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Diario de Mallorca

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El espacio cultural Ciutadà Il·legal tendrá continuidad

Catalina Moll, en el antiguo Ciutadà Il·legal

El espacio cultural Ciutadà Il·legal, que anunció recientemente su cierre tras siete años de actividad, tendrá continuidad. La cantante y docente Catalina Moll (Pòrtol, 1973) recoge el relevo y se embarca en un desafío todavía por definir pero cargado de ilusión y esperanza.

Idea original de Toni de la Mata y Marga González, Ciutadà Il·legal sirvió de escaparate para artistas de diversas disciplinas, como escultores, pintores, actores, fotógrafos, cineastas, orquestas, poetas o grupos musicales, caso de Psiconautas, que grabó su último disco en este espacio, de 500 metros cuadrados, dos escenarios y una amplia sala.

«Ciutadà Il·legal siempre fue un referente para mí, un motivo de entusiasmo, porque las personas que lideraron el proyecto amaban mucho la cultura», señala Catalina Moll.

Catalina Moll, en las instalaciones del espacio cultural Ciutadà Il·legal

«Participé un par de veces con mis proyectos, cantando, y también con otros trabajos de diversa índole, como un espectáculo sobre los Beatles que fue un éxito. Fue un espacio que me permitió estar en contacto con gente que quería y compartía la cultura», añade Moll, que también destaca el papel que ejercieron en Ciutadà socios impulsores como Rafel Guardiola, Rafel Cifre o Petra Martorell

«He creado una asociación con una compañera, Cunyades&Co., y a partir de aquí, sin mucha reflexión, porque todo ha sido muy precipitado, hemos alquilado el espacio. Aun no sabemos muy bien cómo lo llenaremos, pero sí tenemos claro que sea una prolongación de Major82 Espai d’Activitats Musicals. Desconocemos cómo se articulará todo porque aun estamos pendientes de asuntos como licencias y presupuesto», explica.

Catalina Maria Moll i Mas se dio a conocer en la escena musical a finales de la década de los 90, como integrante del grupo Energia (junto a su hermano Tomeu Moll y Joan Llabrés), con el que ganó dos premios en el Certamen Cançó d’Autor de Art Jove en 1996 y 1997. Tras su formación como cantante de jazz en el Taller de Músics de Barcelona y la Escola Superior de Música de Catalunya, donde recibió clases de Carme Canela, Agustí Fernández, Joan Monné y Horacio Fumero, abrió en 2011 en Pòrtol el proyecto musical y educativo Major82 Espai d’Activitats Musicals (centro de referencia en un municipio, Marratxí, que carece de auditorio y teatro municipal), al que también están ligados, entre otros, músicos como Teo Salvà, Guillem Fullana, Gori Matas —recientemente galardonado con un Premi Ciutat de Palma por su trabajo en el trío K12—, y Masé Jara, vocalista compositora y pedagoga que acaba de lanzar al mercado el EP Petit abisme. Un disco que contiene cinco temas que beben del jazz, el pop y la canción de autor, y en el que colaboran Sergio Llopis (piano), Marko Lohikari (contrabajo), Jaume Blàzquez (trompeta), Rosa Garcies (flauta), Beatriz Torres (viola) y Sinéad Cormican (violín), entre otros.

Uno de los dos escenarios con los que cuenta este espacio de 500 metros cuadrados Bernardo Arzallus

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