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Diario de Mallorca

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Crítica de cine | Dinamitar con humor los prejuicios

Belén Rueda y José Coronado.

Después de su celebrada ópera prima Carmen y Lola, Arantxa Echevarría se aproxima al modelo de cine industrial dentro del cine español sin perder el foco de sus principales intereses: la crítica social y el papel de la mujer en el mundo en el que vivimos. En ese sentido, el cruce entre la mirada autoral y la vertiente comercial resulta un auténtico hallazgo. Un timing cómico impecable, un reparto coral en estado de gracia capitaneado por Belén Rueda y José Coronado, ambos especialmente inspirados y muy divertidos, y un puñado de temas de fondo que nos llevan desde los prejuicios de clase a la cultura de las apariencias.

La familia perfecta dinamita los conceptos sobre los que se sustenta su título desprendiendo buenas dosis de ironía en torno a la deconstrucción de los modelos tradicionales para componer un iluminador retrato, el de una mujer que despierta y toma las riendas de su vida para reafirmar su identidad. Echevarría ha firmado una película en la que se dan la mano la jarana y la elegancia formal, un producto mainstream competente que, a pesar de los lugares comunes de su trama y de determinados clichés embellecedores, se encuentra dotado de una sensibilidad alejada de los convencionalismos a la hora de acercarse a los personajes, sobre todo a los femeninos.

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