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Diario de Mallorca

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Madrileña universal

¿Por qué las derechas madrileñas desprecian a Almudena Grandes?

Las palabras del alcalde de Madrid descalificando a una autora que ante todo puso el foco en los perdedores de la Guerra Civil levantan polvareda

La escritora Almudena Grandes.

Es difícil encontrar una escritora más querida que la desaparecida Almudena Grandes. Su presencia convocaba multitudes lectoras, ansiosas por conectar con su naturalidad de mujer de barrio, con su casticismo directo y sin dobleces que evocaba ese Madrid resistente y rebelde -el del ‘No pasarán’ de la Guerra Civil- que ella llevó con mimo a sus novelas. Para Almudena -no hay nombre propio más madrileño- los baños de cariño lector fueron moneda corriente a lo largo de su vida, por eso han herido particularmente las palabras del alcalde de Madrid, José Luis Rodríguez Almeida, rechazando su valía como hija predilecta de la ciudad, tras haber accedido a un pacto con tres antiguos miembros de Más Madrid a fin de aprobar los presupuestos con la condición de distinguir a la autora de ‘El corazón helado’. 'Quid pro quo', nada nuevo en un trapicheo político que normalmente no ofrece comentarios a posteriori por parte de los interesados.

Almeida no tiene pinta de haber leído a Almudena ni a casi nadie en su vida

Benjamín Prado

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Haber sido traducida a más de 60 idiomas, arrastrar lectores y lectoras de cualquier generación y haber ejercido como embajadora cultural de la ciudad más allá de sus fronteras son escasos méritos para el alcalde, que no se ha retractado 'de facto' de sus palabras y ha vuelto a ratificar este martes su convencimiento de los pocos merecimientos de Grandes. Aunque, político, asegura no haberla descalificado y ha pedido disculpas a su viudo, el poeta y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero.

No a Miguel Hernández, sí a Millán Astray

Las reacciones a estas palabras han sido explosivas y no exentas de análisis. El escritor y buen amigo de la autora, Benjamín Prado, encuentra explicación, asegura, en la escasa capacitación lectora del alcalde: “Almeida no tiene pinta de haber leído a Almudena ni a casi nadie en su vida, así que aquí no está hablando de razones literarias porque de eso no sabe y tampoco conoce las reglas básicas de la buena educación y el respeto debido a los muertos. Así que la juzga sencillamente por ser de izquierdas y no de ultraderecha como es él”. Significativo es para el novelista y poeta el desprecio que desprendían las palabras de Almeida, que en ‘Ok Diario’ se refirió a ella como “esa persona”, sin nombrarla. “Para Almeida si eres Miguel Hernández borras los versos del memorial y si eres Almudena Grandes bailas sobre su tumba y además le devuelves la calle a Millán Astray”.

La inquina de las derechas madrileñas hacia Almudena Grandes se manifestó de hecho el mismo día de su muerte: ni mu dijeron al respecto Ayuntamiento y Comunidad de Madrid.

Es como cuando retiraron la placa de Largo Caballero, que no podía ser más madrileño. Eso es reescribir la historia a patadas

Ángel Viñas

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Otro fervoroso lector de Grandes es el historiador Ángel Viñas, que agradece a la autora haber mostrado a la perfección el clima que se respiraba en Madrid durante la Guerra Civil a finales del 1938 y principios de 1939 en ‘El corazón helado’, su novela favorita: “Ella logró insuflar vida a unos documentos y despachos fríos que tan bien conozco y de los que tantas veces he escrito”. Las palabras de Almeida en su opinión no hacen más que abundar en la “actitud miserable” que el PP, lo que queda de Ciudadanos y Vox han tenido con la memoria histórica o democrática en el Ayuntamiento de Madrid. “Como cuando retiraron la placa de Largo Caballero, que había nacido en Chamberí y no podía ser más madrileño. Eso es reescribir la historia a patadas”. Para el historiador, Almeida es un “filofranquista”, algo que desde luego no casa con la literatura de la autora, “que era todo lo contrario”. Y es que la literatura de la escritora, ante todo, dio voz a los perdedores.

Centenares de personas homenajean a la escritora Almudena Grandes en su entierro

Embajadora de Madrid

Una de las interpretaciones que más polvareda han levantado en las redes sociales es la negación de la vocación madrileña de la autora, implícita en las palabras del alcalde. Juan Cerezo, su editor en Tusquets, asegura que se enamoró de Madrid leyendo a Grandes y paseando con ella por los barrios o tomándose un vermut en los locales que aparecen en sus libros. No es el único. Sus editores sueco, francés e italiano quisieron conocerla 'in situ', en su ciudad, emocionados tras las lecturas, porque no había mejor forma que hacerlo que paseándose por Chamberí, su barrio. Cerezo no tiene la menor duda de que si para entender el Madrid del siglo XIX hay que leer a Galdós, para profundizar en el del siglo XX no se puede obviar a Almudena Grandes.

Para tomarle la temperatura al grado de 'madrileñismo' de la escritora no hay más que recordar el pregón que en 2018 leyó en el Ayuntamiento de Madrid, invitada por Manuela Carmena, por la fiestas de San Isidro. Allí recordaba cómo en 1932 su tía abuela fue elegida Miss Chamberí, un barrio en el que trascurrió toda su vida, del que no se movió y en el que conocía y era conocida por los tenderos de toda la vida. Suele decirse que, en realidad, no hay nadie que sea genuinamente de Madrid, porque la ciudad es un puerto de llegada de otras geografías, pero Almudena Grandes era uno de esos raros madrileños -así lo contó en el pregón-, esos madrileños pata negra, al parecer inexistentes, que no tenía un pueblo a donde ir para pasar las Navidades. Ella conocía bien “el caos misteriosamente ordenado” de la ciudad, esquiva y arisca para muchos pero que sus novelas enseñaban a querer.

Escaparate lleno de libros de Almudena Grandes en la librería Gaztambide de Madrid. / DAVID CASTRO

Premio Almudena Grandes

Quizá para apreciar ese amor mutuo entre la novelista y su lugar en el mundo no haya nada mejor que darse una vuelta por las librerías madrileñas que han echado el resto en su demostración de cariño por la autora colocando fotografías y libros en sus escaparates, logrando que sea una de las más vendidas tras su muerte. “Ella era una presencia fija en las librerías, en la Feria de Madrid, alguien que nos hacía vender mucho gracias a buenos libros, lo que no siempre va unido -dice Pablo Bonet, secretario del Gremio de Librerías de Madrid-. Sus libros se han agotado y repuesto rápidamente en las librerías y el único márketing desarrollado para ello ha sido el amor de los lectores”. La iniciativa del gremio es añadir en este nuevo año un séptimo premio a los que anualmente ofrecen los libreros madrileños con el nombre de la autora, destinado a la novela de un autor novel.

Ella era una presencia fija en las librerías, alguien que nos hacía vender mucho gracias a buenos libros

Pablo Bonet

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A lo que sí habrá que esperar es a la aparición de la nueva novela que Almudena Grandes dejó prácticamente terminada y que no corresponde al ciclo histórico en el que estaba embarcada, los 'Episodios de una guerra interminable' -un guiño a su querido Galdós-. “Es una novela distópica en un futuro cercano, pronto iniciaremos conversaciones con Luis García Montero para decidir su fecha de publicación, que muy probablemente será este año”, explica su editor. Lamentablemente, la sexta entrega de su serie histórica, que debía llamarse 'Mariano en el Bidasoa', con la que la escritora quería cerrar todos los hilos de anteriores novelas y darle el toque final a su obra, quedará ya para siempre sin escribir.

Más leña para el homenaje y la reivindicación. Desde su domicilio en Bruselas, Ángel Viñas, a quien el dolor por la muerte de la amiga ha impedido escribir cualquier obituario, sentencia: “Cuando al señor Almeida ya no lo recuerden ni sus tataranietos, Almudena Grandes seguirá siendo una figura importante de la literatura española, porque supo articular su vocación madrileña con una forma honrada de contemplar la historia”.  

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