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Diario de Mallorca

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Un ejército de especialistas analizará el excepcional pecio romano de Can Pastilla, con 800 ánforas

Un equipo multidisciplinar internacional con 35 expertos estudiará las vasijas y el barco hallado en 2019 a 50 metros de la costa. El proyecto denominado Arqueomallornauta durará tres años y la inversión inicial asciende a 747.000 euros

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Un ejército de especialistas analizará el excepcional pecio romano de Can Pastilla, con 800 ánforas

Un hallazgo único en el mundo, el pecio romano de Can Pastilla con casi 800 ánforas, merece una investigación excepcional y por eso un gran equipo internacional «formado por 35 especialistas del más alto nivel» participará en el análisis de las piezas. El proyecto llamado Arqueomallornauta se inicia ahora con «expertos de una quincena de instituciones que han sido reclutados debido a su altísima especialización». Entre ellos no solo hay arqueólogos, sino también dibujantes, restauradores, químicos y expertos en madera, metales, polen e incluso carpología (estudio de los frutos) y entomología (de los insectos), tal como detalló el catedrático de Historia y Arqueología Marítima de la Universidad de Cádiz, Darío Bernal. «Se trata de una aventura científica apasionante que estará al máximo nivel de investigación arqueológica en Europa», afirmó este viernes durante la presentación en el Club Marítimo Sant Antoni de la Platja, en Can Pastilla.

El arduo trabajo, que durará al menos tres años, versará sobre el comercio y el tráfico marítimo mallorquín en la denominada Antigüedad Tardía. «Es relevante por la falta de información de esa época y porque lo descubierto por casualidad en verano de 2019, a dos metros de profundidad y 50 de la línea de costa, se encuentra en un estado de conservación de carácter excepcional, por lo que la isla se convertirá en un punto de referencia internacional», según destacó Bernal ante la presidenta del Consell de Mallorca, Catalina Cladera, el máximo responsable de Ports de Balears, Josep Marí, y la consellera insular de Cultura y Patrimonio, Bel Busquets.

El Govern y el Consell aportan 747.000 euros al proyecto y en él participan la Universitat de les Illes Balears a través del grupo de investigación Civitas, de Historia Antigua y Arqueología; la Universitat de Barcelona, con sus especialistas en cerámica romana; y la de Cádiz, que es un referente en anforología hispanorromana y arqueología alimentaria. Sobre este aspecto, Bernal destacó que lo hallado por un particular que nadaba en la playa, Félix Alarcón, «es algo único, como encontrar 800 latas de conservas cerradas, que es lo que son las ánforas, con el contenido y un rótulo pintado que indica qué había dentro». Y bromeó con que «ahora que está tan de moda la gastronomía con MasterChef, esta es una ocasión maravillosa para profundizar en arqueología de la alimentación». Por el momento, han vaciado y analizado científicamente cuatro ánforas y han encontrado salsas de pescado, arrope y aceite, cada una en vasijas con una tipología diferente. De hecho, un ánfora inédita presentada en abril fue bautizada como Ses Fontanelles I por ser única en el mundo.

Un buzo del Institut Balear d’Estudis en Arqueologia Marítima durante la extracción. | IBEAM

La hoja de ruta para recuperar el derelicto de la época romana tardía (entre los siglos III y IV d.C.) está marcada con un protocolo, plazos de cada fase y objetivos, que se resumen en «excavación, análisis del material y divulgación ciudadana», afirmó la presidenta del Consell, para quien «sería ideal, la bomba, extraer también el barco [...]. A medida que vayan trabajando en ello, el tesoro será todavía mayor», remarcó. En una primera intervención de urgencia en 2019, el Ibeam (Institut Balear d’Estudis en Arqueologia Marítima) y el equipo de buzos de la Guardia Civil rescataron hasta cien ánforas, que «han servido para realizar un primer estudio y concluir entre otras cosas que el cargamento venía de Cartagena», avanzó Bernal. El resto, situadas en la popa, el centro y en un piso inferior del barco, comenzaron a extraerse en noviembre.

El catedrático de la Universitat de Barcelona Miquel Àngel Cau detalló que «la desalación de las ánforas se realiza en Mallorca y el tratamiento específico que en el futuro requerirán las maderas del pecio tendrá que hacerse fuera de la isla para garantizar su conservación y que acabe expuesto». Por su parte, Enrique García de Riaza, de la UIB, puso de relieve que fue «uno de los últimos testimonios del tráfico marítimo tranquilo en el Mediterráneo, debido a que dos o tres décadas después empezaron los problemas y la navegación se volvió insegura». Por todos los motivos citados, Darío Bernal se congratuló de formar parte del proyecto Arqueomallornauta, ya que «ocasiones como esta solo se producen una vez en la vida».

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