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Diario de Mallorca

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La falta de agua en el Gorg Blau expone más restos arqueológicos en Almallutx

Los expertos, preocupados por la degradación del lugar y la sustracción de piezas por parte de excursionistas

Zona que ha quedado al descubierto por la falta de agua en el embalse y donde se aprecia el canal por el cementerio. | J. DEYÀ

La sequía y la falta de agua en el Gorg Blau han dejado al descubierto más restos del yacimiento islámico de Almallutx, considerado lugar de resistencia musulmana durante la conquista de Mallorca por Jaume I. Los arqueólogos han encontrado enterramientos inéditos y más restos óseos dentro de un canal que pasa por uno de los dos cementerios, un surco formado por la fuerza del agua de las lluvias torrenciales del año pasado, una degradación que les preocupa.

El equipo de arqueólogos dirigido por Jaume Deyà y Pablo Galera realiza periódicamente un control sobre el yacimiento de Almallutx, donde se encuentran restos de santuarios talayóticos y del asentamiento islámico antes mencionado. Las épocas en las que el embalse tiene menos agua les permiten comprobar cuál es el estado de esos vestigios, sobre los que han alertado en diferentes ocasiones por la degradación que sufren. Este año, ante el bajo nivel de agua del embalse, confían en poder documentar zonas nuevas hasta las que no habían podido acceder hasta ahora.

Jaume Deyà, codirector del proyecto arqueológico, relata que este año han podido observar cómo uno de los dos cementerios musulmanes, el que tenían menos estudiado, ha quedado partido por ese canal formado por el arrastre de sedimentos por el agua. Este hecho, les ha permitido «documentar enterramientos inéditos, hay alguno en que se ve perfectamente la fosa de lo que era una tumba, en otro se ven dientes que salen de la tierra, también se ve un cráneo... Este cementerio es mucho más grande y es una lástima que se pierda este yacimiento por culpa del agua», explica el experto.

La fuerza del agua torrencial caída el año pasado arrastró sedimentos. J. DEYÀ

Los restos de individuos hallados en esa zona de enterramientos les lleva a multiplicar el número de enterramientos y cuerpos que habían detectado hasta ahora, que eran cuatro. «Era un cementerio bastante más grande de lo que nos pensábamos», incide Deyà.

Al margen de los restos que han quedado a la vista ahora, para el arqueólogo hay un hecho preocupante, «la combinación de sequías y lluvias torrenciales» que llenan el embalse en cuestión de días y que provoca que el yacimiento se vaya degradando «mucho más rápido que quince años atrás».

El equipo no ha podido realizar ninguna excavación en este lugar desde 2014 debido a la falta de financiación. Desde entonces lo que sí realizan es una custodia altruista del yacimiento. «Cuando hay sequía vamos a ver cómo están los restos, si aparecen otros nuevos, si se tienen que recuperar, volver a tapar o comunicar a las instituciones por si hay que hacer una excavación de urgencia», explica al respecto el codirector del proyecto.

Después de que la Unesco, a través del Consejo de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos (Icomos), diera un toque de atención al Consell de Mallorca por el abandono del yacimiento, en concreto por el santuario talayótico, hubo una reunión entre las instituciones implicadas en su conservación. Emaya, Consell de Mallorca, Ayuntamiento de Palma y el Patronato de la Serra de Tramuntana trataron sobre una actuación de urgencia en diferentes zonas del yacimiento y la necesidad de poder excavar en las zonas más débiles para recuperar lo más importante y esto está en trámite. Esa planificación «está en trámite», apunta Deyà.

Recorte en la roca para una fosa. | J. DEYÀ

Y mientras esperan la respuesta institucional, los arqueólogos hacen un llamamiento a la población, le piden que si en una visita a la zona alguien encuentra algún resto arqueológico, «que no lo toque o dé aviso al equipo de Almallutx», que tiene página en Facebook. «Es una zona que está muy transitada en invierno, porque la gente va a pasear. Nos preocupa mucho que la gente pueda romper o llevarse restos de importancia». Su temor tiene fundamento, hace tan solo unos días, una arqueóloga les llamó para avisarles de que había visto un vídeo en el que alguien mostraba una mandíbula encontrada allí, pieza que el equipo de Almallutx tenía localizada desde 2011 y que cada año enseñaba en las visitas guiadas. «Si nosotros o alguien no está ahí custodiando, esto se puede perder», advierte Jaume Deyà.

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