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Diario de Mallorca

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Música

La Fira del Disc, la fiesta del coleccionista

"El coleccionista no tiene fin", afirma Jordi Gallardo, responsable de Revólver Records, el único expositor que ha estado en las 20 ediciones de la Fira del Disc, junto a Runaway. La música electrónica cobra fuerza en este encuentro que mañana domingo vivirá su última jornada

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Fira del disc Guillem Bosch

Corrigiendo a Carlos Gardel, veinte años sí son muchos, tantos como para sacar pecho. La Fira Internacional del Disc a Mallorca sopla velas estos días, veinte, en el Velòdrom Illes Balears, más conocido como el Palma Arena, con menos músculo que en otras ediciones pero con la misma ilusión entre sus visitantes y la misma entrega entre los coleccionistas, los auténticos protagonistas de esta gran fiesta del vinilo. 

«Hay dos tipos de coleccionistas: los que buscan cosas caras y raras, como la psicodelia; y los que con 10 o 20 euros se apañan pero siempre son fieles a la feria», señala Peter Terrassa. El fundador y director de la Fira del Disc, que andaba hoy de un lado para otro del Palma Arena atendiendo a los responsables de los expositores, 45 en total, algunos venidos de Estados Unidos y el Reino Unido, indica que entre los vinilos más buscados se encuentran «los de siempre», los clásicos: David Bowie, Pink Floyd, Nirvana, Bob Dylan, los Stones, Ramones, los de heavy metal y, por supuesto, los Beatles. «Conozco a un coleccionista que tiene hasta 150 ediciones del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band», apunta Terrassa en referencia al que para algunos no solo es el mejor disco de los cuatro de Liverpool, también el mejor en la historia de la música.

«Yo fui coleccionista de XTC», afirma Jordi Gallardo, responsable de Revólver Records, de Barcelona, el único expositor, junto a Runaway, que ha estado en las veinte ediciones de la Fira del Disc a Mallorca. Durante años, Gallardo no dejó de buscar material relacionado con esta banda británica de los años 70 ligada al movimiento new wave. «Llegué a tenerlo casi todo. Solo me faltaron dos singles suyos, pero pedían más de mil euros, y ahí lo dejé», confiesa. Enciclopedia del coleccionismo, esta «especie en extinción», como se define este empresario que vive entre vinilos, sabe distinguir a un coleccionista auténtico con solo una mirada. «El coleccionista sabe lo que busca, pasa entre sus dedos los vinilos del expositor uno a uno, con velocidad; mira si se trata de un original o una réplica; y contrasta la información de la contraportada del disco y de la galleta», explica. «El coleccionismo nunca se acabará. El coleccionista no tiene fin, siempre le falta algo, y ese algo es lo más caro», añade sonriente, sabiendo de lo que habla.

Frente a los veteranos, algunos están de estreno este año, como los de Santa Cata Records, especializado en música electrónica, un lenguaje que cuenta con otros dos expositores en la feria. «Llevamos dos años con el tema de vender discos y en esta edición hemos decidido probar y mirar de aumentar clientes. Montar el expositor nos cuesta 180 euros los tres días pero el primero ya cubrimos gastos, así que a partir de ahora, bienvenido lo que venga», comenta Fran Zimmerlia, responsable de Santa Cata junto a Lucía López Bennàssar. 

Carlos Cabrera no es un novato pero su caso sí es atípico. Estuvo en la primera edición de esta feria y, veinte años después, ha vuelto, al frente de Cabrera Records. Su expositor está especializado en el heavy, y se frota las manos, porque «el heavy español, como el punk, está entre lo más buscado», asegura. Viajando a aquella primera edición, la de Ifebal, Cabrera recuerda «muchísimos expositores, de Italia, de Alemania, incluso de Japón, y las subastas. La feria era más grande, y los precios de los vinilos, más bajos».

Otro que fue protagonista de aquel estreno también maneja vinilos estos días en la Fira del Disc. Es Javier Vegas, el cantante de La Gran Orquesta Republicana, uno de los grupos que actuó en la primera edición, junto a Sexy Sadie y Satellites. «Tengo más recuerdos del concierto que de la feria, y recuerdo un lugar lúgubre, un escenario muy cutre, y que estaba petado», dice al rebobinar su memoria. Vegas aplaude el tesón de Peter Terrassa, porque «alcanzar 20 años es para sacar pecho», defendiendo el vinilo, un formato que tuvo horas bajas pero que «ahora resurge, sobre todo a partir de cuando empezaron a sacar coches sin reproductor de cedés, ahí murió el CD», apunta. Convencido de que el vino entra mejor con un buen vinilo, se le puede encontrar al frente de La Viniloteca, donde atiende al visitante y adiverte: «Las mujeres toman el poder». A modo de ejemplo invita a probar un vino de Cati Ribot, bondega de Santa Margalida, escuchando a Desenterradas, o a Peligro!

Este último es uno de los grupos que ha actuado este sábado, junto a The Raters, Poomse y Sweet Poo Smell, entre otros. Entre las sorpresas, los ibicencos Uncle Sal, que han dejado un buen sabor de boca en la jornada matinal. ¡Qué cantante, Soulman Sal, y qué bonita versión la que ejecutaron de un clásico de Neil Young! Precisamente esa es una de las grandezas esta feria, única a la hora de combinar escaparates de vinilos y actuaciones en directo que permiten al espectador descubrir nuevas bandas. 

La Fira del Disc vivirá este domingo su última jornada, a partir de las 11.30 horas. En el capítulo de actuaciones se subirán al escenario, instalado en el interior del Palma Arena, junto a la pista, The Distance (11.45 horas), Talaiot (12.45), Main Line 10 (18.00) y Crisix (19.00 horas), una banda de thrash metal, de Igualada, que ha despertado gran interés entre los habituales a esta fiesta musical. 

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