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Entrevista
Rogelio López Cuenca Artista, Premio Nacional de Artes Plásticas

"La mayoría de las imágenes que consumimos ya no las produce la creación artística"

Hace unos días el creador nerjeño logró el Premio Nacional de Artes Plásticas por su trayectoria, "es imprescindible para hilar la historia crítica del arte español desde la década de 1980 hasta el presente". Hablamos con él sobre el prestigioso galardón, los museos, el turismo, la actual posición social de los artistas y hasta del metaverso

Rogelio López Cuenca.

Realmente no es muy habitual que un premio como el Nacional de las Artes Plásticas se fije en un artista que trabaja, como usted dice, en los márgenes y con un discurso basado en la crítica del establishment. Supongo que habrá sido una sorpresa, ¿no?

Cuando digo "en los márgenes" me refiero a los límites, a las lindes entre las disciplinas tradicionales, no es ninguna pose de malditismo pompier. Sorpresa sí, claro, porque no tenía ni idea de que estábamos en temporada de galardones. Aunque sí me consta haber sido propuesto otras veces para algún premio de esta índole.

Ya lo comentó hace unos días en una entrevista con motivo del Nacional: los museos se están abriendo a otro tipo de arte menos complaciente, más, de nuevo, crítico. ¿Se ha agotado ya su fórmula anterior y el signo de los tiempos le lleva a las corrientes, digamos, alternativas?

El museo es una invención moderna, un producto característico de una modernidad que no pocos dan por agotada, ¿no? Los museos no iban a permanecer al margen de esos conflictos y el desafío, fundamentalmente, de la crítica decolonial, la queer y la feminista los está obligando, ¡quién lo iba a decir!, a moverse... ¡Un museo, moviéndose! Pero, bueno, no nos pongamos estupendos: date una vuelta el finde por la oferta de "la ciudad de los museos" y me dices si ves rastro de ese encendido debate.

Un galardón como el Nacional, premio a una trayectoria, no a una obra o exposición concretas, supongo que tendrá bastante de lo que yo llamo efecto retrovisor: le lleva a uno a mirar hacia atrás, todo el camino recorrido, toda la obra realizada. ¿Se siente orgulloso y cómodo con lo hecho hasta el momento?

Cuando, hace un par de años, la exposición del Reina [se refiere a 'Yendo leyendo, dando lugar', una retrospectiva del Reina Sofía], se hizo una clasificación, una propuesta de división por bloques, zonas, líneas, que me pareció muy interesante, sobre todo, porque ofrecía lecturas que a ti no se te habían ocurrido en esos términos. ¿Orgullo? Mmmm… Un sentimiento parecido a la satisfacción se desprendería más bien de la fortuna de haber coincidido desde el principio con personas con las que has trabajado, colaborado, dudado, disfrutado, discutido… Si algún acierto hay en todo esto se debe a esa circunstancia. Nada más penoso y tonto que el vanidoso que se jacta de que no le debe nada a nadie.

¿Y en qué momento creativo le llega el premio? ¿Se siente establecido o, por el contrario, busca no sentirse establecido, persigue pelearse con esa comodidad?

Ay, siempre tengo que reconocer mi escasa propensión al autodiagnóstico. Sinceramente, no sé. Si hablamos de estabilidad económica, los asentados y acomodados son una muy exigua minoría en este gremio: los retratistas de políticos y primeras damas, a lo mejor.

Perdón por la autocita... Escribí esto el otro día: "Depende de a quien le preguntes López Cuenca será una actualización del marxista trasnochado y con tendencia al gruñido destemplado o, en cambio, un intelectual de mirada preclara, que supo anticiparse a muchos de los problemas sociales y culturales que perturban nuestros días. Quizás tenga algo de ambos". ¿Cómo ve López Cuenca a López Cuenca?

Otra vez me pilla en blanco. Tengo que trabajarme más lo de la autodiagnosis.

Titulé la pieza "El hombre que mira severo el fondo de las cosas". ¿Se siente identificado con ese "severo"?

Si, como parece señalar la etimología, la raíz sería vero, veraz, verdadero… Pues sí, ya me gustaría. Pero no creo que la inflexibilidad sea un rasgo especialmente característico de esa mirada. Y respecto al "fondo de las cosas", me parece que es en la apariencia, en lo visible, en lo que a primera vista parece superficial e inocente donde se esconden, camufladas, las verdaderas intenciones. 

Estos tiempos tan difíciles, tan oscuros por muchos motivos de toda índole, ¿le aturullan, le aturden o, al revés, le azuzan en lo creativo, le animan a querer investigar más, discutir más? 

Supongo que como a todo el mundo. Hay cosas que te animan a creer que hay esperanza, otras te enervan, te deprimen o dan lugar a que reacciones. Lo más de agradecer es que –y es lo que habría que esperar del trabajo artístico– te plantee cuestiones desde una perspectiva que no habías contemplado. También hay cosas, claro, que no te importan nada, que ni te atraen ni tampoco te inquietan. Lo normal.

Siempre ha manifestado su preocupación por la situación precaria en la que los artistas desarrollan su trabajo; me da la sensación de que últimamente se refiere más a eso. ¿Ha empeorado quizás porque la sociedad le ha dado la espalda al artista como referente o faro? ¿Qué lugar ocupa ahora mismo el artista en la sociedad?

No es una preocupación sino una reclamación, una denuncia de esa sobreexplotación a costa de una supuesta recompensa en un futuro que puede perfectamente no llegar nunca, y de como con esas ilusiones se lucran especuladores impresentables. Te prometen que, si de verdad lo vales, ya te descubrirá tarde o temprano el mercado y te convertirá en la superstar que te mereces, y tú te entregas alegremente al martirio, pisoteando de paso a los otros mártires. Pero ese sacrificio no es en vano: pensemos en nuestro valiosísimo papel en la atracción de visitantes y turistas, o como nuestra presencia contribuye al encarecimiento de la vida en los barrios en los que te instalas. Mientras tanto, la mayoría de las imágenes que consumimos ya no las produce el arte y es innegable que la lógica de la publicidad se ha adueñado de su parte más visible, que es la favorita de los media. Dicho esto, en medio de este panorama hay gente joven en el arte, en la música, en la poesía, etc... haciendo cosas fantásticas.

La ciudad y la cartografía son preocupaciones fundamentales en su obra. Ahora parece que con el metaverso podríamos acabar viviendo más tiempo de nuestra vida en un espacio virtual que en uno real tendrá que aplicar sus investigaciones y técnicas a esa novedad, ¿no? Habrá que contramapear el metaverso.

Lo más probable, aunque, ¿ve?, éste es un ejemplo de algo que, de momento, me interesa cero. Metaverso… ¡con la que está cayendo!

Otra de tus preocupaciones constantes, el turismo y sus secuelas. ¿No hay turista bueno? Por cierto, ¿has ejercido alguna vez el turismo?

Juan Pablo Wert, investigador del tema, parafraseando la célebre máxima de Concepción Arenal ("Odia al delito y compadece al delincuente") propone "odiar al turismo y compadecer al turista". Los protocolos del turismo son ubicuos y tan forzosos como, eso, los trabajos forzados. Hay turismo de playa, de congresos, de salud, solidario, sexual, de aventura… y todas las posibles combinaciones. Hasta trabacaciones nos venden. En fin…

¿En qué sentido asegura que Picasso es un artista "menor"? 

Me encanta que me haga la pregunta. Hay dos respuestas. La corta es que nunca he dicho ni diría tal cosa. La larga lo explicaría: "No vuelvas a hacer entrevistas por teléfono, que parecen el juego del teléfono roto". ¿Qué habré dicho realmente? Desde luego, no eso, pero como parece que al personaje le pegaría haberlo hecho y suena provocador… Sin embargo, el caso es que no está entre mis objetivos contribuir a difundir el modelo patriarcal de Historia del Arte basado en artistas geniales y obras maestras, y a ese modelo corresponde esa distinción entre autores supuestamente mayores y menores.

Por cierto, acabamos de inaugurar el Año Picasso, y se está dedicando más artículos y discusión pública a reflexionar sobre sus oscuras relaciones con las mujeres que sobre su obra (quizás ya la hayamos visto, pensado, discutido, alabado lo suficiente). ¿Es necesario algo así, esta especie de ajuste de cuentas?

La imagen de un artista, como su obra, es un signo, y su significado no permanece nunca inalterable a lo largo del tiempo. Lo más habitual es que el éxito comercial sea inversamente proporcional a su interés e importancia. La fama y el aprecio sube o baja o se hunde, igual que se derriban los monumentos. Lo que no es ninguna novedad, por otra parte. La novedad está en quiénes los derriban. Eso es lo que está resultando más difícil de aceptar por cierto Sanedrín, porque la relectura crítica y el cuestionamiento de lo que creíamos definitivo es connatural a la producción de conocimiento. De todos modos, la multimarca Picasso parece aspirar a convertir en oro lo que sea. ¿Se acuerda de aquella declaración que hizo Bernard Picasso, comisario (sic) de una exposición sobre su abuela en su museo de Málaga? "Picasso fue un gran feminista". Pues eso.

¿Imposible que Rogelio López Cuenca se convierta en una marca? 

[Risas] No, gancho comercial nulo. Es un heptasílabo, eso sí, o sea, que va con "ni cogeré las flores / ni temeré las fieras".

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