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El Institut d'Estudis Baleàrics, medio siglo de guía de la cultura balear

La gala de celebración del 50 aniversario combinó poesía, música, danza y teatro

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El Institut d'Estudis Baleàrics, medio siglo de guía de la cultura balear Manu Mielniezuk

La poesía, la música, la danza y el monólogo teatral llenaron ayer el Aljub del Baluard en la gala de celebración del 50 aniversario del Institut d’Estudis Baleàrics (IEB), unas artes que fueron abrazadas desde el escenario por una gran higuera de cerámica, la Figuera des Carritxó de Andreu Maimó, que bien podría simbolizar el arraigo en la cultura balear de esta institución del Govern que hace de guía a los artistas locales y los promociona en el exterior.

La parte creativa del evento se inició con la imponente voz del escritor y poeta Biel Mesquida, que recitó El pi de Formentor, de Miquel Costa i Llobera; para dar paso después a la música clásica con la conocida Meditación de Thais, de Jules Massenet, que fue interpretada por la violinista Lina Tur y el pianista Llorenç Tur. La poesía volvió a inundar el antiguo aljibe que abastecía de agua a la parte baja de Ciutat, aunque en esta ocasión a cargo de Bartomeu Ribes, que leyó L’ànima tremola, de su poemario Impromptus.

Del fondo del escenario llegó la mujer-robot interpretada por la bailarina Catalina Carrasco, que sorprendió al casi centenar de asistentes con un extracto de la representación Ginoide, creada por BAAL Dansa. El espectáculo en el Baluard continuó con otro pequeño recital poético, esta vez de Llucia Pallicer, con seis textos de su obra Cada veta de vida; al que siguió el vídeo-mapping de Dalumen Lab Morfogènesi 180º, originalmente combinado con la higuera de Maimó.

De nuevo poesía, con Maria Teresa Ferrer; la interpretación musical de Marco Mezquida, Antoni Vaquer, Joana Gomila, Laia Vallés y Llorenç Prats; y para finalizar, el monólogo de Rodo Gener con el relato Banderetes de paper, de Toni Gener Ferrero.

La celebración de los 50 años del Institut d’Estudis Baleàrics se inició con un vídeo que resumía la historia del organismo y varios testimonios y con el discurso del conseller de Fondos Europeos, Universitat y Cultura, Miquel Company; y el director gerente del IEB, Mateu Malondra. Para el primero, su creación ha supuesto «un paso importante en la consolidación de la cultura de Balears en el exterior»; una entidad que «ha ido transformándose según las necesidades abriendo nuevos caminos», siempre «guiándose por la intuición, que es la esencia del pensamiento creativo», como destacó Malondra.

Promoción en el extranjero

La cultura viva de las islas, que engloba la música, la literatura, las artes escénicas y visuales y las investigaciones realizadas aquí, no hubiese sido tan conocida en la península y el extranjero si no fuese por el Institut d’Estudis Baleàrics (IEB). Este organismo dependiente del Govern ha sido pionero en promocionar dichas creaciones y ayudar a desarrollar un mercado cultural vivo y con una estructura consolidada. En sus orígenes, el objetivo no era ese, ya que nació en 1971, en las postrimerías del franquismo, cuando la extinta Diputación Provincial creó una entidad para aglutinar los diferentes estudios sobre el archipiélago. Se dividió en Humanidades, Defensa de la Naturaleza, Ciencias e Investigación y Documentación, aunque finalmente se centró en el área de las Humanidades. Además de la promoción del sector cultural, también impulsa el catalán con cursos, traducciones de obras y diversas actividades.

Entre sus logros durante sus 50 años de existencia, destacan la celebración de las Jornades d’Estudis Històrics Locals, que van por su 38 edición; la participación en la Fira del Llibre de Frankfurt de 2017, dedicada a la cultura catalana; la asistencia a las ferias de Tàrrega, ARCO y el Mercat de Música Viva de Vic; y la puesta en marcha de la Fira B! de música y artes escénicas, que se ha convertido en un emblema del Institut d’Estudis Baleàrics.

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