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Los jóvenes mallorquines, sobre el bono cultural: «Hay que aprovechar la oportunidad»

Los mallorquines de 17 años encuestados por este diario creen que el cheque es una «gran noticia», pero piden que se limite bien para que no se gaste en «salir de fiesta» - Lo destinarán a libros, cine, conciertos o museos de fuera de la isla, y reclaman que se incluyan las plataformas

Los jóvenes, sobre el bono cultural: «Hay que aprovechar la oportunidad»

La noticia cultural de esta semana llegó el miércoles. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció en su comparencencia en la Cumbre Unión Europea-Balcanes Occidentales que el Ejecutivo incluirá en los Presupuestos del próximo año un bono cultural de 400 euros para los jóvenes que cumplan 18 años en 2022.

Este pasado mayo, en Francia se ofreció el Pass Culture, un cheque por valor de 300 euros destinado a todos los residentes franceses de 18 años para gastos exclusivos en cultura. El resultado: la gran mayoría de los 640.000 usuarios optó por gastar su cheque en tiendas de cómics o en plataformas de vídeo o música pop. El manga, anime y el K-Pop acapararon las primeras posiciones de las compras. En Mallorca (en Baleares cerca de 12.000 jóvenes podrán beneficiarse de la medida), de momento reina la incertidumbre entre los jóvenes, pero algunos esbozan algunas claves a la hora de abordar este tema.

Marta Garí, estudiante de segundo de bachillerato, cumplirá 18 el próximo año. Por tanto, accederá al bono. Explica que su deseo es poder gastarlo en libros, «principalmente los que necesite para la universidad». La idea del cheque cultural le parece «sorprendente», pero cree que deberían replantearla: «Quizás es demasiado dinero. Deberían dar menos y destinar más a otros temas». A pesar de esto, defiende la necesidad de apostar por los jóvenes para permitirles el acceso a la cultura.

Cristian Dimitrov también podrá beneficiarse del bono. En su caso, no sabe aún en qué gastaría el dinero, pero casi seguro que será en libros: «Me parece que la idea está muy bien y estoy contento porque me toca, pero espero que los jóvenes sepamos aprovechar esta oportunidad para invertir en nosotros». Afirma que aún lo ve un tanto lejano pese a que la noticia sea reciente, y espera que las posibilidades sean amplias: «Me ayudaría mucho si pudiera destinarlo a los estudios o algo relacionado».

Una de las constantes entre los entrevistados es la duda acerca de las limitaciones que va a tener este bono cultural y si tendrá cierta flexibilidad o será rígido. Algunos dudan de la posible estrategia política detrás de la medida porque en 2023 serán las primeras elecciones en las que podrán votar.

Julia Gallent, estudiante de Palma, recibe con emoción la noticia. «Me parece una buena idea, aunque tengo dudas sobre cómo se va a invertir», afirma. La joven cree que la mayoría de los jóvenes destinarán el dinero a «pasárselo bien con los amigos» antes que a la cultura si no se limita la capacidad de gestión. En su caso, se gastaría el bono en visitar centros culturales de lugares como Madrid o Barcelona: «Menos el de cera, que me parece horrible».

Adela Rodríguez hace días que sigue la noticia porque «me interesa mucho». Declara que desde el primer momento era consciente de que tendría algunas excepciones, «pequeñas trampas»: «Dudo mucho que todo el mundo destine el dinero únicamente a cultura si no gestionan bien los bonos, porque muchos lo usarían para la fiesta». Ella querría poder comprar varios cómics manga e ir al cine con mayor asiduidad. Por ello, la no inclusión de las plataformas digitales le parece «un grave error». «Estaría bien que las añadieran porque mucha gente de mi generación accede a la cultura a través de ellas».

Roser Soler, estudiante de bachillerato en Palma, afirma que esta es una medida «buenísima que debemos aprovechar». En su caso, siempre ha sentido especial devoción por el teatro, pero solo ha podido ir en contadas ocasiones porque las entradas son caras en comparación con el dinero que puede gastar cada mes. «Si me dieran este bono cultural, casi seguro que me lo gastaría todo en ir al teatro y poder disfrutar de las obras, porque ahora no me lo puedo permitir», explica Soler.

Desde su punto de vista, medidas como esta crean «situaciones de simbiosis» en las que se incentiva a las nuevas generaciones a invertir en experiencias y productos culturales: «Además, esta puede ser una buena forma de ayudar a la industria cultural porque todos nuestros recursos irían para ellos, sobre todo después de la situación tan mala que han vivido por la pandemia».

Maria Morell es otra de las jóvenes que se beneficiarían del bono cultural. También habla de esta «buena noticia» como algo provechoso tanto para ella como para sus compañeros. «Obviamente no me va a parecer mal que me den 400 euros para gastar en cultura, pero la gente de mi año hemos estado muy perjudicados durante estos dos últimos años a causa de la pandemia», apostilla. Cree que esta puede ser una buena manera de «recuperar el tiempo perdido», porque muchos de ellos no pudieron celebrar sus fiestas de fin de curso. Por esa razón, agradece que hayan pensado en ellos. En su caso, le gustaría poder destinar los 400 euros a la música, especialmente a los conciertos en directo ya que en estos dos años no ha podido acudir a ninguno: «En el caso de que Harry Styles, mi cantante favorito, retomase su gira por Europa, utilizaría el dinero para tratar de conseguir una entrada». Además, querría asistir a «conciertos más pequeños» y poder comprar algunos libros que tiene pendientes.

Los jóvenes parecen tener claras sus decisiones a la hora de gestionar el bono cultural, pero la incertidumbre acerca de las limitaciones provocan que algunos tengan serias dudas sobre cómo van a poder gastar el dinero. Eso sí, todos coinciden en que es una «gran noticia».

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