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Diario de Mallorca

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El gallinero | Woolf en los bares

Sumar 19 ediciones para cualquier evento cultural se puede considerar casi un milagro. Òrbita editorial lo ha conseguido con el Teatro de Barra —una suerte de spin-off del Microteatre que El Somni importó y elevó—.

Pequeño formato, buenas historias condensadas y profesionales de nivel con copas al fondo y el sonido de las neveras como banda sonora incidental. Cultura de batalla, en el barrio y para el barrio y a veces en unas condiciones, complicadas, que subliman el trabajo de los intérpretes y el empeño de los organizadores en sacar brillo a cada una de las convocatorias.

Esta última ha dedicado las propuestas a Virginia Woolf y su alegato Una habitación propia en dos tandas: una en octubre y otra que acabó el pasado sábado en la tradicional gala final del Mar i Terra. Cinco piezas, todas interesantes, que reivindican, cada una a su manera, la igualdad entre géneros. Capitol 1, cómica y efectista, fue la más valorada del público que desafió a la lluvia jueves tras jueves. Metaliteratura y metateatro acuñado por Toni Serra —que empieza a ser un habitual del concurso— bien dirigida por Alicia Garau e interpretada por Aina Jagla (también premiada por dar vida humana a un personaje de ficción en rebeldía) y Héctor Seoane. L’espera —que le valió a Rodo Gener el premio-taburete al mejor actor— era la que más se ajustaba al lema y la que más teatro contenía. La había escrito Aina de Cos, que también la interpretaba y dirigía, y reproducía a la perfección esquemas machistas que demasiadas veces pasan desapercibidos entre la maleza de las parejas aparentemente felices. En mi opinión, la mejor pieza junto a Wolf un the bar, una apuesta canónica de Eva Moreno sobre el acoso y el abuso de poder dirigida por Albert Mèlich y con Lluqui Herrero (qué lujo verla, siempre, haga lo que haga) y una Aina Genovés a la que hay que seguir la pista porque es muy buena.

El càrrec, que resultó ser la más dura, entraba sin disimulo en la violencia más brutal. Un drama que por momentos resultaba casi incómodo curiosamente puesto en pie por cuatro habituales de la comedia: Marga Arrom (autora), Álex Tejedor (director) y Cata Rosell y Pedro Orell en escena. Y para acabar, Willkommen in meinem nest, la bendita locura de Bernat Molina (mejor dirección, según el jurado). Un cabaret vertiginoso y delirante, tributo a las escritoras que a lo largo de la historia han tenido que esconder o disimular su condición de mujer bajo seudónimos como George Sand o Víctor Català. Joan Vila y José Artero han cantado, bailado y reinado durante seis semanas en un bar de Blanquerna con una pieza que, a poco que las agendas lo permitan, va a tener un largo recorrido por otras geografías.

Cerrada la 19, Òrbita ya anuncia la vigésima, en primavera, quizá en otra zona de Palma. Show must go on.

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