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El bono cultural, un cheque que debería beneficiar a la cultura de proximidad y no a los gigantes

Para Biel Mesquida, los toros o los videojuegos no deberían estar incluidos en la medida del Gobierno

La librería Rata Corner, llena de gente, antes de la pandemia. Manu Mielniezuk

La noticia del futuro bono cultural para jóvenes que cumplen 18 años en 2022 ha suscitado opiniones diversas dentro del sector cultural. Existen aún ciertas dudas sobre la aplicación, gestión y posibilidades de esta ayuda.

Jaume Ripoll, cofundador de Filmin y director del Atlàntida Mallorca Film Fest, explica que a priori «toda idea que suponga apoyar y apostar por la cultura es buena», pero cree que es demasiado pronto para tener una opinión sólida porque faltan por saber algunas cuestiones. Una de ellas, que le afecta directamente, es la inclusión de las plataformas en el bono. «Tienen que estar al mismo nivel que el teatro o la danza. Muchos de nuestros jóvenes reciben una educación audiovisual a través de plataformas como Filmin o Youtube». Añade que no debemos olvidar que estas también forman parte de la cultura y menciona la necesidad de «defender los productos de proximidad (Filmin es una plataforma española)» porque estos acaban beneficiando al entorno más cercano y alimentan a la sociedad.

El escritor mallorquín Biel Mesquida se muestra más escéptico ante esta nueva decisión, aunque sea «evidente» que todo el dinero destinado a cultura es «una noticia extraordinaria y magnífica». A pesar de esto, cree que la cultura sigue teniendo poco dinero y recursos porque «no está protegida». Desde su punto de vista, existen muchas maneras diferentes de dar dinero para que los jóvenes gasten en cultura, pero afirma que la elegida por el Gobierno es «demagógica, populista y poco pensada». «En lugar de hacer algo así, deberían pensar en políticas culturales más fructíferas porque esta decisión parece salida de una oficina de marketing político». Defiende que los toros y los videojuegos son dos «formas dudosas de cultura» que no deberían estar incluidas en un plan como este. Además, el literato asegura que solo pensaban en los votos porque «no tiene ningún sentido hacer algo así porque estamos en un desierto cultural y deberían hacer apuestas más sólidas».

El director del Teatre Principal, Josep R. Cerdà, afirma que cualquier inversión en cultura siempre es una buena noticia porque beneficia a un sector que ha sufrido «muchas dificultades» durante estos meses. Además, tiene algunas dudas sobre la efectividad real de la medida y si los jóvenes van a gastar el dinero en lugares como los teatros. «En Francia se hizo la prueba y la mayoría de los gastos fueron destinados a la cultura que menos lo necesitaba», añade. 

En el país vecino no aumentaron las ventas de novelas de Flaubert o de entradas para ver obras en el Teatro del Châtelet, algo que irritó a ciertos sectores sociales. En su opinión, una buena alternativa sería enfocar estas ayudas a las instituciones culturales para bajar precios o incentivar acciones para atraer público joven: «En el Principal tenemos un descuento del 50% para menores de 35 años, pero están fallando la comunicación con los ciudadanos porque muchos sigue pensando que es una actividad cara».

El director de cine Toni Bestard confiesa que aún no tiene toda la información sobre esta noticia, pero defiende cualquier iniciativa que suponga destinar dinero a la cultura. «Tengo dudas sobre si lo gastarán todo en cultura, porque a los 18 años sueles preferir otro tipo de actividades», manifiesta. No cree que sea una buena opción dar ese dinero a las instituciones para que sean ellas quienes fomenten la cultura entre los jóvenes: «Ellos deben poder decidir en qué quieren gastarlo».

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