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Entrevista

Francisco Fullana: «Toco cada semana en un sitio distinto, que es lo bonito de mi trabajo»

El violinista será solista hoy en un concierto de la Orquestra Simfònica de Balears, que «se está convirtiendo en un referente en España», afirma

En el centro, Francisco Fullana, durante el ensayo de ayer, ante la presencia del director Perry So (izquierda).

En el centro, Francisco Fullana, durante el ensayo de ayer, ante la presencia del director Perry So (izquierda). / Guillem Bosch

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Montse Terrasa

Montse Terrasa

Palma

El violinista Francisco Fullana (Palma, 1990) se une este jueves como solista a la Orquestra Simfònica Illes Balears y al director Perry So en el concierto Passió de Joventut, en el Auditorium. El título encaja perfectamente con el entusiasmo que este músico mallorquín de prestigiosa carrera internacional transmite al hablar de actuaciones como la que ofrecerá esta tarde y de los proyectos que tiene ya cerrados y que le llevan por todo el mundo. En su extenso currículum destaca haber sido galardonado en 2018 con el Avery Fisher Career Grant y haberse formado en la exigente Juilliard School de Nueva York, ciudad donde reside entre viaje y viaje.

El programa de este jueves por la tarde (a las 20 horas) incluye las obras Subito con Forza, de Unsuk Chin, el Concierto nº1 para violín y orquesta, Op.35 de Karol Szymanowski y Chout (‘El bufón’), ballet suite op. 21 de Serguei Prokófiev.

¿Qué destacaría de este concierto?

Yo toco la segunda pieza, la obra de Karol Szymanowski, que es uno de los grandes compositores del siglo XX. Es una obra que se está convirtiendo en uno de los clásicos del repertorio de violín y orquesta de las obras de ese siglo. Creo que lo que más caracteriza a la pieza es una intensidad y, relacionado con el título del concierto, una pasión muy extrema y muy continua. Creo que envuelve mucho al oyente y te pone al límite en el sentido de «a ver qué es lo siguiente que viene» y es fantástico. Tiene varios movimientos, pero es todo seguido, se toca sin parar, más de veinte minutos. El tema de intensidad, de pasión, viene del poema en el que se inspiró Szymanowski, que tiene un carácter romántico, de amor por una mujer. Ese arco de intensidad tan grande es algo característico de él.

¿Cómo es tocar bajo la batuta de un joven director como es Perry So?

Será fantástico. Es uno de los grandes directores que está trabajando en España. Es director titular de la Orquesta de Navarra y es la primera vez que trabajamos juntos, así que tengo muchísimas ganas de juntar nuestras mentes y crear música juntos y darle forma a una pieza que es tan especial.

¿Tocará con el violín de 1735 Mary Portman, de Guarneri del Gesù?

Sí, exacto, además, para una obra así, en la que la orquesta tiene una parte superimportante, muy densa, tener un violín así ayuda mucho a poder ‘cantar’ casi como una soprano por encima de la orquesta.

Debe de ser como tocar con una joya hacerlo con este violín.

Sí, es una suerte, un honor, poder tocar un instrumento así, llevo ya con él desde 2016 y somos compañeros de aventura y trabajo juntos, no podría tener un instrumento mejor para poder tocar mis conciertos.

¿Hasta cuándo dispone de este préstamo?

Es una relación a largo plazo, de momento tengo la suerte de ser el guardián del instrumento.

¿Cuál es su situación profesional? ¿Sigue residiendo en Estados Unidos?

Sí, sigo residiendo en Nueva York, pero estoy viniendo bastante a España a tocar, estoy siempre en el avión, cada mes o mes y medio estoy por aquí. El mismo Szymanowski lo voy a interpretar en unas semanas en Málaga, con su Filarmónica, y también en el Auditorio Nacional con la Orquesta de la Comunidad de Madrid en marzo. Sigo tocando también en el Lincoln Center de Nueva York y cada semana en un sitio distinto, que es lo bonito de mi trabajo...

¿Está de residente en algún centro?

Estuve el año pasado como residente en el Apollo’s Fire, una orquesta barroca de Cleveland, y ahora seguiremos trabajando juntos en un par de proyectos para el año que viene, centrados en la poesía y música de García Lorca, vamos a hacer un proyecto de música barroca española y mexicana y, por otra parte, este año soy artista en residencia con la orquesta Simfónica de Tucson, con el hispano-venezolano José Luis Gómez de director. Me lo estoy pasando muy bien colaborando con ellos, manteniendo una relación más estrecha y pudiendo ir a tocar varias veces con el mismo grupo, muy parecido a la relación que tengo con la Orquesta de Balears.

¿Cómo es esa relación con la Simfònica?

Es fantástico, es una joya cultural del panorama, artísticamente hablando, de las islas y se está convirtiendo en un referente, en general, en España. La verdad es que Pablo Mielgo está haciendo un trabajo increíble trayendo a unos solistas de un nivel espectacular y muy buenas adiciones, ahora que hay un movimiento de juventud fantástico dentro de la orquesta. La verdad que cada vez que toco con ellos suenan mejor y estoy con muchísimas ganas de poder compartir con ellos tanto el escenario como, en un futuro próximo, la Caja de Música.

Antes de un concierto, ¿tiene alguna manía, rutina o costumbre?

Siempre, cuando toco por la noche, el día tiene que tener una trayectoria ascendente. Empezar tranquilamente, estudiar bastante lento todos los pasajes difíciles y la obra en general, hacer el ensayo general, un poco de siesta y el concierto. Aquí, siempre que tengo acceso al agua, me gusta meterme un chapuzón en el mar, el día de antes o el mismo día... Nada demasiado fuera de lo normal.

Su disco La sombra alargada de Bach y la grabación de Las cuatro estaciones de Vivaldi han sido acogidos con muy buena crítica. ¿Tiene en proyecto otras?

Hay un par que están en camino. Vamos a hacer una grabación de música española para violín y piano y después vamos a hacer un CD de música, de hecho una obra de Szymanowski estará dentro, de Polonia y de Austria.

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