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Diario de Mallorca

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El gallinero

El gallinero: Shakespeare y un cíclope en la plaza

La atrevida ‘Nit de Reis’. Guillem Bosch

Recoger la palabra de Shakespeare para darle un volumen irónico, actual, gamberro, iconoclasta… eso es lo que hace Marta Aran (y un elenco extraordinario) en su Nit de Reis, tan fresca como inteligente, tan fiel al texto original como atrevida en su puesta en escena. La propuesta –que sirvió para abrir la temporada del Principal de Palma– se sirvió en la Plaça Major, con los riesgos ‘ambientales’ que ello implica, y resultó ser una delicia queer, trans, femi y muy loca, que utiliza los mensajes que destilan todas esas causas sin panfletos, riéndose de todo, pero alzando lo construido por los activismos necesarios; demostrando que cuando los enredos más célebres del clásico inglés caen en manos de directoras con talento –Marta Pazos ya estrenó un Otelo sublime en Madrid– sí vale la pena volver al canon.

Llegaron después, –más intimistas, recogidas y densas– El jardí de Lluïsa Cunillé y Els ossos de Montaigne de Sadurní Vergés con dirección de Glòria Balañà para recordarnos que el espacio de referencia de la cultura mallorquina apuesta por texturas diversas que puedan seducir a una amplio abanico de espectadores.

En la primera, Antònia Jaume y Màrcia Cisteró dialogan sobre la memoria, el olvido y los errores para tejer una intrigante trama con metáfora sobre nuestra historia reciente incluida. Verbo preciso y despliegue interpretativo.

En Els ossos…, un formato diferente al habitual –recorrido previo, auriculares y actrices ‘mudas’– envuelve un delicado manifiesto que bebe de textos de Pascal, Sontag, Zizek, Platón o el mismo Montaigne para alertarnos de la urgencia del silencio, de la pausa, de la necesidad de aprovechar los paréntesis que nos regala la historia. Daniela Brown, Marina Fullana, Laura Lliteras ofrecen sobre el escenario un recital de gestualidad y movimientos, acompañados por una narración enlatada que casi te susurra y un trabajado y notable espacio sonoro. Filosófica, obviamente, pero también poética y evocadora en su conjunto.

Fiel a su cita anual, volvió el festival Ciclop de Sineu, gracias al empeño y el oficio de la gente del C.IN.E. Teatro, circo, clown, baile, comunión con los vecinos… y Dinamarca como país invitado para llenar locales, calles y la plaza pública en una edición de la que me apetece destacar Barietés. La compañía Las primas de Bárbara – con Marina Salas dirigiendo – se compinchan con los residentes y meten su historia en un celler. Personajes que se confunden con el público en un espectáculo interactivo y estimulante. Síganles la pista porque van a repetir la fórmula adaptándola al lugar donde actúen.

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