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Diario de Mallorca

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Director del Atlàntida Film Fest

Jaume Ripoll: «Deberíamos poner en un altar y proteger al Rívoli y CineCiutat»

Que Netflix haya perdido un millón de suscriptores «no es un cambio de gustos, más bien una suma de elementos»

Jaume Ripoll, director del Atlàntida, ayer en el hotel Jaime III del Passeig Mallorca. | GUILLEM BOSCH

El cofundador, director editorial y de desarrollo de Filmin reflexiona sobre un encuentro audiovisual que nació hace 12 años como el primer festival de cine ‘online’ en España. La jornada arrancará el próximo domingo en la Sala Rívoli a la 18.00 horas, dando inicio a un programa de ocho días protagonizado por el cine y la música nacional e internacional.

Doce años de aplausos. ¿Cómo se alcanza el éxito?

Lo primero le diría que con complicidades, con las instituciones, para que te apoyen; con los patrocinadores, para que mantengan la confianza; y con los distribuidores y agentes de venta, para que confíen en las películas. Y creo que el nivel de un festival se mide por la categoría de su programación.

¿Qué es lo que no hay que perderse de esta edición?

Eso es como decirle a un padre de familia quién es su hijo favorito. A ver, yo creo que hay cosas que son un privilegio tenerlas aquí, como por ejemplo la presencia de Annie Ernaux, candidata al Premio Nobel de Literatura, con The Super-8 years. Ojalá el cine Rívoli esté lleno.

¿Qué cabida tiene el cine español en el programa?

Bueno, creo que es muy relevante que un festival como el nuestro inaugure y clausure la edición con dos producciones españolas. Con el estreno de Ramona y El Falsificador hablamos de cine español de mucha calidad.

¿Cree que la alianza entre Filmin y el Atlántida Film Fest le aporta un mayor valor al festival?

Sí, sin duda, sin el soporte de Filmin el festival no sería lo que es, algunas de las películas pueden estar aquí porque Filmin está detrás de ellas.

¿De dónde surgió su pasión por el cine?

Soy afortunado hijo de propietario de videoclubs y de cine de pueblo. Por lo tanto, he tenido la suerte de criarme entre cintas de VHS y en el cine de Alaró.

¿Y la idea de sus dos proyectos, de dónde surge?

Fue un proceso natural. Yo me he criado en los cines, de ahí fueron los videoclubs, luego pasa a las películas en DVD, y lo siguiente ya son las plataformas digitales. Y en el caso de Atlàntida es un proyecto más personal, que sea en Mallorca, por supuesto, tiene que ver con el hecho de que yo sea mallorquín. Le diría que los dos proyectos nacen de la necesidad de compartir aquello que me gusta con mucha gente.

¿Cuál es su primer recuerdo cinematográfico?

Recuerdo unas navidades que yo debía tener seis años, y fuimos al Cine Avenida a ver La historia interminable, y fue el día de Nochebuena, después fuimos a casa a esperar los regalos de Papá Noel.

¿Qué criterio siguen para la elección de las proyecciones?

Si algo caracteriza al festival es lo ecléctico y diverso que es, caben todos los géneros. Hay todo tipo de narraciones, quien busque una narración más comercial la encontrará, y quien busque una película con un discurso mucho más potente, también la encontrará. Esto puede ser contradictorio para algunas personas, pero queremos dirigirnos a todo tipo de público.

¿Ha habido algún año qué considere que se han equivocado con esta elección?

No tanto a nivel de calidad, pero sí de asistencia de público. Y en confianza, me gustaría que la sección oficial, que es una propuesta nuestra, tuviera más entradas vendidas de las que tiene.

¿Si me tuviera que decir tres directores emergentes que tendrán éxito en el futuro, quiénes nombraría?

Wow, eso sí que es un reto... Pondría nombres de talento español: Zaida Carmona, Adrián Silvestre y Francesc Cuéllar.

¿Qué valor le da este festival a la industria cinematográfica mallorquina?

Yo creo que contribuimos para que las producciones de alta calidad que se están rodando aquí se vean en todo el territorio español o internacional. Somos unos publicistas entusiastas de lo que se graba aquí.

En Mallorca se celebran otros festivales de cine como Majordocs, pero aún así, ¿considera que es necesario más cine?

En Mallorca tenemos dos salas de cine que son CineCiutat y el Rívoli, a las que deberíamos poner un altar y deberíamos proteger y contribuir a que su programación rica y variada tenga la atención del público.

¿Qué me dice de la sección oficial?

Uno de los objetivos del festival ha sido aumentar la audiencia, no conformarnos. Por eso ofrecemos conciertos, hay gente que va a ver a Amaia y ya se queda a ver la película.

¿Qué tipo de público esperan recibir a lo largo de los días?

Esperamos recibir mucho y diverso en cuanto a edades. Desde chavales de 16 años hasta más mayores de 60. Es cierto que el público es mayoritariamente nacional.

¿Que Netflix haya perdido casi un millón de suscriptores en el último trimestre significa un cambio de rumbo en los gustos de la audiencia?

No es un cambio de gustos, más bien una suma de elementos: crisis económica, hartazgo de pandemia y necesidad de salir y viajar (por tanto, menos tiempo en casa) y mucha competencia con estrenos exclusivos de excepcional factura técnica.

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