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Diario de Mallorca

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Entrevista

Jorge Martínez de Ilegales: “Nuestra generación saltaba sin red. Muchos cayeron y reventaron, yo soy un superviviente”

“Han sido 40 años muy fugaces. De hecho, volvería a empezar de nuevo e intentaría no cometer el enorme cúmulo de errores que hemos cometido”

Jorge Martínez, segundo por la izquierda, junto a los miembros de Ilegales. JUAN PÉREZ-FAJARDO

Jorge Martínez no se muerde la lengua. Nunca lo ha hecho y ahora, tras cuarenta años de trayectoria musical con Ilegales y muchas polémicas, tampoco lo va a hacer. Disfruta tocando en directo, recuperando temas antiguos, pero también creando nuevas canciones que comparte con otros artistas en su último trabajo discográfico, La lucha por la vida. Hoy toca a las 22.00 horas con su banda en la plaza de María Pita.

Ilegales vuelve a A Coruña...

Sí, llevábamos bastante tiempo sin visitar A Coruña. Recuerdo haber tocado en el Playa Club con Nonito Pereira, amigo de la banda, que en paz descanse. Fue un buen compañero para festejos nocturnos y sabía muchas cosas de música. Creo que nuestra primera vez allí fue hacia el año 1983, así que, fíjate, llevamos mucho tiempo yendo.

¿Qué recuerdos tiene de aquellos tiempos?

Lo que más me sorprendía de Galicia era que había muchas discotecas en medio de la nada. Yo decía “aquí no va a venir nadie”. Y cuando llegaba el momento de abrir las puertas, se ponía hasta arriba de gente y los aparcamientos se llenaban de automóviles. Era tremendo ver aquello. Parecía ciencia ficción. Cuando se terminaba la sesión, poco a poco, iban desapareciendo todos. Ahora, con los controles de alcoholemia, que son más estrictos, supongo que estas cosas ya no serán posibles.

Lo que no ha cambiado es que siguen llenando sus conciertos. ¿Cuál es la clave?

Creo las canciones, los textos, hunden sus raíces muy profundamente en la naturaleza humana, por eso se conservan frescas. Hoy se puede oír el primer disco con total actualidad. Igual que el último disco, La lucha por la vida, mira hacia el futuro, con novedades. Un disco en el que, a pesar de usar el comodín de celebrar el 40 cumpleaños con invitados, en vez de revisitar canciones ya muy rodadas, tocamos material nuevo. Yo creo que cuando invitas a alguien a tu disco, si las canciones están muy escuchadas, le haces un flaco favor. Aunque superes la versión original, la memoria te lleva a revisitar aquel tiempo pasado y, generalmente, se tiene la tendencia a valorar más la primera versión.

Pero el álbum incluye Ángel Exterminador.

Es la única canción antigua. La eligió Bunbury. Se grabó en un momento previo a la guerra de Ucrania. La verdad es que los humanos somos una especie conmovedora, capaces de lo mejor y de lo peor.

¿Cómo han sido estos 40 años de Ilegales sobre los escenarios?

Yo creo que han sido unos años muy fugaces. De hecho, volvería a empezar de nuevo e intentaría no cometer el enorme cúmulo de errores que hemos cometido. Pero el tiempo es así, de momento solo tiene una dirección y es imposible cambiarla. Hay que conformarse. Está muy bien mirar hacia el pasado para saber de dónde se viene, el presente está hecho de pasado y futuro y hay que mirar el futuro para vislumbrar algún objetivo alcanzable, sin confundir demasiado lo deseable con lo posible.

¿De qué errores se arrepiente?

El haber hecho gala de una sinceridad perniciosa. Nosotros hemos tenido muy mala prensa por la transparencia de un montón de vicios que estaban más incrustados en otras bandas que se han hecho pasar por monjes. Sí es cierto que hemos tenido malas costumbres. No olvidemos que los finales de los 70 y los principios de los 80 estuvieron marcados por la explosión en consumo no solo de bienes culturales, antagónicos muchas veces, también de heroína, aderezando el cóctel, droga que nunca he consumido pero muchos compañeros míos sí. Ha llevado a llenar tumbas de cementerios con gran parte de una generación. Qué felices éramos cuando éramos tan desgraciados. Venimos de un momento difícil. Somos la generación que consiguió un acelerón cultural fuerte. Pero, ¿a costa de qué? De una experimentación suicida en todos los ámbitos del arte, pero también con sustancias de todo tipo. Nuestra generación saltaba sin red, pero había que hacerlo. En ese salto sin red, muchos cayeron y reventaron, yo soy uno de los supervivientes. Probablemente por tener más fuerza de voluntad. Pero he asumido muchos riesgos y he puesto mi vida en peligro en multitud de situaciones.

¿Ahora toma menos riesgos y se muerde más la lengua?

No, no puedo hacerlo. Soy el mismo que era en el pupitre. Me parece una mutilación que llevo muy mal. Sé que vivimos en unos tiempos en los que hay mucho prohibicionista vocacional. No se puede decir nada. Está lleno de ofendidos por todo. Pero yo creo que hay que ofender y hay cosas que no se pueden respetar. Solo debe ser respetado lo respetable. El otro día oí a una cantante de un grupo de rock que decía que la música era toda igual. Pues no, a mí para comer no me parece lo mismo una cagarruta de perro que un croissant.

¿Piensa en el final de la banda?

No. En este momento estamos con material nuevo y también vamos a reeditar el primer disco. Bueno, no solo eso, también van a salir el segundo y el tercero, y luego el cuarto y el quinto. Más todo lo nuevo que vaya apareciendo ahora.

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