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Diario de Mallorca

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Entrevista

Alice Cooper: "Tengo 74 años, pero cuando estoy en el escenario tengo 35"

El cantante estadounidense actúa este viernes en el Barcelona Rock Fest (parque de Can Zam, Santa Coloma, con primera jornada este jueves) con un espectáculo en el que combinará las citas a su último álbum, ‘Detroit stories’, contundente homenaje a su ciudad, con los clásicos de su historial sin pasar por alto sus milenarios ‘gags’ teatrales, como el número en el que es ejecutado en la guillotina

Alice Cooper, en una imagen promocional de su último disco, ’Detroit’.

-De nuevo en la carretera. ¿Momento de liberación?

-¡Dieciocho meses sentados en casa! Poder salir de nuevo ha sido para mi banda como para unos críos poder ir de nuevo a Disneylandia. Mucha emoción, incluso para ensayar. Ha sido como dejar atrás el mono de las drogas.

-Viene con el álbum ‘Detroit stories’, lanzado el año pasado. Un homenaje a su ciudad. ¿Qué representa Detroit para usted?

-Detroit es mi casa, una ciudad musical y también una ciudad industrial, de gente trabajadora vinculada a las fábricas de coches. Gente que siempre ha querido una música fuerte: no quieren a Abba ni a The Mamas & The Papas, sino a Iggy & The Stooges, MC5, Ted Nugent, Suzi Quatro, Bob Seger, Alice Cooper… Todas las bandas salidas de allí han sido duras. Por eso, cuando Bob Ezrin y yo decidimos hacer un álbum de hard rock, pensamos en hacerlo en Detroit y usando músicos de allí, como Wayne Kramer (MC5). 

-El disco refleja una vuelta a cierto sonido de banda rockera de los 70. ¿Cree que sus álbumes de aquella época aguantan mejor el tiempo que los que hizo en los 80?

-Los 80 fueron años de superproducción, con la MTV, y todo debía sonar limpio y espumoso. Si coges a estos músicos para hacer un disco, lo último que quieres hacer es grabar a capas, poniendo primero la batería y el bajo, luego las guitarras, los teclados y las voces al final. Con esa banda quieres que toquen juntos en vivo en el estudio. A los críticos siempre les han encantado los primeros álbumes de Alice Cooper, como ’Love it to death’ o ‘Killer’, porque eran puros y crudos. Mirando hacia atrás, pones a The Yardbirds, The Who, The Kinks, Paul Butterfield Band…, y luego algo de ‘West side story’, y de James Bond, y de películas de terror, lo mezclas un poco y acaba siendo Alice Cooper. Con elementos teatrales, pero la base es el hard rock.

Hay bandas veteranas que tocan mejor ahora que en el pasado. No tendrán tan buena pinta, pero tocan mejor

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-Recupera una vez más a Bob Ezrin, el productor de sus álbumes clásicos, que últimamente parece haberse convertido casi en un sexto miembro de Deep Purple.

-Precisamente hicimos un ‘show’ la otra noche con Deep Purple. Hay bandas veteranas que tocan mejor ahora que en el pasado. No tendrán tan buena pinta, pero tocan mejor. Gente como Uriah Heep. Grandes músicos. 

-¿Cómo se relaciona actualmente Vincent Damon Furnier con el personaje de Alice Cooper?

-Hubo un conflicto entre ambos cuando yo bebía y tomaba drogas, porque llegué confundir el punto en el que terminaba yo y empezaba Alice. No percibía las fronteras. Alice vive solo para las dos horas de concierto, no quiere estar en casa ni ir de compras. Hago ese papel como haría al Dr. Jeckyll y Mr. Hyde. Concibo a Alice como mi estrella del rock favorita. Es diferente de lo que haya hecho cualquier otro cantante, porque hablo de Alice en tercera persona, y siempre estoy oyendo una voz interior que me dice "oh, Alice no haría esto, no diría aquello…"

Estudié arte y Dalí era mi héroe, incluso antes que los Beatles

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-Tuvo relación con Salvador Dalí. ¿Lo situaría como una influencia en su obra?

-Estudié arte, con mi bajista, Dennis Dunaway, y Dalí era nuestro héroe incluso antes de que aparecieran los Beatles. Hay aspectos surrealistas en el concierto que están directamente asociados a Dalí. En 1974 tuve un proyecto con él, estuve una semana trabajando en mi personaje como holograma. Dalí fue el personaje más estrafalario con el que nunca he trabajado. Brillante, un genio, con su peculiar sentido del humor y de la sexualidad. Había un momento en que te quedabas diciendo: "¿Cómo?, ¿qué me estás diciendo que haga?".

-Actúa en el Rock Fest, en cuyo cartel está Kiss en su gira de despedida. ¿El adiós a los escenarios no encaja con su mentalidad?

-Ni siquiera pienso en la retirada. Estoy en mejor forma que en cualquier momento pasado de mi vida. Tengo 74 años y en el escenario tengo 35. No puedo pensar en la retirada, no hay razón para ello. Me divierto más que nunca.

Todo el mundo quiere escuchar 'Poison', 'School’s out', 'I’m eighteen... ¡Y yo quiero cantarlas!

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-¿Tampoco ha pensado en grabar otro tipo de álbum, quizá algo acústico, o ‘bluesy’, o más reposado?

-No, no, soy un ‘hard rockero’, tío. Eso no significa que no pueda a apreciar la música de Burt Bacharach, o la de António Carlos Jobim, o el jazz. 

-Tiene ese disco, ‘Detroit stories’, pero el concierto se basará más bien en sus clásicos.

-Cuando tienes una treintena de álbumes no puedes centrarte en uno solo. Todo el mundo quiere escuchar ‘Poison’, ‘School’s out’, ‘I’m eighteen’… ¡Y yo quiero cantarlas! Así que no me queda mucho espacio en el repertorio para meter ahí la mitad del nuevo álbum. Luego están los elementos teatrales, la camisa de fuerza y la guillotina, pero la base es la música. Hacemos ensayos de seis horas, y cinco son de música.

-Tiene tres guitarristas, incluida una mujer, Nita Strauss. ¿Cómo encaja en una banda y un imaginario rockero tradicionalmente tan masculinos?

-Cada uno de esos tres guitarristas tiene un estilo distinto. Nita ha sido votada mejor guitarrista de la década por algunas revistas especializadas. Cuando se unió, yo necesitaba un guitarrista ‘shredder’, del estilo de Steve Vai o Eddie Van Halen, para tocar temas como ‘Raise your fist and yell’ o ‘Brutal planet’. Ella nos ha dado un mayor espectro sónico, más libertad de acción.

Con la Solid Rock Foundation queremos ayudar a los chicos a evitar el carril de la vida criminal

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-Se unió a Johnny Depp y a Joe Perry (Aerosmith) en una banda, los Hollywood Vampires. ¿Qué representa eso en su carrera?

-Con los Vampires yo no tengo que ser necesariamente Alice Cooper. En mi ‘show’, Alice nunca habla con el público, porque si lo hiciera querría decir que es un ser humano, y yo quiero que la gente lo vea más bien como un fantasma. Pero con los Vampires estoy toda la noche hablando. Es algo distinto. Este verano volveremos a juntarnos para hacer otro disco y una gira, y ya estoy emocionado.

-Y tiene un proyecto benéfico, la Solid Rock Foundation. ¿Necesita dar una capa de significado más a su carrera como músico?

-Mi esposa y yo quisimos abrir un sitio al que cualquier adolescente pudiera venir a aprender a tocar la guitarra, o a cantar, o a bailar, o a actuar, o a pintar. Tenía que ser gratis. Queremos ayudarlos a que eviten meterse en el carril de la vida criminal, y que hagan cosas productivas. Yo doy clases ahí, y Johnny Deep va a hacerlo. Esas cosas cambian las vidas, cambian los ciclos negativos en los que los chicos pueden meterse. De eso se trata.

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