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Sara Mesa: «Estoy en contra de los textos que lo sobreexplican todo y dejan poco margen al trabajo lector»

La escritora madrileña presenta en Palma su última novela, titulada ‘Un amor’

La escritora Sara Mesa, ayer, en el CaixaForum. | MANU MIELNIEZUK

Nacida en Madrid, aunque sevillana de adopción pues se trasladó a la capital andaluza de muy joven, Sara Mesa ha suscitado la atención de crítica y público ya desde sus inicios como escritora, pues con el poemario Este jilguero agenda ganó en el año 2007 el Premio Nacional de Poesía de la Fundación Miguel Hernández.

Preguntada sobre por qué escribe, contesta: «Porque me gusta. Porque no sé estar sin escribir. Porque es un modo de ganarse la vida maravilloso». ¿Y para quién escribe?, «pues para nadie en concreto. En parte para mí misma y, supongo, para una nebulosa de lectores anónimos».

En sus libros, tanto poemarios, como de narrativa como también de ensayo, podemos encontrar algunos temas recurrentes, que son los que a ella le interesan. Esos temas son el poder, la obediencia y la autoridad. Y añade: «También las relaciones entre la comunidad y el individuo, el amor y la libertad». Para ella no hay que buscar un solo sentido a la literatura. «Para mí es un cauce de expresión insustituible por ningún otro», subraya.

En su obra más reciente, titulada Un amor, así con el artículo indeterminado, pretende subrayar «una posibilidad de amar entre otras muchas posibles, incontables, y pararnos a pensar al respecto».

¿Qué tiene de autobiográfica esa historia? De forma contundente contesta que «nada, si por autobiográfico estamos hablando de los hechos narrados y todo, si hablamos de la mirada, del lugar desde donde se cuenta».

En Un amor la protagonista deja la ciudad no para busca refugio en la naturaleza, sino simplemente porque es un sitio barato y necesita cambiar de aires. «Nada que ver», matiza, «sobre la España vaciada, mi libro no tiene ninguna relación con este debate».

Nat, la protagonista, huye y busca, ya que para la escritora esos dos verbos están relacionados en este caso concreto. Además, comenta que «es importante que la protagonista sea una mujer, pues ser mujer no es un hecho secundario».

La soledad de Nat puede parecer, a priori metafórica, aunque no lo es en absoluto, «nunca escribo desde el punto de vista metafórico. Aspiro a que mis historias se valgan por sí mismas, sin señalar a generalidades», apostilla.

Hay algo de violencia en ese texto, no física pero sí subliminal. A Mesa le gusta decir que se trata de «violencia directa, pues, aunque no sea física, es violencia. Quizá lo que es subliminal es su sentido, el mensaje que lleva implícito. De rechazo absoluto».

"Aspiro a que mis historias se valgan por sí mismas, sin señalar a generalidades"

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En sus obras utiliza recursos narrativos que implican al lector a ser deductivo, aunque no está en contra de otras maneras de implicar al lector, pero matiza que «sí estoy en contra de los textos que lo sobre explican todo y dejan poco margen al trabajo lector».

¿Debe, el escritor, estar comprometido con su tiempo? «Si es buen escritor o escritora, estará comprometido con su tiempo lo quiera o no, lo busque o no y además para ser buena escritora se debe ser gran lectora, es el paso número uno, el más importante».

La actualidad, así, la inmediata, la que enciende debates en las redes, no le interesa como tema para hacer literatura, ahora bien «me interesa la perspectiva contemporánea, no necesariamente la de la actualidad», matiza.

Piensa que la pandemia puede dar para una novela, aunque, afirma, «no la escribiré yo, pues si bien viví el confinamiento con bastante calma, escribiendo y leyendo mucho, la vida se compone de muchas facetas; en mi caso, me han afectado otras mucho más, pero ahora no vienen a cuento».

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