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Rafael Moneo reabre la Fundació Miró «rejuvenecida» y rescata su Mediterráneo

El prestigioso arquitecto, autor de la sede artística del genio catalán, protagoniza un evento multitudinario con danza, la inauguración de dos exposiciones, música, cóctel y el parlamento de las autoridades que han hecho posible la reforma

El arquitecto Rafael Moneo posa junto a la cubierta reformada, que vuelve a tener agua para recuperar el mar que perdió Miró. | MANU MIELNIEZUK

El prestigioso arquitecto Rafael Moneo estaba ayer contento de ver «rejuvenecida» la Fundació Pilar i Joan Miró. Y de que el agua haya «regresado a su cubierta». «Cuando vino Miró veía la Bahía, los montes, y ahora uno ya no se encuentra nada de eso», contó poco antes de la reapertura oficial del Espai Estrella, en el edificio que lleva su nombre. Por ello era tan importante para el premio Pritzker «rescatar el Mediterráneo con este agua alta, para verlo otra vez como era». Afirmó que, «tras años de dificultades, ya que si no se conserva solo va a peor, era el momento de hacer la reforma» en la sede artística del genio catalán afincado en Mallorca. Y eso es lo que celebraron anoche cerca de 300 invitados en la fiesta de la Miró de Palma, que además del fin de la necesaria rehabilitación conmemoraba el 30 aniversario del inmueble.

«Estoy encantado de trabajar en Mallorca y para Joan Miró. E inevitablemente, cuando vengo aquí tengo que pensar en quién me trajo y fue responsable de este encargo, Miguel Servera», dijo en referencia al primer director de la Fundació, que falleció el pasado julio. «Con él conocí a doña Pilar [Juncosa] y conservo muy buenos recuerdos de una mujer juiciosa e inteligente, al tiempo de ser capaz de quedar siempre en segundo plano, como si no tuviese importancia. Sin embargo, hay que ser consciente de lo importante que fue doña Pilar en la vida de Miró», destacó Rafael Moneo.

El bailarín Hugo Fanari danza ‘Ballant amb els estels’ sobre la nueva cubierta con agua. | M. MIELNIEZUK

El arquitecto explicó que el proyecto que culminó hace tres décadas «debía intentar aislar en lo posible las construcciones del entorno y recuperar el mar que se había perdido». «El edificio trata de protegerse de un medio que se ha convertido en hostil», a la vez que «no se ha generado desde un centro que se expande, sino que es el resultado de ensamblar los distintos fragmentos». Lo hizo así para que «el conjunto de casas e intervenciones que componían el universo de Miró tuvieran valor en sí mismos», es decir, el taller Sert, Son Abrines y Son Boter. Y cree que hoy hubiera hecho algo parecido. La sede de la Fundació «cumple un papel muy preciso en mi carrera como arquitecto y, si tuviera que repetirlo, aquello que había seguiría estando presente», reconoció junto a la cubierta con agua tras seis años sin ella.

El Espai Estrella

Es la azotea del Espai Estrella, que Moneo concibió alejando de su mente la palabra museo. «Me he resistido a utilizarla». «Cuando uno baja a este espacio, lo que hace es ver el despliegue de los cuadros no como algo ordenado y seriado, sino con la frescura que tenía la pintura de Miró. Aunque tenga rasgos comunes, siempre parece que uno se encuentra ante una pieza singular y epifánica. Por eso toda la sala está fragmentada y los cuadros se ven de manera envolvente para quien los recibe, sin una voluntad pedagógica ni ordenada que explique la obra». El arquitecto creó «un mundo sin aberturas, solo ventanas bajas desde las que se ve el agua de los estanques», y lo proyectó de este modo para «hacer que los cuadros de Miró se sintiesen cómodos en esta atmósfera [...] En algunos momentos pienso que pasa», en palabras del autor. El exterior del edificio «tiene propósitos muy claros, pero seguramente dentro encuentra su razón de ser», tal como añadió.

Otro valor del espacio interior en forma de estrella y reabierto ayer es que su estructura ejerce de lienzo de las obras de Miró, ya que «muchos cuadros de su última etapa se crearon sin preparar el fondo, por lo que el edificio se convierte en eso, casi como si el hormigón de los muros fuesen el lienzo en el que directamente pinta Miró», comparó.

El Miró de Son Boter

En este lugar se inauguró ayer la exposición El Miró de Son Boter, que reúne una selección de 88 pinturas, esculturas, fotografías, dibujos, grafitos, objetos y recortes del artista que han habitado las paredes y estancias del estudio situado en la possessió del siglo XVIII. Dicen que es el taller en el que se encontraba más cómodo, donde daba rienda suelta a su creatividad; y Moneo considera que «es natural porque lo que Miró ofrece es su capacidad de aflorar lo más íntimo de sí mismo. Siendo tan comprometido con el arte considerado de vanguardia, en el fondo es una persona muy enraizada y seguramente hallaba sus raíces en esta arquitectura más antigua y solvente», valoró el reconocido arquitecto.

Las autoridades políticas de las islas, la familia de Joan Miró y una nutrida representación cultural visitaron esta exposición y la del Espai Cúbic, Instant i Memòria, del fotógrafo Rif Spahni, después de los parlamentos del nieto de Miró, Joan Punyet, y el arquitecto Moneo; de la lectura de un poema por parte de Teo, el otro nieto del artista; y de los discursos políticos del concejal de Cultura de Cort, Antoni Noguera; el alcalde, José Hila; y la presidenta del Govern balear, Francina Armengol. Los tres resaltaron la importancia de haber invertido en la reforma de un espacio artístico que «es un lujo» tener en Mallorca, porque «Miró es nuestro mejor embajador internacional», en palabras de la líder de la comunidad. Por ello animó a los residentes que aún no se han acercado a la Fundació a «conocerla y difundirla».

Los responsables municipales destacaron que la rehabilitación del llamado edificio Moneo es «una de las mejores cosas que se podían hacer por la cultura», tal como dijo Hila; como hicieron en la pasada legislatura con el taller Sert, recordó Noguera. Y avanzó que a principios de 2023 iniciarán la reforma de Son Boter, después de un aumento del presupuesto de la Fundació de un 30% en este mandato del Pacto. El concejal y presidente del patronato señaló que tras haber estado centrados todos estos años en el continente de la entidad, «ahora se tiene que abrir una etapa de contenido», afirmó sobre las exposiciones y los espacios de creación. Finalizó las intervenciones el director de la Fundació, Francisco Copado, que agradeció el trabajo de las cientos de personas que han estado tras esta reapertura.

La fiesta puso el broche con la actuación de danza del bailarín Hugo Fanari titulada Ballant amb els estels, que realizó sobre el agua en la cubierta reformada, la visita a las nuevas exposiciones y, para terminar, un cóctel con música en directo a cargo de Palma Jazz Trio y canapés de Fraula Catering en los jardines frente a la cafetería del privilegiado lugar, donde desde ayer «la estrella y y el azul del mar vuelven a Miró».

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