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El Amplificador. Cultura

El Amplificador. Gemma MAr, una bomba de emociones

La sinceridad y el tesón son dos de las virtudes de esta cantante y compositora palmesana que se estrena con 'Les dues som una', disco que presenta el 20 de mayo en el Mar i Terra

El Amplificador | Gemma MAr, una bomba de emociones

El Amplificador | Gemma MAr, una bomba de emociones Octubre Films

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El Amplificador | Gemma MAr, una bomba de emociones Gabi Rodas

Los sueños se cumplen y Gemma MAr, el alter ego de Gemma Moyà Aguiló (Palma, 1996), bien lo sabe. Cantante, guitarrista y compositora, se estrena con Les dues som una (Blau, 2022), un disco de once canciones «tan reales como yo» que han sido desde la más absoluta introspección y que se presentarán en directo el próximo 20 de mayo en el Teatre Mar i Terra de Palma.

Esponja de los clásicos del rock, de los Beatles a Bob Dylan, pasando por los Stones, Pink Floyd, Michael Jackson, Tina Turner, Aretha Franklin, Sabina, Gerard Quintana o Miguel Ríos, creció en el seno de una familia que le apoyó desde el primer día en que confesó que quería dedicarse a la música. «Detrás de Gemma MAr hay un gran equipo, empezando por mis padres y mi hermana», subraya. «En casa, las artes siempre han sido un punto fuerte, los cuatro tenemos mucha creatividad y nos encanta todo lo artístico». Cuando supo que su camino era el de la música, «ellos me dijeron que adelante, y que me preparara para trabajar muchísimo por este sueño, que no sería fácil, pero que si era lo que a mí me hacía feliz ellos también lo serían». Levantar las canciones que ahora presenta en público fue un ejercicio colectivo. Siempre les enseñaba todas las letras y canciones para que le dieran su crítica constructiva. «Mi madre me ayudaba sobre todo en la parte interpretativa, ya que ella es actriz y le encanta la puesta en escena, parte muy importante para un músico. Y mi padre, a raíz de empezar a ayudarme a escribir las letras, también empezó a escribir sus canciones y así yo les ponía la música y ya salían nuevas creaciones con el toque de cada uno. Mi hermana también me ayudaba sobre todo con el diseño de las portadas, mi nuevo logo de Gemma MAr, y más cosas que pudimos hacer».

Gemma MAr

Sus canciones se apoyan en el piano, el ukelele y la guitarra. El primero lo empezó a «chapurrear» cuando contaba 12 añitos y lo retomó a los 21, cuando empezó a subir vídeos cantando a capela. El segundo lo descubrió como monitora scout, en los campamentos de verano. Y la guitarra le acabó llegando por su padre. Tres instrumentos con los que expresa emociones y con los que encuentra aquello que anhela: «Lo que busco en mi música creo que podría decir que es un refugio».

El miedo a fracasar ha sido, según confiesa, su punto de partida durante muchos años en la toma de decisiones. «También esa falta de autoestima pensando que yo jamás sería capaz de convertirme en cantante. Menospreciar todo lo que conseguía, pensando que no era para tanto. Básicamente tener muy baja autoestima y no hacerme valer, y sobre todo vivir con esa frustración y reprimiendo lo que realmente sabía que me llenaba, cantar. Gracias al trabajo que hice con mi psicóloga, me di cuenta, con un ejercicio llamado Carpeta de deseos, que realmente quería dedicarme a la música, llené más de tres páginas con objetivos relacionados enteramente con la música. A día de hoy los he cumplido todos y sigo alucinando». 

La semilla de su álbum de debut llegó en mayo de 2020, en cuarentena por el coronavirus. Ahí compuso la canción Les dues som una, germen que necesitaba para crecer, el empujón para darse cuenta de que su sueño «más anhelado e imposible», podía hacerse realidad. «El confinamiento —afirma— fue para mí muy necesario para madurar y profundizar en mi autoconocimiento. Fue como un retiro. Y, gracias a un vídeo sobre la autoestima que me envió una amiga, me llegó la inspiración de golpe y me puse a escribir con cuaderno, lápiz, goma y guitarra. Las siguientes canciones tardaron un poco más en aparecer, pero poco a poco iban brotando dentro de mí emociones que necesitaba sacar, y nada me iba mejor que expresarlas con una canción», señala autora de temas como Koala, t’estim mil mons, Magranes molt o Tot és un blues.

El salón de su casa le sirve como local de ensayo y su cuarto, como laboratorio de ideas a la hora de componer. La inspiración puede llegarle en cualquier momento y situación, «sobre todo tirada en la alfombra», apunta. «Eso sí, para mí es esencial tener a mano mi cuaderno de canciones, mi lápiz preferido, goma y la guitarra, y el móvil/ordenador para registrar melodías, trocitos de canciones o buscar palabras o sinónimos». 

Jaume Gelabert ha sido determinante en su despegue. «Creo que el día que nos conocimos establecimos una conexión muy bonita, me transmitió algo, no tuve que buscar más, sabía que iba a ser mi productor. Efectivamente, mi intuición no me falló. Con Jaume el trabajo ha sido espectacular, creo que para la edad que tiene es un chico brillante, tiene unas ideas y una mente muy peculiar, buen oído y mucho gusto. Ha sido clave para que mis canciones suenen así», asegura. Para quienes vayan a verla al Mar i Terra, o al bar Skau de Can Picafort, donde actuará el 29 de mayo, ahí van algunas pistas: «Un concierto de Gemma MAr es un concierto de emociones, una bomba de emociones. Soy totalmente sincera con lo que digo y hago. Me gusta contar de qué van las canciones —algunas de corte feminista— y de vez en cuando hacer alguna broma».

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