Oblicuidad

Los personajes de Javier Cercas también le felicitamos

Somos Pinochos tallados por Gepetto Cercas.

Somos Pinochos tallados por Gepetto Cercas. / Guillem Bosch

Matías Vallés

Matías Vallés

Aquella tarde de domingo invernal de 2021, estaba enredado con un gigantesco rompecabezas por encima de mis posibilidades. Agradecí la intromisión del WhatsApp, con el mensaje más extraño de mi vida, que acabaría por convertirme en un personaje de ficción:

«Hola Matías, em dic Javier Cercas, soc escriptor i voldria explicar-te una cosa».

En efecto, «soy escritor» como en «me llamo Messi, soy futbolista». No iba a dejarme amilanar, procuré estar a la altura de la autodefinición categórica:

«Hola, Javier, soy lector».

Ante todo, no quería que este escritor al que puedo leer estando en desacuerdo, o de quien disfruto especialmente cuanto más discrepo de sus tesis, se quedara sin su ración de erudipausia:

«Hoy mismo he visto tu Terra Alta como libro del año en Le Point».

No podía imaginar que esta mención concordaba con mi inminente incorporación a la trilogía novelesca, que arrancó con un premio Planeta. Aunque quedará mejor si insinúo que Cercas no podía ser ajeno a mi perfil ficticio, así que imaginaré que algo me olí.

El lunes siguiente recibí la propuesta por correo electrónico:

«Estimado Matías, te escribo para pedirte una cosa que quizá te parezca rara: me gustaría que hicieras un cameo en mi próxima novela. Se titula El castillo de Barbazul, se publicará en marzo, en parte transcurre en Mallorca -en Pollença, concretamente-, es la tercera parte de Terra Alta -habrá una cuarta parte, espero, y ahí se acabará todo- y está ambientada en el año 2035. Tu nombre aparece al final de la novela, de manera fugaz pero relevante: (disculpa el spoiler, que tampoco importa tanto, pero es la manera de no obligarte a leer la novela entera). El Matías Vallés de mi novela, que seguirá escribiendo en Diario de Mallorca, contribuye con una serie de artículos publicados allí a destapar una trama de abusos sexuales organizada por un magnate de origen sueco».

Con una afabilidad que desmiente su imagen, Cercas me dejaba abierta la opción del rechazo:

«Sobra decirte que, si por los motivos que sea te incomoda lo más mínimo esta intromisión, cosa que entendería perfectamente, no tienes más que decírmelo».

Me envió las páginas referidas. Acepté, como habría hecho cualquiera de ustedes, aunque hubiera deseado que mi personaje tuviera una vida erótica más acentuada. Al menos, el autor no me mata. Entrevisté a Cercas hasta arrancarle una frase que le define, «Compito a muerte contra mí mismo, con la furia de Rafael Nadal». Copresenté el libro en marzo de 2022 con Biel March. Si descuentan mi intervención, es una buena novela.

Ahora que este trabajador empedernido con un temperamento obsesivo entra en la Real Academia de la Lengua para sentarse en el sillón de Javier Marías, a quien citamos en la entrevista, los Pinochos tallados por Gepetto Cercas también le felicitamos. Los personajes de un escritor conocemos sus méritos mejor que cualquier persona real. O que crea serlo. (El agradecimiento mayúsculo a Cercas en ningún caso se extiende a la editorial que imprime sus obras).

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