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Diario de Mallorca

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Art Palma Brunch 2022

El ucraniano Aljoscha defiende el biofuturismo y el pacifismo en Palma

Este artista visual tiene planificado viajar ahora a la parte central de Ucrania para realizar una serie de intervenciones

Parte de la instalación artística de Aljoscha que ya se pudo ver en Madrid. | La Bibi Gallery

Aljoscha (Glukhov, 1974) es un artista visual de origen ucraniano que participará en el Art Palma Brunch con la segunda parte de la instalación Vivimos el mejor de los tiempos. Estamos comenzando a construir el Paraíso, que se podrá ver en el patio del Sant Francesc Hotel gracias a La Bibi Gallery. Estandarte del biofuturismo o bioismo, define su trabajo como un «intento de crear nuevas formas de vida y una nueva estética de la vida orgánica futura, desconocida». Al mismo tiempo que su instalación llega a la ciudad, Aljoscha está pendiente de viajar a la parte central de Ucrania para realizar diferentes intervenciones pacifistas en defensa de la vida.

Aljoscha imagina un futuro con nuevas formas de vida aún desconocidas. |

Formas creadas con materiales sintéticos como si fueran nuevas formas de vida, ocuparán el patio del hotel, después de que esta instalación se pudiera ver meses atrás en el Palacio de Santoña, en Madrid. Aljoscha cree que «en el futuro, a raíz de una revolución biológica, usaremos muebles vivos, habitaremos en casas vivas y viajaremos en el espacio usando estaciones vivas. Pero lo más emocionante será la capacidad de los artistas para trabajar con sustancias vivas, construyendo así nuevas formas de vida». Y añade que de este modo, como un ser vivo, considera cada una de sus creaciones. En ese futuro utópico, el artista prevé que «los museos de arte podrían convertirse en jardines zoológicos, las galerías en fondos de diversidad de nueva vida y los talleres en laboratorios biológicos».

Biofuturo y bioética son palabras a las que recurre para explicar su arte y su filosofía, el bioismo, «una forma de desarrollar objetos de arte que expresan posibilidades visuales de biología sintética», ahonda.

Aljoscha ofrece todas estas explicaciones por correo electrónico a miles de kilómetros de Palma mientras proyecta desplazarse desde la frontera rumana hasta Odesa, con la intención de llegar a Kremenchug e incluso a Uman, en Ucrania. Allí, con apoyo del Museo Whitney de Nueva York, quiere realizar «algunas intervenciones pacifistas, probablemente en algunos refugios antibombas, escuelas, si alguna todavía está abierta, o los hospitales para dar alguna luz de esperanza y confianza en el bien de la humanidad».

Sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, afirma que «todos estamos totalmente desbordados de imágenes crueles, informaciones, propaganda manipuladora en todos los niveles, actualmente estamos motivados no hacia la paz, el amor y la bondad, sino hacia la venganza, odio, desconfianza, lucha y castigo. Personalmente, trato de mantenerme firme sobre las bases del pacifismo y la bioética. Esta guerra solo confirma de nuevo mi convicción de que la regla más preciosa de la vida es: ¡no mates!».

Y en este contexto, asegura que la instalación que La Bibi Gallery trae al Art Palma Brunch, desde mañana y hasta el 12 de abril, invita a cambiar la distopía por la utopía. «Diseñemos, inventemos y construyamos el paraíso. Estoy muy seguro de que si la humanidad decide trabajar en su propia felicidad, si empezamos no solo respetando, sino amando la biosfera, podemos lograrlo», defiende.

Formado como economista y, después, en la Academia de Artes de Düsseldorf, Aljoscha realizó su primera exposición a los 33 años y desde entonces suma más de 40 en ciudades como San Petersburgo, La Habana, Nueva York, Venecia y Viena. Con La Bibi Gallery, espacio asociado a esta edición del Art Palma Brunch, ha montado la exposición itinerante, a la que ha decidido mantener el título y aludir a la construcción del paraíso pese al inicio de la guerra.

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