CRÍTICA

Un abanico de delicadezas

Aina Tramullas.

Aina Tramullas. / B. Ramon

Pere Estelrich i Massutí

Pere Estelrich i Massutí

‘Per poder-te cantar’

Aina Tramullas

Teatre Principal de Palma

11/06/24

Calificación: ****

Con este espectáculo, que ella misma tituló Per poder-te cantar, Aina Tramullas da por cerrada una etapa que, desde hace dos años, le ha llevado a ofrecer sus canciones y las de otros compositores, a lo largo de festivales y escenarios diversos.

No es un fin de ciclo, es un punto y seguido que servirá para que la artista, joven realidad, siga aportando, desde otros ámbitos, su saber hacer y su riqueza musical, que es mucha. Seguro que deparará grandes momentos.

La Sala Petita del Teatre Principal de Palma se llenó de seguidores, algunos de su generación, pero muchos otros de edades muy superiores a la suya, pues la música de la artista de Puigpunyent es apta para todos los públicos y puede seducir tanto a los jóvenes como a los más boomers, pues tiene un encanto poético que interesa a todos los públicos. Tramullas posee un extenso abanico de delicadezas, que, al abrirse, muestra una amplia paleta de colores.

Aina tiene unas posibilidades vocales y estilísticas que, de seguir así, la convertirán en una artista grande, o, mejor dicho, en más grande de lo que ya es. Posee ese don especial de convertir en personal, de hacerse suyas, las diversas formas y estéticas sonoras. Así, cuando se acerca al jazz, lo reconvierte, pero cuando canta una balada, también la posee con fuerza y estilo propios.

Junto a ella, un quinteto de instrumentistas extraordinario y que es de justicia citar: Sílvia Rechac al piano, Miquel Tramullas al bajo eléctrico, Josep Servera a la batería, Masé Jara al contrabajo acústico y Jaume Blàzquez al fliscorno. Todos, sin excepción, ayudando a la cantante y compositora a que el espectáculo fuera sobresaliente.

Pero eso no fue todo. A la fiesta quisieron añadirse otros músicos que han tenido o mantienen relación artística con la compositora e intérprete, para así acompañarla y hacer que el espectáculo se engrandeciera aún más y mostrar así su aprecio hacia ella.

A la salida, muchos de los asistentes se preguntaban sobre cuál había sido el tema que más les había gustado. Realmente la respuesta era difícil, pues todas las canciones se movieron por unos caminos de enorme belleza, pero permítanme que, en mi caso, cite la versión de Cançó de bres per a una princesa negra escrita por Toni Rodríguez a partir de un texto de Gabriel Janer Manila. Sublime, realmente sublime.

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