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Diario de Mallorca

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MÚSICA CRÍTICA

Germania ¿La película?

Ya tenemos la banda sonora, ahora falta realizar la película. Así podría resumirse la sensación que muchos de los asistentes tuvimos a la salida del concierto que el pasado jueves ofreció nuestra Simfònica en el Teatre Principal de Palma, con el estreno de una partitura que con el título de Germania 500 ha realizado Toni Mairata, uno de nuestros jóvenes músicos con el futuro más prometedor.

Y es que esa partitura pide a gritos unas imágenes. Está muy bien trabajada, con una gran instrumentación, que hace que cada sección de la orquesta se escuche en su justa medida. Con la utilización muy efectista de los vientos/metales, que, tal como apunta Bàrbara Duran en el programa de mano, «dan color a la narración y aseguran una imagen sonora del entorno bélico». Muy cierto, pues de guerra, física, violenta y de clases va la historia. Una historia que, además de a través de la música, en la sesión que comentamos se vio reforzada por unas imágenes, muy bien elaboradas, que, de forma muy pedagógica, explicaban los diversos acontecimientos, situándolos en el tiempo y en el espacio geográfico. Unas imágenes creadas por Antoni Amengual y con dibujos de Guillem Morro.

Además de la orquesta, Mairata utilizó dos voces, la del actor/narrador Rodo Gener y la de la cantante Marian Lush, que además de hablar y cantar, dieron vida a algunos personajes, protagonistas de la revolución. Esa parte, la escénica, fue la menos interesante, aunque sí aportó dinamismo al espectáculo.

Los textos, en verso, vinieron firmados por Maribel Servera en forma de décimas.

Bernat Quetglas demostró su gran talento musical, dirigiendo la orquesta con profesionalidad y un enorme conocimiento de la obra. Una obra que finaliza con un rayo de esperanza, dando a entender explícitamente que los valores que defendieron los vencidos hace quinientos años, siguen vigentes.

Una pregunta: ¿Por qué, al final, salen a relucir algunos nombres concretos de personas que han defendido nuestra cultura y nuestra identidad y no otros? ¿No hubiera sido mejor no citar explícitamente a ninguno, pues otros, que no se mostraron, también lo han hecho con el mismo ímpetu?

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