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Diario de Mallorca

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Xavier Moret

«La ficción es como un refugio donde mandas tú, en la no ficción manda la realidad»

El periodista y escritor Xavier Moret mezcla en 'Misteri a Deià' novela negra con un libro de viajes y avanza que prepara otro sobre la Mallorca menos turística

Desde hace décadas, Xavier Moret visita a menudo Mallorca y la considera un paraíso.

El periodista y escritor Xavier Moret (Barcelona, 1952) ha enviado a su detective Max Riera a resolver un Misteri a Deià (Empúries narrativa). En la novela, la sexta de esta saga policíaca, el autor demuestra lo mucho que conoce la isla, a la que viene muy a menudo desde hace décadas y que centrará su próximo libro de viajes.

¿Por qué ha elegido Deià para esta novela?

Durante unos cuantos veranos, en los 80 y 90, iba allí, a casa de unos amigos, y me gustaba mucho aquel pueblo. Últimamente no he ido tanto, pero lo encontraba atractivo porque necesitaba un pueblo con un ambiente cultural y Deià lo tiene, marcado sobre todo por Robert Graves.

¿Cómo llega Max Riera a Deià?

Casualmente, la última novela había pasado en Formentera, buscando su pasado hippy, Max Riera es un detective alternativo. En Deià está de vacaciones, para desconectar, y le encargan un caso, una señora muy rica que vive en una mansión... A partir de aquí, él comienza a escarbar, a buscar pistas que le llevan a diferentes lugares de la isla.

"Me gusta poner cosas de la cotidianidad isleña y no solo discursos de Graves y compañía

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¿Ha tenido que documentarse o su conocimiento de la isla y las costumbres mallorquinas ha sido suficiente?

Vengo mucho a Mallorca, tengo amigos en Alcúdia, Selva, Santanyí, Sineu... Y me parece que conozco lo del día a día, porque siempre seré un foraster... Pero aun así, me gusta poner cosas de la cotidianidad isleña y no solo discursos de Graves y compañía. En cierta manera lo que quería hacer era mezclar, como ya hice con el libro de Formentera [Formentera blues], libros de viajes con novela negra. Al mismo tiempo que explicas una intriga, vas exponiendo cosas de los sitios donde viven los protagonistas; por eso explico cosas de Deià, de Ramon Llull, de Graves, de Alcúdia y otros pueblos de la isla.

Como periodista ya escribió sobre Graves.

Estuve quince años en El País haciendo temas culturales y me tocó escribir sobre Graves diversas veces. Y cuando iba a Deià lo veía de lejos, pero él ya tenía demencia senil y no hablé nunca con él. Con su hija Lucía, sí, y con Juan y Tomàs, de Pa amb Oli Band, a los que había visto actuar. Tomàs Graves tenía un libro que está muy bien, Volem pa amb oli, en el que explica la gran importancia del pa amb oli en la vida cotidiana en Mallorca. Y había leído la biografía de William, el hijo mayor, sobre Graves y por tanto lo viví de cerca y lo conocía. Era un ambiente que me apetecía mucho para situar una novela.

¿Cree que Deià conserva ese componente cultural que mencionaba antes?

Leía el otro día que el Ayuntamiento subvencionará alquileres porque los jóvenes no pueden permitirse vivir en Deià. Esto ya te da una idea de que, por desgracia, con los años, Deià ha subido de precio y se ha convertido en un lugar muy selecto, de lujo. Sigue habiendo un núcleo de la población que se preocupa de las cosas locales y que intenta reivindicar la cultura. Pero la desaparición de Graves ha hecho que de gente de la cultura como había antes, y que se notaba mucho, ahora mande más el mundo del dinero. Pero Deià sigue siendo un pueblo que está muy bien, en las fotos queda muy bien y no se aprecia el cambio de habitantes [ironiza].

¿Mallorca aún tiene encanto?

Mallorca tiene encanto, eso seguro, tiene lugares maravillosos y tiene lugares estropeados, donde han construido demasiado y se ha perdido identidad, pero aun así, continúa teniendo sitios maravillosos. Si hay algo que me gusta de Mallorca respecto a las otras islas es que tiene montaña, tiene el Pla y tiene costa, tiene escenarios muy diferentes. Si vas a Magaluf solo verás cosas malas, pero si vas a otras calas más tranquilas, te encontrarás la Mallorca de antes, y también muchos extranjeros, pero la identidad se mantiene, cosa de la que me alegro. La fiesta de Sant Antoni demuestra que hay una sociedad viva que mantiene estas tradiciones, tanto en sa Pobla, como en Artà o Pollença. Mallorca continúa teniendo una identidad cultural muy fuerte.

A usted le inquieta que se fomente la cultura y la lengua catalana.

Sí, hablaba hace poco con gente de Santanyí y me decían que el turismo ha hecho que el catalán haya ido retrocediendo y es una pena... Hay un momento en que no sabes si los forasters son ellos o los de aquí, porque son un porcentaje muy elevado de la sociedad, han comprado casas... No sé dar un diagnóstico, pero sí que veo que ha habido un retroceso del catalán.

"Pese a todo, Mallorca puede ser un paraíso y tiene rincones maravillosos

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Ha viajado mucho y escrito sobre esos lugares ¿Cuál es su destino favorito?

Un destino favorito podría ser Mallorca en enero o febrero, me gusta mucho venir en esta época, cuando no está demasiado llena y florecen los almendros, y cuando es más fácil circular. Vas descubriendo cosas de pueblos pequeños que no conocías. Si voy más lejos, en Europa, diría que Grecia, adonde voy cada año porque me gustan mucho las islas griegas, o Islandia, donde tengo muchos amigos.

Mallorca también puede ser un paraíso, dice en la dedicatoria del libro.

Sí, pese a todo, puede ser un paraíso y tiene rincones maravillosos. Ahora trabajo en un libro de viajes sobre Mallorca, en vez de irme lejos he preferido centrarme aquí y saldrá en verano. La idea es explicar Mallorca, pero huyendo de los lugares más turísticos, que muchas veces falsean la realidad. Ayer estaba por la Colònia de Sant Pere y me encantó, subir a pie a la ermita de Betlem es una maravilla, aquellas montañas son mágicas. Y la bahía de Alcúdia, con esa luz, y el pueblo de Artà... Pero claro, le han colgado durante tanto tiempo la etiqueta de turismo masivo, y es verdad que lo ha tenido y que ha cambiado algunas zonas, pero afortunadamente continúa teniendo zonas que son paradisíacas.

"El periodismo es una profesión preciosa, aunque últimamente la tengan demasiado desterrada"

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Es autor de novelas, libros de viajes, otros más periodísticos...

Creo que todo viene del periodismo, durante años fui periodista, solo eso. Escribía del mundo cultural y hubo un momento en que noté que se perdía consistencia en los diarios y que tenía ganas de hacer otras cosas. Y comencé con el periodismo de viajes. Después, la ficción es como un refugio donde mandas tú, en la no ficción manda la realidad, estás a remolque de un país o de lo que quieres explicar. En cambio, en la ficción puedes crear un personaje de cero, una estructura, una evolución, un final y tú eres dios, lo dominas todo. Y apetece mucho para dejarse ir hacer ficción, que inevitablemente acaba bebiendo del mundo del periodismo. El periodismo es una profesión preciosa, aunque últimamente la tengan demasiado desterrada, pero te permite explicar muchas cosas diferentes.

¿Echa de menos una redacción?

No, nada, esa era la parte que no me gustaba del periodismo. Para mí, el periodismo es salir a la calle y buscar historias. Por eso, en el año 2000 decidí salir del mundo del periodismo de diario y buscarme la vida. Ahora me iría fatal, porque las alternativas son muy malas.

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