentimos cómodos definiendo lo que hacemos como tal, porque no es así. Lo único que podemos hacer es intentar reducir los daños que genera la construcción, tales como el transporte, la industria y la generación de residuos. Para ello, miramos a nuestro entorno cercano y buscamos reutilizar los recursos naturales que tenemos a nuestra disposición, muchos de los cuales están infravalorados, como la cal o las maderas locales, en comparación con los materiales ultraprocesados de la industria globalizada.
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