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Musicales

De Mallorca a Broadway, o casi

Ricky Merino alterna el protagonismo de ‘Ghost’ con David Bustamante, Nando González actúa en ‘Company’ y Angy Fernández triunfa en ‘Kinky Boots’

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De Mallorca a Broadway, o casi

Ciertamente hay un auge de los musicales. Sin duda, el género que desde sus inicios triunfó en Broadway y en el West End de Londres vive un renacimiento con nuevas versiones de títulos emblemáticos y producciones de obras nuevas. Tanto compositores como directores de escena, como también muchos músicos, han encontrado un camino a seguir que los ha llevado, en la mayoría de los casos, a ofrecer productos de calidad que interesan al gran público. Y no solamente a un público especializado, también a otras personas que no se acercarían al mundo del teatro ni al de la ópera, por citar a dos géneros entre los cuales podemos situar al musical.

Para el musicólogo Antoni Pizà, «la difusión de los musicales es muy importante, ya que indica que hoy, afortunadamente, hemos perdido los prejuicios en contra de la ligereza del género y en consecuencia es considerado al mismo nivel que otros estilos musicales».

Por su parte, el profesor, músico y divulgador Jordi Vidal piensa que «el lenguaje del musical es muy diferente al de la ópera, requiere unas voces con una técnica seguramente no tan exigente, aparte de que tiene una ventaja idiomática clara, el cantar en inglés, si bien ahora ya son traducidos a otros idiomas locales donde se representan. Ahora bien, en cuanto a los argumentos, no creo haya tanta diferencia entre un género y otro, pues la literatura suele ser la fuente principal de los libretos y además nunca falta una apertura, un dúo de amor, el número del malo (con voz de bajo) y el punto culminante que todo el mundo espera en la butaca». De todas maneras, Vidal puntualiza que, «situadas entre la ópera y el musical, encontramos obras como La ópera de tres peniques, West Side story y Porgy and Bess». 

Y es cierto que no son lo mismo. El musical y la ópera utilizan recursos vocales diferentes. Según la musicógrafa Aránzazu Miró, «decimos musical y pensamos en la versión estadounidense de Broadway y debo reconocer que eso es una aproximación, una conjunción entre música y teatro que se resiste a morir. Y es que cualquier día se producirá una interconexión entre lo que ahora conocemos como musical de Broadway y la ópera, el gran espectáculo, que no quiere desaparecer, pero que sí debe reconvertirse. La Fura dels Baus o Dagoll Dagom son la muestra de lo nuevo que se puede hacer: buena música y mejor teatro o, dicho de otra manera, buen teatro con buena música».

Aquí en la isla, Álex Tejedor ha aportado, y mucho, al género, tanto en su vertiente teatral como también cinematográfica. Pensemos que su película musical Sergi & Irina ha cosechado premios en certámenes internacionales de mucho prestigio. Tejedor cree «que hay una cierta tendencia en este país a pensar que el teatro o el cine musical no son formas de expresión artística bastante serias y, por tanto, se consideran superficiales o frívolas, como de segunda clase, pero nada más alejado de la realidad, ya que cualquier género artístico puede tener tanta profundidad como el que más, todo depende de la excelencia de su propuesta».

Producir un musical es costoso y difícil. Marc Ferragut, del Auditòrium de Palma, considera que «el público, cada vez más, es consciente del esfuerzo económico, artístico y logístico que representa montar un musical y que rivaliza con cualquier producción de ópera; por tanto, arriesgar con títulos nuevos es complicado, el público responde mejor si el título es uno de los clásicos y conocidos». 

Un actor y cantante mallorquín como David Ordinas triunfó en Madrid protagonizando musicales. Así se expresa el ahora presentador de televisión: «Ya en la isla participé en Los Fantastics cuando mi carrera estaba pensada para dedicarme a la ópera. Y a partir de esta y otras iniciativas, algunas junto a Álex Tejedor, fue cuando pensé en presentarme a audiciones y llegué a Barcelona, donde Luis Ramírez me ofreció participar en Hermanos de sangre. Después pasé a la productora Stage con la que trabajé en Cats, Cabaret, Los Miserables y La Bella y la Bestia», títulos con los que se hizo un nombre en ese campo del teatro musical. 

Ordinas, de momento, tiene aparcada la participación en musicales. «Cada año rechazo dos o tres propuestas, ya que ahora estoy con otros proyectos. De todas maneras, siempre digo que estoy muy agradecido a personajes como La Bestia y que no hay edad para el musical, puede que se escriban buenos papeles pensados para actores no tan jóvenes, quién sabe».

Casi podemos decir que fue Ordinas quien abrió la puerta a otros mallorquines que ahora triunfan en ese género, en Madrid y en otros teatros. Ricky Merino, que participó en Operación Triunfo, también había cantado en musicales en Mallorca, pero fue con OT cuando se le abrieron las puertas. «En la isla había participado en cosas modestas, pero muy bien hechas, como Grease, pero el problema para hacer producciones grandes es el poco recorrido que tienen. Pensemos que en Mallorca puedes hacer tres, cuatro o pocas más funciones, con lo que recuperar la inversión es muy difícil. En cambio, en Madrid y Barcelona la cosa es diferente pues puedes tener meses e incluso años el mismo título en cartel», afirma Merino, quien está protagonizando el musical Ghost, alternando el papel principal con David Bustamante. Ghost es una producción muy grande y va por su segunda temporada. «Tiene una banda en directo y eso le da un valor añadido, de hecho, no me gustan los musicales con la parte instrumental grabada», comenta Merino. El hecho de alternar con una figura tan mediática como Bustamante le ha beneficiado ya que, según afirma: «me obliga a estar siempre a un gran nivel, a aprender cada día». 

Otro mallorquín involucrado en un gran proyecto es Nando González. Él está en la producción que Antonio Banderas dirige para el Teatro Soho de Málaga de Company, un clásico de la comedia musical, con música de Stephen Sondheim y que se estrenará el próximo día 17. González actuará y cantará junto a figuras del pop español como María Adamuz o Roger Berruezo, entre muchas otras. González, que entró en el proyecto por la vía del casting, afirma que «el hecho de que Banderas se involucre en ese campo sin duda beneficia a los musicales, a todo el sector, pues hará que el público se interese todavía más por él. Y es que, aparte de los meses de pandemia, el género se está consolidando. Un género que es uno de mis favoritos como profesional pero también como espectador, pues reúne unas condiciones que otros géneros no tienen».

A González y a Merino debemos sumar la voz de Angy Fernández, ya que la mallorquina está entre los cantantes que protagonizan, en Madrid, el musical con banda sonora de Cyndi Lauper Kinky boots, junto a Daniel Diges y Tiago Barbosa. Angy dice que el musical es el género que más le gusta y siente que ha tenido la suerte de poder seguir haciéndolo después «de este año tan extraño». Y añade: «He vuelto a subirme al escenario haciendo un musical que viene de ganar muchos premios en Broadway. Disfruto muchísimo haciendo mi personaje, aunque en algunos momentos me siento agotada, pero contenta y mentalmente feliz», explica. 

Con todo esto, no podemos más que suscribir las palabras del musicólogo Pizà cuando afirma que «el éxito de mallorquines en este género es una muy buena noticia. Hace veinte o treinta años hubiera sido impensable que un cantante pudiera elegir entre dedicarse al musical, a la ópera o al lieder».

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