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MÚSICA CRÍTICA

‘Els Gusts Reunits. Del Renaixement al Barroc’: Reunidos en torno al buen gusto

‘Els Gusts Reunits. Del Renaixement al Barroc’ ★★★★★

Jordi Savall, violes de gamba. Xavier Díaz-Latorre, tiorba i guitarra barroca.

Castell de Bellver de Palma (08-09-22) 

El pasado jueves tuvo lugar en el castillo de Bellver un recital a dúo, con Jordi Savall y Xavier Díaz-Latorre, que con el título genérico de Els gusts reunits. Del Renaixement al Barroc dio a conocer una antología de la música de cámara occidental de los siglos XVI i XVII.

Con un gusto exquisito, los dos intérpretes mostraron, desde la primera obra del programa, de Diego Ortiz, su buen hacer, interpretativo, musical y lleno de sinergias; pues si Savall en solitario ya llena de enorme sonido un escenario, junto a su compañero se crean unas conexiones, si cabe, aún más vibrantes.

Savall y Díaz-Latorre se entienden a la perfección. Y eso se nota, se siente. De no ser así, esas Variaciones sobre Greensleeves no hubieran sonado como lo hicieron: soberbias, entrañables, únicas. Como tampoco hubieran hechizado como lo hicieron esas Diferencias sobre las Folías d’Espagna del catalán Antoni Martín i Coll. Quizás los dos momentos más memorables de la noche.

Ahora bien, sin bajar en ningún caso de nivel, otras aportaciones como las tomadas del repertorio sefardí, las del repertorio italiano o incluso las de ultramar del mejicano Juan García de Zéspedes, también pueden calificarse de inigualables. Además de esas partituras e improvisaciones para dúo, cada uno de los intérpretes quiso mostrarse en solitario. Así, con la guitarra barroca, Díaz-Latorre se fundió con el gran barroco Gaspar Sanz mostrando de forma impecable algunos de sus temas de referencia. Y por su parte, Savall, solo con su viola de gamba, fundió como si de la misma obra se tratase un Preludio de Karl Friederich Abel (el último gran violagambista barroco) con la Allemande de la Suite número 5 de Bach. Conseguir ese continuum es cosa reservada a los grandes. I Savall lo es.

Naturalmente no podía faltar el nombre de Marin Marais, convirtiendo la sesión en una privilegiada Nuit du monde.

Noche para el recuerdo, para la que debemos anotar dos cuestiones, a mi entender, no menores: la impuntualidad y la falta de programa de mano para seguir el concierto. Bien es cierto que éste estaba en la página web de la UIB, pero eso no substituye la información puntual.

De todas maneras, enhorabuena en mayúscula al vicerrectorado de cultura de la Universidad por esa noche tan emotiva, que forma parte de un programa más extenso como es Cultures del Món, que esperamos siga por ese camino de apostar por la calidad.

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