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Diario de Mallorca

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Antoni Mairata
Antoni Mairata Compositor

«Hollywood me enseñó a humanizar la música»

El Govern conmemora el quinto centenario de la Germania de Mallorca con un espectáculo

Toni Mairata.

¿En qué consiste esa nueva partitura?

Cuando la concebí, inicialmente, no me planteé la forma musical que acabaría tomando. La empecé sin pensar en qué se convertiría y al final pues ha salido una pieza a medias entre la cantata y el poema sinfónico, más próxima a esa última forma musical ya que es una obra que explica, que describe lo que pasó durante el período de las Germanies en Mallorca. Aparte del orgánico de la orquesta, hay también aportaciones de una cantante, no de estilo operístico sino más bien de tesitura popular y un narrador, que además de aportar sus voces tienen que actuar, pues en esa primera producción se ha incluido una cierta puesta en escena, con proyecciones.

¿Cómo está estructurada la obra?

En siete movimientos de tal manera que faciliten la conexión con el público a través de ir alternando todos los elementos sonoros que intervienen. Así, tendremos momentos instrumentales solos, otros narrados y otros con la intervención de la cantante.

¿Cómo es estilísticamente?

De entrada he utilizado la plantilla completa de nuestra Simfònica, sin instrumentos añadidos. Y en cuanto a la sonoridad he buscado un acercamiento al sonido musical que posiblemente había hace quinientos años, siempre desde el punto de vista del oyente del siglo XXI. La manera de hacer música en la época de les Germanies, aparte que sería difícilmente definible por la ausencia de fuentes, no llegaría al público de hoy, así que la obra recuerda las tonalidades de hace siglos, con pinceladas modales, pero desde una óptica moderna. No propiamente vanguardista, pero sí de hoy en día.

¿Podemos destacar alguna característica sobre la sonoridad que represente una dificultad añadida para algún instrumentista?

No de forma especial, aunque sí hay unos pasajes especialmente pensados para el flautín, en los que éste tiene cierto protagonismo. En estos compases intento emular el sonido del flabiol para dar a entender que nos situamos en un mundo payés, campesino. También he incluido el tamborino.

Hace años escribió una Sinfonía dedicada a la Serra de Tramuntana. ¿Qué tienen en común las dos partituras?

Esta última no está concebida como una sinfonía, pues ya de entrada tiene siete movimientos. Quizás los únicos puntos de conexión entre ambas partituras sea el uso de algunos instrumentos, como el flautín, para recordar la música popular y la utilización de una soprano, que en la Simfonia Tramuntana cantaba parte del poema La Serra de Joan Alcover.

¿Qué intenta retratar en Germania 500? ¿Personajes, hechos, situaciones?

Básicamente es un resumen de los hechos que sucedieron hace siglos. Aparecen personajes, pero también hechos importantes, como el alzamiento del 7 de febrero con sus represiones, dramas y asesinatos. Al final de la obra, en el último movimiento, he intentado recrear un canto a la esperanza, a los derechos humanos, en definitiva

¿Qué textos ha utilizado para documentarse?

Me he basado en el trabajo previo que ha realizado Tomeu Mestre, ‘Balutxo’. Él ha sido quien me ha facilitado artículos, escritos y me ha dado a conocer, como erudito en la materia que es, prácticamente todo el material histórico. Gracias a Tomeu, pues sin su aportación seguramente no habría podido completar la partitura.

Háblenos de los textos que recitan y cantan las voces.

La autora es Maribel Servera. Ella ha elaborado los versos en forma de décimas, que luego he ido musicando, o, mejor dicho, que hemos ido trabajando pues a la hora de componer a veces han sido primero las palabras y en otras primero la música. Un trabajo de conjunto, en definitiva. Tanto recitador como cantante se expresan en verso.

¿Cómo surgió la idea de esa composición?

La primera idea surgió de Andreu Julià, con quien había realizado un proyecto sobre Ramon Llull para banda de música. Él me propuso componer una obra para pequeña formación de nueve músicos. El proyecto fue cambiando y creciendo hasta que llegó a la Simfònica, después de haber pasado por el Teatre Principal de Palma. Así que fue la Orquestra quien al final asumió el encargo.

¿Qué recorrido le espera, después del estreno?

Me gustaría que se siguiera tocando. Con la versión orquestal pero también con otras versiones en las que estoy trabajando, la del formato de cámara y la de banda, que me ha encargado la Federación de Bandas. En términos generales no es una obra difícil para los músicos, pues está pensada para que funcione también con músicos no profesionales, como los de banda y mi deseo es que la puedan tocar en muchas ciudades y pueblos.

Usted ha vivido en Hollywood, estudiando y trabajando el mundo de las bandas sonoras. ¿Qué hay de todo ello en esa obra?

Sobre todo una manera de trabajar en la que se da mucha importancia al músico más que a la formación musical y a ser más cuadriculado, más detallista en cuanto a las indicaciones que aparecen en las partituras. Cuando compongo pienso en la persona que tocará tal instrumento más que en el conjunto. Eso lo aprendí de Conrad Pope, uno de los grandes, orquestador de John Williams, por ejemplo. Eso es mucho más profundo de lo que parece, pues te obliga a tratar al músico como persona y a imaginarte cómo tocará tal o cual pasaje. Hollywood me enseñó a humanizar la música, cosa que se nota mucho a la hora de crear.

Y después de acabar Germania 500 ¿en qué está trabajando?

Ahora tengo entre manos la banda sonora del nuevo Tadeo Jones 3, en la que trabajo en la orquestación de algunos momentos que ha creado Zacarías Martínez de la Riva así como en otros de cosecha propia.

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