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Diario de Mallorca

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Óbito

Irene Papas, Zaplana y el faraónico fracaso de la Ciudad del Teatro

La actriz griega presidió la fundación que quiso recuperar los Altos Hornos de Sagunt como complejo cultural

Irene Papas y Eduardo Zaplana en el Teatro Romano de Sagunto.

Un día de febrero del año 2000, cuando quedaban unas horas para iniciarse la campaña electoral que le volvería a dar la presidencia de la Generalitat, Eduardo Zaplana apareció en un acto celebrado en el antiguo Teatro Romano de Sagunt acompañado por la actriz y cantante Irene Papas, que ha fallecido este miércoles a los 96 años. Su objetivo era presentar uno de esos megaproyectos que pondrían a la Comunitat Valenciana en el mapa de la vanguardia cultural del país: la Ciudad de las Artes Escénicas.

La jugada de Zaplana con la Ciudad de las Artes Escénicas parecía perfecta: el Molt Honorable no solo aparecía en víspera de elecciones acompañado por una de las actrices de teatro y cine más celebres del mundo, sino que lo hacía para anunciar una inversión que rondaba los 12.000 millones de pesetas y que salvaba, por fin, un espacio degradado pero fundamental en la historia reciente de los valencianos.

Bajo la presidencia de Irene Papas, que cobraba unos 180.000 anuales por su asesoramiento (independientemente de las remuneraciones de sus intervenciones como actriz o directora), una fundación impulsada por la Generalitat pretendía rehabilitar el patrimonio siderúrgico de los antiguos Altos Hornos y destinar los chalets de los directivos, naves de talleres, el casino y el economato a un complejo cultural centrado la formación teatral y en las grandes representaciones.

Para afrontar estas intervenciones la Generalitat favoreció el endeudamiento de la fundación que tenía que poner en marcha el proyecto. Según un informe de Síndic de Comptes de 2008, se invirtieron unos 21 millones de euros en la rehabilitación de la antigua nave siderúrgica y se acumulaba una deuda a largo plazo de 25,5 millones de euros.

Casi al mismo tiempo que se anunciaba el proyecto, se adelantaba la incorporación al mismo de los nombres más relevantes del panorama escénico y cultural, desde Lluis Pasqual o Nuria Espert o Mstilslav Rostropovich.

2,5 millones en seis representaciones

Pero Irene Papas era la gran estrella. En la inauguración de la Nau, el único espacio escénico que logró salir a la luz de la Ciudad del Teatro, se gastaron más de 2,5 millones de euros en seis únicas representaciones realizadas en 2001 de “Las troyanas”, un montaje dirigido por la dramaturga griega.

La historia del montaje de “Las troyanas” es ilustrativa del modo de hacer cultura que imperó en los gestores valencianos hasta que estalló la crisis de 2008. Pese al fichaje de la estrella griega Irene Papas para ponerse al frente de una soñada Ciudad de las Artes Escénicas, pese a la elección del texto de Eurípides para su presentación universal y pese a la presencia de La Fura dels Baus y Calatrava en la producción, la obra estrenada en septiembre de 2001 pasó sin pena ni gloria entre crítica y público.

Aun así, los planes no se alteraron y el montaje valenciano de “Las troyanas” fue a Roma (al campus de la Universidad Tor Vergata) en 2003, acompañado de la imprescindible embajada oficial del Consell. En el desmontaje sucedió un accidente con un herido grave y la escenografía de Calatrava, cuyo coste real nunca se ha sabido, quedó retenida por orden judicial durante más de tres años. De hecho, parte de ese decorado-escultura de Calatrava apareció como trasfondo de un encuentro de jóvenes con el Papa Juan Pablo II en Roma. Después regreso a Sagunt y todavía hoy permanece abandonado en las inmediaciones de la Nau.

Pero volvamos a Irene Papas. El fracaso de “Las troyanas” -montaje que también se iba a llevar a Atenas, algo que finalmente no sucedió- no fue motivo suficiente para ni la actriz ni la Generalitat aminorasen sus ambiciones. Tanto es así que, impulsada en esta ocasión por la entonces directora general de Cultura, Consuelo Císcar, Papas estuvo a punto de llevar al teatro una versión de “Cien años de soledad” en la que también participarían Mario Vargas Llosa, Pedro Almodóvar y el propio Gabriel García Márquez.

Pero aquel otro proyecto faraónico nunca se llevó a cabo y en 2005 la Fundación de la Ciudad de las Artes Escénicas -integrada ya entonces en Teatres de la Generalitat- comunicó por carta a Irene Papas que le rescindía el contrato que le unía como directora artística hasta 2007. Papas -que en 1990 había recibido el homenaje de la Mostra- ya no regresó más a València, al menos por motivos laborales.

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