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Galen Ayers: “Si te quieres reír escucha una canción de amor”

La hija de Kevin Ayers confiesa que si su padre hubiera sido un faro "me hubiera pegado una hostia"

Acaba de cerrar una gira de presentación de 'Can we do tomorrow another day?', disco que firma junto al histórico bajista de The Clash, Paul Simonon

Galen Ayers, música

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Palma

Si los discos olieran, ¿qué aromas desprendería un disco como ‘Can we do tomorrow another day?’

Olería a Mediterráneo y también a humo de Londres.

Con sus canciones he viajado por todo el continente, a través de la chanson, el pop hispano, el country o las canciones marineras inglesas.

Esa era la idea. Paul Simonon viene de otra tradición, distinta a la mía, pero cuando nos juntamos como amigos vimos que había géneros musicales en común. Nos encantó la idea de poder jugar con nuestras voces, con los diferentes timbres: él, tan grave, y yo, con una voz más dulce. Para mí fue algo natural, me recordó mucho a cuando cantaba con mi padre.

¿Por qué un título como ‘Can we do tomorrow another day?’

Oí a una niña decírselo a su madre, “podemos hacer mañana otro día”, y me hizo gracia. Es una frase que desde entonces decimos todos los amigos entre nosotros. Es como un antídoto contra la ansiedad, no hay que pensar en mañana, hoy. Mejor estar en el presente.

¿La música le sirve de escudo ante este mundo que “está al revés”?

Más que como escudo, a mí la música me ayuda a no pensar en blanco y negro, y a que la vida me resulte un poco más soportable.

Mujer de pies descalzos, de espíritu libertario, que “mira hacia arriba y no hacia atrás”. ¿Se puede ser libre en este mundo donde todo está bajo control?

Libre no, pero sí, tal vez, puedas hacer en esta vida lo que necesites hacer.

¿Dónde vive actualmente Galen Ayers?

Antes vivía entre América y Mallorca. Estoy recién divorciada. En los últimos años he estado viajando, así que no lo sé. No tengo una residencia fija pero paso mucho tiempo en la isla, en Sóller.

¿Reconoce esa parte de Mallorca que celebró en su infancia y que tanto está cambiando últimamente?

Todo el Mediterráneo está cambiando, cada vez somos más y más personas, y a eso añade el clima y otros problemas que empeoran la situación, pero aun reconozco la Mallorca que descubrí de niña. Lo que más me apena es que no existe la necesidad de tener lo que yo llamo un tercer espacio, un lugar que no sea ni tu casa ni donde trabajas, sino un lugar donde estar en comunidad, donde desarrollar proyectos culturales. Me acuerdo, de pequeña en Deià, cuando cada noche siempre había música.

¿Cómo conoció a Paul Simonon?

La primera vez que le vi fue en Deià, creo que en el funeral de mi padre, en la fiesta, pero no fue hasta finales de 2021 cuando empezó nuestra amistad.

¿Cómo se fraguó este dúo?

Todo fue muy espontáneo. Un día me dijo: “Galen, ¿quieres hacer un álbum?” Le contesté: “Voy a venir, vendré a Londres para un mes, pero dame tiempo, porque no me gusta decir “sí” o “no”. Quizá no funcione, quizá no nos llevemos bien”. A las dos semanas ya nos divertíamos tanto que escribimos cada día juntos durante seis meses.

Paul Simonon ha confesado que ejerció de pintor antes que de músico, que la pintura fue una de sus primeras pasiones. ¿Usted siempre quiso ser música?

Yo quería ser escritora. Siempre me ha fascinado ser bilingüe, que es uno de los rasgos de este disco. Me encantan las palabras, que son como un puzle, y luego entra la música, que es un extra de emoción y te permite otro nivel de juego.

La vida es corta para hacerla en autopista”.

Esa frase la escribí estando en Granada, en un autobús, en una autopista. Qué pena, pensé, si estuviera en un coche iría a ver todos los pueblecitos y me perdería, como dice la canción. Prefiero descubrir antes que seguir una dirección.

Acaba de concluir una gira, ¿qué ha descubierto?

Que la única manera de no tener frío en un escenario de un festival inglés es ponerte un vestido rojo (risas). Trabajar con el grupo ha sido increíble. Cada persona del grupo es un instituto en sí mismo.

Quien no le conozca pensara que la suya es una vocación tardía. Su primer disco lo publicó en 2018, ‘Monument’.

Sí, pero antes hice un álbum que no llegó a salir, por problemas con el sello.

Me estoy quedando sin tiempo y aun hay tantas cosas por alcanzar”. ¿Qué espera de la música?

La música me lo ha dado todo, así que no espero nada. Yo solo quiero seguir haciendo música, y en esas estoy.

Galen Ayers, música

Galen Ayers, música / .

¿Escribir una canción dolorosa como ‘No es necesario’ fue algo imperioso, obligatorio?

Sí, hay una ironía, siempre, dicen que las canciones de amor son las que te dan más risa. Si te quieres reír escucha una canción de amor.

¿Su primer recuerdo es sonoro?

No tengo ningún recuerdo que no sea musical. La primera canción que aprendí era Girl, de los Beatles, con mi padre.

¿Su padre siempre fue un faro?

Un faro no, por favor, porque me hubiera pegado una hostia. Más que un faro, era un marinero (risas).

Sospecho que muchas de sus canciones con Simonon nacieron a la luz de la luna.

Las trabajábamos siempre de noche, y nos quedábamos hasta las 3 o las 4 de la madrugada escuchando lo que habíamos hecho. Nos divertimos mucho.

¿Qué le seduce del reggae, un estilo que visitan en algunos momentos del disco?

Escuchando reggae no te puedes encontrar mal. Escuché reggae toda mi vida con mi padre. A mí me hace sentir bien y siempre me resulta divertido.

¿Por qué los turistas no se esfuerzan en aprender algunas palabras en castellano o catalán, más allá de “cerveza”?

Hay gente que sí se integra pero los que no lo hacen es por diferentes razones, culturales o económicas, pero yo no lo entiendo. Quizá por educación… Es como ir a un país extranjero y no comer la comida del lugar.

¿Qué huella ha dejado Tony Visconti (David Bowie, T-Rex, Thin Lizzy…) en el disco en su papel como productor?

Ha sido como un capitán. Trabajar con Paul ha sido muy fácil pero algunas veces necesitamos una tercera opinión. Creo que es un disco en el que todo está en su sitio, no hay nada que choque.

¡Qué alargada la sombra de The Clash! ¿A sus fans les habrá encantado?

Sí, el primer concierto hubo gente del público que pedía a gritos: The Guns of Brixton, Spanish Bombs… Yo estaba mentalizada pero no me importaba, porque me divierto tanto con Paul en un escenario. En cambio, Paul… cuando vi que empezaba a cabrearse cogí yo el micro y solté: ¿te puedes callar la puta boca? Desde entonces nadie nunca más ha vuelto a pedirnos canciones de The Clash.

¿Su padre y Paul Simonon llegaron a conocerse?

No. Eran de tradiciones musicales tan diferentes… Un día Paul me dijo: nunca me comentaste que tu padre también era bajista, en Soft Machine. Cuando Paul toca la guitarra, lo hace como mi padre. Los bajistas tienen una manera muy distinta de tocar la guitarra. 

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