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Pablo Sanllehí: «Sonar en la película de Tarantino nos puso las orejas tiesas»

El batería y cofundador de Los Bravos recuerda a su «hermano» Miguel Vicens, el bajista que será homenajeado el próximo 5 de marzo en el Trui Teatre - «No será el último concierto», asegura

Pablo Sanllehí: "No será el último concierto"

Pablo Sanllehí: "No será el último concierto" B. Ramon

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Pablo Sanllehí: "No será el último concierto" Gabi Rodas

Los Bravos siguen escribiendo su leyenda. Su actuación el 5 de marzo en el Trui Teatre «no será la última» pero será única, emotiva, ejecutada desde el corazón. «Miguel Vicens [cofundador del grupo, fallecido el pasado mes de febrero a los 77 años] soñaba con este concierto. Le hacía muchísima ilusión. Las últimas semanas todo se precipitó de mala manera. Será un gran homenaje», adelanta el también miembro fundador de una banda histórica, Pablo Sanllehí (Barcelona, 1943).

Sanllehí y Vicens, batería y bajista de Los Bravos, respectivamente, eran como «hermanos». Se conocieron en 1962, año en que dejaron huella en el hotel Gala de Can Pastilla, cuando cobraban 300 pesetas la noche por tocar en Lone&The Crys, en un sótano con capacidad para 200 personas, la mayoría turistas y con un repertorio del que destacaba Elvis Presley, defendido desde un «improvisado» escenario. «Fue el principio de los principios», recuerda el baterista catalán, afincado desde hace 45 años en Palmanova, siempre al frente de una empresa de alquiler de motos. «Mi primer encuentro con Miguel fue en el barrio chino de Palma. Me preguntó qué tocaba, y yo le dije que practicaba la batería en la cocina de mi madre con unos tenedores y unos platos». Con Miguel iba el guitarrista Toni Obrador, quien no faltará al homenaje en el Trui Teatre. «Se hubiera enfadado mucho si no le llamamos», confiesa Sanllehí.

El recuerdo a Miguel Vicens, dueño de «un corazón enorme», apodado por sus compañeros ‘El Beato’, «por lo bueno que era», contará con un buen puñado de músicos: Franc Prohens al bajo, instrumento que será protagonista, el ya citado Obrador, Jaume Amengual, Víctor Tugores, Sergi Tomàs Vidal, Isadora Ferreras, Miriam López Durán y, como cantante, Bruce Game.

Mike Kennedy, la voz de Los Bravos, cambió Mallorca por Vitoria hace unos años. «Nos transmitió su pésame», afirma Sanllehí, quien reconoce que las relaciones entre el grupo y el intérprete de Black is black, el gran éxito de Los Bravos en Estados Unidos junto a Bring a little lovin’, se «enfriaron» a raíz del boom Tarantino, quien «tuvo el buen gusto de elegir Dame un poco de amor (Bring a Little Lovin’)» para su banda sonora, «una canción muy simpática, alegre, viva, sin complicaciones, nada enrevesada, con una fuerza tremenda y una entrada brutal, impresionante. Eso sí fue una sorpresa. A mí y a Miguel se nos pusieron las orejas tiesas con lo de Tarantino. Què em de fer Pau?, me dijo. A por ello, le contesté.

Mike, pocos días después de anunciarse que el director estadounidense había elegido al grupo español para musicar el tráiler de su nueva película Once upon a time in Hollywood, con Brad Pitt y Leonardo DiCaprio como protagonistas, enfureció: «Ahora pretenden cobrar también, sin tan siquiera haber tocado en las canciones. Esto tiene un nombre, es un fraude, una estafa», espetó a El diario Vasco en enero de 2020. «¿Es cierta la leyenda que dice que Black is Black y el resto de temas grabados en Londres no fueron tocados por ustedes?», le preguntó este diario a Vicens en 2019. «En Londres no se podía grabar porque estaba prohibido por los sindicatos de aquella época. Lo hacían músicos de sesión. Pero nosotros nos saltamos la prohibición con una canción, La moto, al aprovechar que los músicos de sesión habían salido a tomar el té», respondería el bajista.

«Evidentemente, nos pusimos en contacto con Mike, fue lo primero que hicimos Miguel y yo. Pero Mike no había cambiado, era muy exigente, siempre exigía mucho, y daba poco. Ese es un comportamiento histórico de Mike. No funcionó la química. Miguel y yo nos quedamos asombrados. Pero decidimos seguir adelante y buscar otro cantante», asegura Sanllehí sobre un episodio que significó el relanzamiento de Los Bravos.

Vicens y Sanllehí, huérfanos en lo musical desde el principio, cuando perdieron al teclista Manolo Fernández, en 1968, encontraron en el cine de Tarantino renovadas ilusiones. «Quisimos montar el grupo entero, incluyendo nuestros duplicados, bajista y batería. Lo más difícil fue dar con un cantante, hasta que conseguimos a Bruce. Costó pero al final se encontró. Miguel y yo hicimos una etapa de trabajo muy larga a la que nos dedicábamos casi diariamente en buscar músicos».

El tesoro encontrado fue Bruce Game, cantante y compositor iraní-británico conocido en el Reino Unido por su pasión por Queen. Le conocieron en las oficinas de Trui, en el polígono de Marratxí, y allí supieron que para saber más había que escucharle en Cala d’O, donde actuaba. «Así lo hicimos y nos quedamos impresionados. Concertamos con él una entrevista, cerca de Sineu, en un restaurante, en torno a una buena comida, y luego, bajo el sol, discutimos los términos, que fueron clarísimos: él es una tercera parte de Los Bravos. Bueno, ahora será la mitad», comenta Sanllehí.

«Bruce tiene los recursos que tiene Mike Kennedy, incluso más diría yo, es un duplicado de Mercury, tal como suena, con sus tonos originales», añade.

Los Bravos no se bajan del escenario. Hay cuerda, y para rato. «Tenemos un disco de 2021, un recopilatorio con canciones nuevas. Hemos hecho grabaciones Londres-Santanyí, intercambiando pistas, y hemos logrado canciones (...) El del Trui no será el último. No se puede profetizar pero como en la vida las cosas surgen cuando surgen, y uno tiene que estar preparado», sentencia el batería de Los Bravos.

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