Entrevista

Nando González: «Un concierto en directo es imbatible en estos tiempos de pantallas»

El músico y actor regresa a la isla que le vio crecer y actúa este martes en la fundación Coll Bardolet (Valldemossa) con el concierto Íntim, donde tocará los principales temas de su repertorio, basado en la fusión de estilos

“Cuando interpretas tus canciones, expones tu posición frente al mundo”

B. Ramon

Raquel Galán

Raquel Galán

¿El público conocerá su faceta más íntima en Valldemossa?

En este concierto interpretaré mi repertorio completamente solo, en formato voz y guitarra, a diferencia del previsto en el castillo de Bellver el 27 de agosto, que será con una banda y haremos un homenaje al desaparecido Café L’Havanna, en Gomila. En la fundación cultural Coll Bardolet rendiré homenaje al Centro de la Guitarra Española, que estaba en la calle Montenegro de Palma y es donde aprendí a tocar. Era un lugar maravilloso que sirvió de academia, punto de encuentro, santuario y sala de conciertos de numerosos artistas que tuvimos la fortuna de coincidir allí hace ya mucho tiempo. Entre otras cosas, algo muy importante que aprendí en esta escuela fue a tocar solo ante un auditorio reducido, respetuoso, silencioso, que te escucha hasta el mínimo detalle, muy agradecido y que crea un ambiente que intento revivir siempre en mis conciertos.

¿Interpretar su repertorio en vez de composiciones ajenas da más vértigo?

He defendido durante mucho tiempo repertorio ajeno y, sí, da más vértigo, evidentemente, ya que estás exponiendo tus canciones, tus reflexiones y tu posición personal frente al mundo.

¿Qué tablas da la experiencia con artistas tan conocidos como Alejandro Sanz, Hevia o David Summers, entre otros?

Todas, porque ves de primera mano cómo abordan el repertorio sobre el escenario, sus rutinas antes de salir y todo lo que acontece tras las bambalinas. Como músico que acompaña al gran artista tienes unos estándares que defender en cada concierto, lógicamente, pero en cuanto al vértigo de antes, en un segundo plano dejas de estar tan expuesto. Tengo muy claras cuáles son las dos posiciones y ahora lo que quiero es defender mi propio repertorio.

Uno de sus primeros grupos fue Els Valldemossa. ¿Qué recuerda de aquella época?

Me produce muchísima ternura recordar aquellos momentos. Tenía unas ganas enormes de aprender y ellos me lanzaron al ruedo casi sin ensayar, como quien dice. También me provoca una cierta nostalgia y gran cariño hacia el grupo, porque eran de una excepcional calidad humana y gracias a ellos toqué en los lugares más remotos. Es algo que jamás olvidaré. Haber estado con Els Valldemossa lo llevo a gala porque fueron unos inicios muy privilegiados y no todo el mundo puede presumir de ello. 

Fue impulsor del circuito de música en directo en Palma, algo que casi ha desaparecido. ¿Cuáles son las razones?

Creo que está ocurriendo a nivel general y, aunque ya no frecuento estos locales, sé por otros músicos que hacer conciertos en directo en sitios de pequeño formato es cada vez más difícil. Puede que sea una cuestión generacional o tal vez una consecuencia de la degeneración del ecosistema a nivel cultural, de una pérdida de consideración hacia las artes en general y la música en particular. Es una pena porque un concierto en directo es imbatible en estos tiempos de pantallas. Cuando las cosas se hacen bien, un local de este tipo atrae a muchísima gente.

Nando González actúa este martes, 9 de julio, en Valldemossa

Nando González actúa este martes, 9 de julio, en Valldemossa / B. Ramon

Usted despegó en L’Havanna. ¿Reconoce la Gomila actual?

No he pasado mucho, porque ya no vivo en Mallorca, pero he visto que estaba todo cerrado. Siempre agradeceré a L’Havanna tener una banda durante cuatro años, lo que nos daba la oportunidad de ensayar y pulir los temas. Ahí ya tocábamos como grupo remunerado, aunque antes, cuando todavía éramos muy jovenzuelos, nos plantábamos en los locales que nos dejaban tocar y lo hacíamos gratis. Entrábamos con las guitarras, la batería y el bajo, nos poníamos a interpretar nuestras canciones y comenzaba a entrar gente. Así empezó la creación del circuito de música en directo.

Este año ha sacado el single del tema Cobertura. ¿Está enganchado al móvil?

Más de lo que desearía porque parece que se ha convertido en una especie de órgano vital externo del que no puedes prescindir, aunque hay que hacerlo. Es contradictorio, como la vida en general. Utilizo el móvil para muchas cosas, entre ellas leer el diario, escribir, grabar audios y entretenerme con las redes sociales, aunque lo mínimo, ya que puede resultar muy adictivo. Hay que dosificarlas porque las redes nos desconectan de la realidad y nos quitan capacidad de atención. 

¿Cree que cada vez es más difícil desconectar en Mallorca?

Lamentablemente, sí. Lo que está ocurriendo con la masificación turística es alarmante. Ya existen voces autorizadas denunciándolo de forma activa, aunque desde mi humilde perspectiva, la de alguien que vivió aquí y viene cada cierto tiempo a ver a la familia, he notado que la situación está empeorando mucho. Nada más aterrizar en el aeropuerto piensas: ¿Pero qué está pasando aquí? Entiendo que hallar la fórmula es la piedra filosofal, aunque algo hay que hacer.

¿Qué impone más, el escenario con el micro y la guitarra o con un texto teatral?

Exactamente lo mismo porque en ambos casos tienes delante al público, que es ante quien debes cumplir todas las expectativas, ya sea interpretando un personaje o cantando tus canciones. 

¿Sigue pisando las tablas y los platós de rodaje o está centrado en la música?

Compagino la interpretación y la música con toda la buena fortuna que puedo. Tengo una intervención en una serie de Daniel Calparsoro para Netflix que todavía no se ha estrenado, Asalto al Banco Central, y otra en Sueños de libertad, aunque muy puntuales. Cuando te llaman para proyectos largos, como los musicales, tienes que aparcar todo lo demás porque absorben mucho.  

¿Los musicales son el género perfecto para unir sus dos facetas?

Definitivamente, sí. Lo curioso es que la confluencia se produjo de forma inconsciente. Pensaba que eran vocaciones paralelas y cuando terminé Arte Dramático, empezó a salirme trabajo de teatro musical y me di cuenta de que era lógico, pese a que no fue premeditado.