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Sergi Suau, de la English National Ballet School: «Cuando bailo despliego mis alas»

El bailarín palmesano, de 16 años, ha sido aceptado en una de las escuelas de danza más prestigiosas del mundo, pero ha tenido que poner en marcha una campaña de crowdfunding para poder financiar sus estudios y cumplir su «sueño»

Sergi Suau: "Necesito fondos para financiar mis estudios en Londres" G. Bosch

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Sergi Suau: "Necesito fondos para financiar mis estudios en Londres" Gabi Rodas

«Cuando bailo, todo lo que me rodea, el mundo físico, desaparece, y solo estoy yo, con mi mente y mi corazón. Cada movimiento, cada paso, cada posición, tiene un significado para mí. Con la danza soy capaz de expresar lo que no puedo expresar con las palabras, cualquier emoción o sentimiento. Simplemente vuelo», confiesa Sergi Suau (Palma, 2005). El bailarín, de 16 años, ha sido aceptado en una de las escuelas más prestigiosas de danza del mundo, la English National Ballet School, en Londres, pero al ser una academia de tanto renombre, tiene un costo de matrícula muy elevado, a lo que se añade un coste adicional, el de la residencia de estudiantes en la que se ha alojado. De ahí que haya puesto en marcha una campaña de crowdfunding (se puede consultar en Gofundme), con la que espera financiar sus estudios y así lograr su sueño.

Entrar en la English National Ballet School, centro ubicado en el barrio de Chelsea (sus nuevas instalaciones fueron inauguradas en 1995 por Diana de Gales), no ha sido fácil. A las pruebas de acceso se presentaron más de 4.000 jóvenes de todo el mundo, una cifra algo menor, a causa de la pandemia, que en años anteriores, cuando la media ronda los 10.000. Solo lograron superarlas 14 aspirantes. «El momento en que fui aceptado en Londres no supe cómo reaccionar. Simplemente no me lo esperaba, no me lo podía creer... Se me había abierto una puerta que nunca pensé que se fuera a abrir».

En sus inicios, Suau se formó con la gimnasia artística, disciplina que descubrió a los 7 años, hasta que, cuando contaba 11, decidió entregarse a la danza contemporánea. «Busqué una academia y opté por la Escola de dansa Sant Jaume, en Palma. Al mes de estar allí, la profesora de danza clásica, Claudia Rosa Cobos, me vio bailar y me animó a probar. No me pareció mal la idea. Estuve dos años en aquella escuela y aprendí mucho, y además me di cuenta de que lo que me movía por dentro era el baile», recuerda.

Bailando también advirtió que sus males desaparecían, que el ballet era beneficioso para su salud. «A los 7 años empecé a desarrollar una serie de tics nerviosos, a causa de una excesiva actividad mental, pero cuando bailo desaparecen, me siento relajado», afirma.

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Sergi Suau: "Necesito fondos para financiar mis estudios en Londres" Guillem Bosch

La decisión de intentar entrar en la escuela londinense, fundada en 1988 por Peter Schaufuss y dirigida en la actualidad por la italiana Viviana Durante, una de las grandes bailarinas de los últimos tiempos, la tomó este mismo año, tras acabar el cuarto curso de sus estudios en el Conservatori Professional de Música i Dansa de Mallorca y recién ingresado en el Conservatorio de Madrid. «Como quiero dedicarme profesionalmente a la danza, tuve que expandir los contactos y buscar algo fuera de España. En este país no se hace mucho por la danza», lamenta.

«En el Reino Unido, a diferencia de España, hay mucha cultura por la danza. Acceder a esta escuela ha sido una sorpresa, ilusionante. Si uno quiere bailar lo mejor que le puede pasar es entrar en la English National Ballet School», añade.

En cualquier caso, Suau sabe que esa puerta que se le ha abierto es una más en un largo camino que se le presenta, lleno de dificultades, porque la danza es cualquier cosa menos sencilla. «Sé que mi carrera no será fácil pero no me imagino haciendo otra cosa que no sea bailar. Para vivir de la danza se necesita mucho esfuerzo personal, yo no tengo vida ociosa, he renunciado a ella. También hace falta talento y tener algo que te diferencie del resto. Yo diría que mi sello es que nunca me ha dado miedo arriesgar, darlo todo, probarme. Si me caigo, pues me caigo. Ya me levantaré».

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