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Fotografiar la magia del inicio a la vida

Laura Barceló es pionera en Mallorca en reportajes profesionales de nacimientos

Fotografiar la magia del inicio a la vida

Fotografiar la magia del inicio a la vida MARÍA PEDRAZ

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Fotografiar la magia del inicio a la vida Raquel Galán

El visor de su cámara de fotos se ha empañado de lágrimas en muchas ocasiones, pero Laura Barceló ha seguido retratando el instante más íntimo y mágico que puede llegar a vivir una mujer. Su objetivo capta el momento en el que se transforman en madres, el parto, «una experiencia que te marca para siempre, aunque con la que todavía hay un cierto tabú cuando se habla de fotografiar y compartir», lamenta.

Ella lleva ocho años haciéndolo a través de la firma Little Smith y es la única profesional de Mallorca dedicada a los reportajes de nacimientos gracias a que una madre quiso este recuerdo único y confió en quien también la fotografió el día de su boda. Desde entonces, han pasado otros veinte partos por su cámara, como el de Marta Rivera, que dio a luz hace dos años a la simpática Elia; y el siguiente será el inminente de Laura Swensson, que saldrá de cuentas la próxima semana.

Marta abraza a Elia tras su parto en casa junto a su familia Laura Barceló

La madre vivió el nacimiento en su casa y la futura progenitora traerá al mundo a Valentina en el hospital, y ambas tenían claro desde el comienzo del embarazo que deseaban fotografiar el parto. «Me hacía ilusión poder verlo después, ya que en ese momento tu cabeza está en otro planeta y apenas te acuerdas de nada; y para que mi hija también lo vea en el futuro. Me parece el regalo más bonito que puedo darle. Todo el mundo hace y comparte fotos de cualquier cosa, no solo de bodas, bautizos y cumpleaños, sino incluso de lo que comen. Si publican su día a día, ¿por qué no vamos a hacerlo con el precioso momento en el que una persona llega a la vida?»

Lo afirma Marta y lo suscribe Laura, que ve el parto como «un proceso natural que para nada debería dar vergüenza ni esconderse, como aún ocurre a veces. Somos seres humanos que estamos dando vida, no hay nada más maravilloso y siento que es importante plasmarlo», en palabras de la segunda.

Conoció a la fotógrafa cuando la contrató para su boda y lo que más le gusta de su trabajo es que «sabe captar las emociones de cada instante. Al ver las fotos de nuevo, las vuelves a sentir».

Inma sostiene a Ona nada más nacer mientras su pareja la besa Laura Barceló

Como Marta casi no recuerda su parto, las imágenes le «permiten ver las caras del papá, la niña y las demás personas» que le acompañaron entonces, además de sus propias fotos con Elia saliendo del vientre, ya que las madres no pueden ver ese momento. Y se emociona al pasar las hojas del álbum, como hizo al desvelarse la noche en que su hija cumplió un año y cuando cumplió dos. «Lo rememoras y lloras y ríes y siempre encuentras algún nuevo detalle en cada foto. Tener este recuerdo es magia».

Eso quiere la embarazada, pero también tiene miedos: «Tal vez me pone nerviosa que esté ahí con la cámara, es una experiencia nueva y no sé cómo reaccionaré, por lo que si noto que me agobio y quiero estar sola, le diré que se vaya. No sé qué pasará».

La fotógrafa habla a menudo de esto a sus clientas, con quienes comparte «mucho más que una relación profesional» debido a la intensidad del trabajo. Remarca que lo más importante es «tener cercanía y empatía. Si no eres así, es imposible estar en el paritorio o en una casa con la familia de la embarazada. Hay que entender que cualquiera de las decisiones que ellas toman son buenas para ellas, sin cuestionar nada, sino ocupando un lugar en segundo plano». Y añade lo que una doula (una persona que acompaña en el embarazo) le dijo en el primer parto que al que asistió: «Alguien te está dejando un espacio en el momento más íntimo de su vida». Lo ha sentido así durante todo este tiempo, «desde el agradecimiento, el respeto y el esfuerzo por devolverles este regalo en imágenes».

María coge a Carla por primera vez Laura Barceló

Aquel primer nacimiento le marcó. «Cuando la futura madre me propuso que le hiciera fotos, me pareció un gran reto y dije que claro. Pensé: Quién me va a dar esta oportunidad. En España no era una práctica común a nivel profesional y me costó encontrar información. En otros países de Europa, EEUU y Latinoamérica era más habitual, sobre todo en Brasil, donde los hospitales dejan fotografiar incluso los partos por cesárea, algo que es imposible aquí».

Laura Barceló jamás había visto un parto y no tenía interés en ser madre (ahora lo es), aunque se documentó profundamente para hacerlo lo mejor posible. «Sin embargo, fui muy perdida debido a que no sabía a lo que me iba a enfrentar», confiesa. Al final, el principal problema consistió en la falta de luz –ya que era en casa de la pareja y pusieron velas– y la imposibilidad de usar flash en esta delicada situación. Pero el mantra de la fotógrafa en aquel momento le funcionó: «Todo el tiempo pensaba que si en una boda no se me escapa la foto de los anillos, cómo iba a sacar mal un bebé, que tarda unos minutos en salir y todo lo que ocurre a su alrededor son emociones».

Quedó impactada porque se sentía «como si estuviera viendo la experiencia más animal que había conocido nunca. La madre parecía una diosa salvaje, estaba totalmente transformada, fue un parto muy poderoso y, cuando volví a mi casa, estuve tres días conmovida. Es de las cosas más fuertes que me han pasado», tal como relata la fotógrafa.

Raquel da el último empujón antes de tener a Erik en su pecho Laura Barceló

Quería continuar haciendo este tipo de reportajes. «Lo que me aportó la situación, el sentimiento al mirar las fotos y hacer que ella pudiese verse mientras paría me llevaron a seguir con la idea en la cabeza. Puse imágenes en redes sociales y la gente se sorprendía, pero no me encargaron otro parto hasta un año después», afirma.

A veces le preguntan por qué hay mujeres que desean fotos en ese momento si van a aparecer cansadas, desnudas, expuestas y aparentemente vulnerables. Sin embargo, «es todo lo contrario. En un parto todo eso desaparece, da igual cómo sea cada una o cómo sean sus cuerpos, ya que nada de eso importa pese al mundo en que vivimos, debido a que es una imagen tan poderosa que solo hay belleza». Laura Barceló cree que en el futuro se normalizará la fotografía de nacimiento, como empieza a ocurrir, y se sumará al álbum de los acontecimientos personales que merecen un gran lugar en el recuerdo.

Marian con Lola y su pareja

Marian con Lola y su pareja Laura Barceló

El parto que no hizo

De las anécdotas que guarda tras ocho años de experiencia, para ella las mejores son cuando hay hermanos del bebé. «Lo viven con una naturalidad tan increíble que es muy emocionante», describe. Pero una le duele especialmente. «Tengo una herida que comparto con una madre porque ambas sentimos una especie de duelo por unas fotografías de parto que no pude hacer». El día en el que Marga Gelabert dio a luz empezó el estado de alarma por la covid. «Llegué a la puerta del hospital y supliqué que me dieran un EPI para poder acceder. No había ni mascarillas ni nada. Marga entró dejando atrás una calle llena de vida y salió de allí con su bebé a una ciudad que parecía el fin del mundo», recuerda la fotógrafa.

Una de las primeras fotos de Victoria. Nació el día en que empezó el estado de alarma

Una de las primeras fotos de Victoria. Nació el día en que empezó el estado de alarma Laura Barceló

Solo ha trabajado en clínicas privadas, porque los hospitales públicos únicamente permiten un acompañante, que suele ser la pareja. Y es el ginecólogo quien concede el permiso a las madres para poder retratar el momento del parto. «La primera vez fue más fácil de lo que nos pensábamos. La ginecóloga dijo: cap problema, aunque no siempre es así, ya que ha habido algunas negativas», tal como explica. En cuanto les dan el visto bueno, el contacto entre ella y la futura mamá es continuo, sobre todo cuando se acerca el momento. Los últimos 15 días Laura está de guardia, pendiente de que la avisen, con la mochila y la cámara preparadas para poder inmortalizar la llegada a la vida de un nuevo ser. Sus fotos saliendo del vientre de su madre darán fe de que parece cosa de magia.

Laura Swensson, Laura Barceló, Marta Rivera y Elia en Little Smith MARÍA PEDRAZ

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