Periodista, autor de 'Vorera de mar'

Bernat Salvà: «No hay una gran mayoría de mallorquines dispuesta a hacer más sostenible la vida en la isla»

Apasionado del cine y las excursiones cuenta la experiencia que ha vivido en una vuelta a Mallorca a pie en 22 días

Presentó este, su primer libro, el pasado sábado en la librería Drac Màgic

Bernat Salvà: "El turismo da mucho dinero en Mallorca pero el precio a nivel ecológico es muy alto"

Manu Mielniezuk

Periodista especializado en cine escribe su primer libro, dedicado al excursionismo. ¿Cómo nace esta idea?

Con mi hijo Mateu, caminando por el Cap de Ses Salines, a la altura de la possessió de Sa Vall. Le dije: un día me gustaría dar la vuelta a Mallorca a pie. Como periodista, con más de 30 años de oficio, es fácil dar el paso y escribir un libro. Un libro que está planteado como un reportaje al que he dedicado un año y medio. Ha sido el reportaje de mi vida, fruto de entrevistas con especialistas (tres historiadores, un botánico, un meteorólogo...), muchas lecturas y la ruta en sí, que hice de un tirón, con un solo día de descanso a medio camino.

¿Tuvo que prepararse físicamente para este desafío?

Sí. Yo no soy un gran excursionista ni un caminador, no buscaba batir ningún récord. Era un reto personal. ¿Seré capaz de recorrer 400 kilómetros?, me dije. Al final me salieron 528. Para prepararme estuve un año caminando, en Barcelona, muchas veces sin poder salir del municipio, porque coincidió con la pandemia. En total hice 1.700 kilómetros. Y me di cuenta que entrenar mucho es un error, mi rodilla derecha estuvo a punto de hacer fracasar este proyecto a dos meses de iniciar la vuelta a Mallorca.  

No es un libro de récords sino de records (recuerdos).

Yo nací en Es Pil·larí, en 1967, y tengo ocho apellidos mallorquines, soy hijo de aquella Mallorca pobre, la de antes de los años 60, cuando no había inmigración. Son muchos los recuerdos que tengo de mis primeros 18 años, los que viví en Mallorca, luego me fui a estudiar a Barcelona. He escrito un libro de la Mallorca que he encontrado en las excursiones y de aquella Mallorca que conocí, que desaparece lentamente. En el libro también he querido profundizar en personajes de los que todos hemos oído hablar: Joan March, Chopin, Sand, el capitán Bayo...  

Bernat Salvà Coll, con un ejemplar de ‘Vorera de mar’

Bernat Salvà Coll, con un ejemplar de ‘Vorera de mar’ / Manu Mielniezuk

De la Mallorca pobre hemos pasado al ¡ay, pobre Mallorca!

¿Dónde está el límite?, ¿cuándo vamos a parar?, ¿cómo se puede parar esto?… Soy muy pesimista y creo que no lo conseguiremos. No hay una gran mayoría de mallorquines dispuesta a renunciar a lo que haya que renunciar y a ganarse la vida fácilmente para frenar el crecimiento y hacer más sostenible la vida en la isla. El que tiene un apartamento o una casa lo primero que quiere hacer es alquilarla. Para muchos el turismo representa dinero. Vivimos en una isla centrada básicamente en dos tipos de empleo, el de camarero y el de paleta. Y tenemos el índice de abandono escolar de los más altos de España. Estudiar aquí no te sirve, porque no hay trabajos cualificados.

¿Me dirá que tras 22 días caminando y reflexionando no encontró una posible solución?

Es evidente que hay que frenar la llegada de más turistas. Tampoco podemos estar en una Unión Europea en la que 500 millones de personas tengan derecho a comprar casas en Mallorca. No podemos estar expuestos a esta capitalismo salvaje. Hay que hacer como los daneses, que piden años de residencia antes de que un extranjero pueda comprar. Mallorca tiene el mismo problema que se da en Venecia, Santorini, Canarias… Los ricos pueden comprar su casa y la población local, no. Hay que luchar en todos los frentes posibles, diversificar sobre todo la economía, y nunca tirar la toalla. 

Bernat Salvà Coll, con un ejemplar de ‘Vorera de mar’

Bernat Salvà Coll, con un ejemplar de ‘Vorera de mar’ / Manu Mielniezuk

«Para los lugares bonitos como mi isla, el turismo ha sido una catástrofe», subraya en el prólogo.

Este paraíso que recordamos ha desaparecido. Antes íbamos un domingo a Es Trenc y estaba semivacío o encendías un fuego en la Serra un día de nieve y comías carne asada. Aun hay más de 100 kilómetros de costa virgen en Mallorca pero esto no quiere decir que la isla no esté colapsada. Tenemos una densidad de población altísima, de 333 habitantes por kilómetros cuadrado, frente a los 249 de Catalunya.

Seguro que se topó con alguna barrera que le impidió el paso por el litoral.

Yo pensaba que la costa es pública, de todos, y me encontré algún sitio con el paso cortado, por Magaluf y s’Arenal. 

¿Qué tesoro descubrió?

Me sorprendió la zona entre Estellencs y la Trapa, que fue donde encontré menos gente. También me pareció espectacular el trayecto de 18 kilómetros de costa virgen entre s’Almunia y la Colònia de Sant Jordi, donde no hay nada más que el faro de ses Salines. 

Sin apenas refugios y sin ningún camping, pasar la noche le debió resultar caro.

Me sorprende que en Mallorca no haya campings, a diferencia de Menorca. No sé si sospechar de que hay algo de pressing por parte de los hoteleros. El tema logístico fue difícil, porque los refugios, por la pandemia, estaban cerrados, pero los hoteles que estaban abiertos fueron muy baratos.

¿Qué paraje encontró igual que como lo recordaba de su infancia?

Muchos, por ejemplo toda la parte de Artà, desde Cala Rajada a la Colònia de Sant Pere.

En la parte final de libro habla de Aurora Picornell. ¿Qué opinión le merece el comportamiento del presidente del Parlament, Le Senn? 

En un país democrático normalizado el Parlament debería rendir homenaje a Aurora Picornell, con el apoyo de todas la fuerzas políticas. No perdamos la perspectiva, Aurora Picornell fue fusilada por sus ideas. Puedes no estar de acuerdo con lo que defendía, pero no puedes menospreciar a una víctima y a sus descendientes de esta manera, y mucho menos si eres presidente de un Parlament que nos representa a todos. Una amiga me reprendía porque en mi libro apenas aparecían mujeres y de repente, ya casi al final, descubrí la historia de Aurora Picornell i ses Roges des Molinar. Cinco mujeres valientes que fueron asesinadas por el fascismo. Debería estudiarse en las escuelas. Yo no supe de ellas hasta ahora. Por lo menos Gabriel Le Senne ha ayudado a darlas a conocer. n

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