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La rehabilitación de Son Boter: Los grafitos de Joan Miró en Mallorca se protegerán con una gran cúpula

Las obras empezarán el segundo semestre de este año y, tras la reforma, se podrán ver con luz ultravioleta los dibujos borrados por el artista y los que desaparecieron con la humedad

Rehabilitación de Son Boter | Francisco Copado, director de la Fundació Pilar i Joan Miró de Palma: “Son Boter era el espacio donde Joan Miró se sentía más libre”

M. Mielniezuk

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Raquel Galán

Raquel Galán

Palma

Para Miró, las paredes de Son Boter eran lienzos en los que dar rienda suelta a su creatividad en «el estudio donde se sentía más libre, más transgresor», remarca el director de la Fundació Pilar i Joan Miró de Palma, Francisco Copado. Sin embargo, los grafitos que dibujaba el genio residente en Mallorca no eran pinturas al fresco en muros destinados a tal fin, sino bocetos con carboncillo realizados en una casa del siglo XVIII con paredes enlucidas a base de mortero de cal.

Tres imágenes de grafitos que Miró dibujó en varias estancias. Algunos son bocetos de cuadros  y esculturas que creó después. |   M. MIELNIEZUK / FUNDACIÓ PILAR I JOAN MIRÓ

Varios de los grafitos de Miró / FPJM

«No era el soporte idóneo y, además, como la possessió había dejado de tener el uso de vivienda, no recibió el mantenimiento habitual en una casa de más de 200 años». Miró «era consciente de la necesidad de preservar los dibujos y así lo trasladó a la fundación creada por él y su mujer», añade Copado. Ahora ha llegado el momento de emprender la rehabilitación de Son Boter y la primera medida será proteger los grafitos con una gran cúpula que cubrirá todo el inmueble mientras se desarrollen las importantes obras.

Son Boter

La reforma de Son Boter comenzará el segundo semestre de este año / M. Mielniezuk

El tejado debe ser sustituido por completo y a los trazos no les puede caer ni una gota de agua, por lo que la enorme estructura provisional será imprescindible para salvaguardar este universo de creación. La historiadora del Arte y arqueóloga Elvira González inventarió hace cinco años más de medio centenar de grafitos (57 unidades y 10 murales) y utilizó luz ultravioleta para comprobar su evolución. Con ella descubrió que «algunos no son apreciables a simple vista, bien porque habían sido borrados por el propio Joan Miró o desaparecieron a causa de la humedad», tal como detalla el director.

Tras la reforma, que está previsto que empiece el segundo semestre de este 2023, los dibujos ocultos podrán verse de nuevo mediante dicha luz ultravioleta. «Se recuperarán para mostrarlos al público, aunque no de forma permanente, ya que los espacios donde se encuentran tendrán que estar a oscuras para observarlos. Se plantearán visitas especiales o unos horarios determinados, aún hay que concretar la propuesta», avanza el responsable.

Arriba, el mural en la entrada  de Son Boter fotografiado esta semana. Abajo, el mismo mural con Joan Miró apoyado junto a él. |  M. MIELNIEZUK / FUNDACIÓ PILAR I JOAN MIRÓ

Algunos de los dibujos apenas se ven, porque la humedad los ha deteriorado / FPJM

Lo urgente es la rehabilitación de la possessió que Miró adquirió en 1959 «para crear ahí lienzos y esculturas monumentales y así descongestionar el taller», como explicó por carta el artista catalán a su amigo Josep Lluís Sert, autor del primer estudio del pintor en Palma. «Las obras durarán entre seis y nueve meses y Son Boter permanecerá cerrado al público», señala el director de la Fundació, que ya ha entregado el proyecto integral a Patrimonio del Consell de Mallorca porque se trata de un Bien de Interés Cultural.

La rehabilitación de Son Boter

Grafitos y textos en otra de las paredes de Son Boter / M. Mielniezuk

«No más parches»

La institución insular encargó en 2014 un estudio para analizar el origen de las patologías que sufre el inmueble y buscar soluciones globales en lugar de continuar con intervenciones puntuales en las humedades que afectan a los grafitos. «Este informe fue un punto de inflexión debido a que el Consell no quería más parches, sino una actuación de carácter multidisciplinar y definitiva. Con él se establecieron las directrices de lo que se hará ahora», destaca Copado, cuyo objetivo durante su mandato ha sido rehabilitar los tres inmuebles que conforman la Fundació: el taller Sert, reabierto en 2018; el edificio Moneo, que «rejuveneció» hace solo cuatro meses, como dijo su reconocido arquitecto; y la possessió del XVIII, que recuperará su esplendor el próximo año.

El 80% de las patologías de Son Boter son las humedades

De ello se encargará la UTE Ibarz-Muñoz-Fortuny, liderada por el arquitecto Joan Fortuny y que cuenta en su equipo con un restaurador, entre otros, así como la posibilidad de incorporar un arqueólogo y personal técnico científico para investigaciones, indica el director de la Fundació Miró. El último patronato aprobó un presupuesto de 670.000 euros para la ejecución de las obras y ahora solo queda que Patrimonio del Consell autorice el proyecto de restauración y licitarlo a una constructora. Como los técnicos de Patrimonio han llevado a cabo un seguimiento, el impulsor es optimista y confía en que estos pasos serán rápidos.

La rehabilitación de Son Boter

El mural situado a la entrada de la 'possessió' / M. Mielniezuk

Tras la colocación de la gran cúpula que cubrirá Son Boter, se procederá a desmontar el tejado para sustituirlo por otro. «Todas las canalizaciones que recogen agua en la cubierta se conducirán a la red de saneamiento público municipal, ya que se desconoce adónde va la lluvia actualmente». Francisco Copado detalla que los canalones llegan a un aljibe que hay bajo el taller de litografía, pero «siempre está seco. Puede que el agua se filtre porque no funciona o que haya pérdidas antes».

Además de las humedades provenientes de la cubierta, están las interiores. El agua que sale de los grifos y los aseos situados en los talleres de grabado llega a un pozo negro que tampoco va bien, por lo que las citadas conexiones también se desviarán hasta la red pública de Palma. «Las zanjas en el exterior de Son Boter serán algo habitual durante las obras», tal como advierte.

Hay una tercera vía de procedencia del agua, muy común en Mallorca: la humedad creada por capilaridad, es decir, la que viene del suelo y «solo vemos cuando aparece una mancha en la pared. El 80% de las patologías de Son Boter son las humedades, pero esta es la que más preocupa debido a que afecta a los grafitos», lamenta el responsable.

La rehabilitación de Son Boter

Joan Miró posa junto al mural de la entrada / FPJM

Monitorización

«Como lógicamente no se pueden rascar ni encalar las paredes, ya que se perderían los dibujos, las humedades por capilaridad se controlarán mediante un sistema de ventilación subterráneo y se monitorizará la temperatura y el nivel de humedad al menos un año para después evaluar si es la mejor medida de conservación», según sus palabras. Además, se llevará a cabo «una intervención de carácter quirúrgico donde no haya trazos de Miró». Por último, se reforzarán las vigas y reparará el suelo de la primera planta para poder visitarla y conocer mejor este universo mironiano.

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