CRÍTICA

Un elgar impecable

Obras de Elgar y Beethoven:

Orquestra Simfònica de Balears

Pablo Ferrández, violonchelo

Pablo Mielgo, director

27 de junio 2024

Castillo de Bellver

Pere Estelrich i Massutí

Pere Estelrich i Massutí

Sesión con entradas agotadas desde días antes, pues el programa y el solista merecían la atención del gran público, nada menos que Pablo Ferràndez, el Concierto de Elgar y la Pastoral de Beethoven. Casi nada.

Nos referimos al concierto que el pasado jueves ofreció la Simfònica en el castillo de Bellver dentro de su ciclo de verano.

Y, a decir verdad, ni el solista ni la obra del compositor inglés defraudaron en absoluto. Afinación impecable, sonido aterciopelado, fraseo sobresaliente y un acompañamiento de lujo de nuestra orquesta hicieron que la primera parte de la velada fuera magnífica. Ferrández optó por una versión propia, a veces incluso singular de la partitura de Elgar, dando mucha importancia a los pizzicatos y consiguiendo que los enlaces con las melodías fueran mágicos. Por su parte, en todo momento contó con el apoyo de una Simfònica muy entregada, a la que Pablo Mielgo supo situar en el justo lugar, de coprotagonista a veces y de acompañante sutil en otras. Un excelente trabajo conjunto, pues tanto el solista como el grupo instrumental ofrecieron una primera parte para el recuerdo. El público así lo entendió, que pidió, a través de numerosos aplausos, más música al solista, que contestó con una versión curiosa de Asturias de Isaac Albéniz.

No podemos decir lo mismo de la segunda mitad del programa, pues el Beethoven y sus Pastoral, un auténtico pozo de sabiduría artística, no resultaron igual de convincentes. Algunos de los detalles que en Elgar se nos hicieron evidentes, faltaron en Beethoven. Una lectura más bien plana de la obra hizo que el conjunto no fuera todo lo sobresaliente que presagiaba al comienzo. Las cuerdas poco intensas, a excepción de los violonchelos que sí sacaron lo mejor de sí mismos, de los vientos, mejor las maderas que los metales y, en los timbales, un excelente Juan Carlos Murgui temperamental, comedido en la tormenta, pero enérgico cuando la partitura lo exige. En resumen, faltó contraste entre los sonidos de la naturaleza y las oraciones de los campesinos, entre los pájaros y los rayos y truenos, entre el Beethoven melódico y el descriptivo.

Así que, un sobresaliente y un notable para dos partes de una propuesta que sobre el papel resultaba del todo interesante.

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